Dos chicos totalmente opuestos en carácter estarán involucrados en una relación sin compromisos... Uno lo sugirió y el otro pretendió aceptar hasta hacerlo cambiar de opinión.
¿Podrán terminar juntos a pesar de sus diferencias?
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Súper poder
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Son no dejo de obsevar cada movimiento que realizaba, me sentía en un análisis exhaustivo sobre mi conducta puse la bandeja del lomo sobre la mesa, descorche la botella.
- Toma un poco de vino, dime qué te parece... - le serví dos onzas a su copa, necesitaba que probará su sabor, quería saber si era de su agrado. Tomó la copa girando el liquido en su interior, eso provoca que el vino tomé aire intensificando su aroma, sostenía la copa por la base, con el vino en movimiento lo acerco a su nariz varias veces, al probarlo dio tragos pequeño, sus labios paladearon su sabor, parecía un catador de vinos. - ¿Entonces que piensas?
- Mmmm... No está nada mal - esperaba una crítica más extensa, su forma tan correcta de probar el vino me sorprendió mucho - ¿Pensaste que diría algo más verdad? no tengo idea de vinos, quería asustarte, mi padre acostumbra hacer esto, a diferencia de mi, él es un conocedor. - su agudeza mental me tiene fascinado. Me oí contándole sobre mis padres sin sentir dolor.
Eso fue extraño.
- Mi padre también gustaba de los vinos, su sueño era tener un viñedo, mi madre siempre le decía loco, era alérgico a casi todo y un viñedo no es muy higiénico.
- A qué edad perdiste a tus padres...
- Cinco años, un accidente.
- ¡Lo siento! - en su mirada había compasión y no lastima, eso lo agradecí en silencio.
- No te disculpes, paso hace mucho tiempo. Comamos, espero que lo disfrutes...
- ¡Gracias! - verlo comer me seduce, esas manos con dedos delgados que ahora sostenía una copa de vino, minutos antes apretaban mi camisa tan fuerte que pensé la rompería, yo no estaba lejos de hacer lo mismo con la suya, olvide que había cámaras grabando, lo recordé al escuchar el teléfono de Son sonar. Su voz me regreso a la mesa - ¡Pin cocinas de infartó! Me preguntó por qué no renuncias aquí y pones tu restaurante, te harías rico...
- ¡Ya soy rico! - su mirada expresaba incertidumbre. Tenía que explicarle mis palabras. - Tengo todo lo que necesito, mi abuelo, mis amigos, está cocina, mis manos... - él mismo se había convertido en parte de mis necesidades, podía darlo por hecho sin que lo supiera. -...las cosas materiales nunca me han quitado el sueño, estamos aquí de paso, debemos contemplar lo más importante.
- No me digas que el dinero no ayuda...
- ¡Claro! Estamos en un mundo que lo necesita, pero no es lo primordial.
- Tienes razón, se puede tener mucho y no tener caso, sí siempre estás solo... - bajo su mirada, eso no evito que notará tristeza es sus palabras.
- ¿Te sientes solo? - tomé su mano atra vez de la mesa. Sonreí en un costado de su mejilla tenía rastros de salsa, se me hizo algo natural retirarla con mi pulgar, después simplemente metí mi dedo a mi boca. Delisioso.
- A veces... gracias - tocó su mejilla, él no protestó y eso no es normal, parecía que mi pregunta de antes lo afectó, quería hacerlo sentir bien de alguna manera.
- Nunca estás solo Son, te tienes a ti mismo, nadie está solo realmente...
- Es algo confuso... - me importaba hacerlo entender mis palabras, que más ejemplo podía darle qué mi experiencia propia.
- Cuando murieron mis padres pensé que estaba solo... - me miraba como un niño esperando un final feliz, su mano se aferro más a la mía. -...al estar en el hospital tuve que aguardar por mi abuelo, se encontraba en servicio tardo casi un mes en llegar, las enfermeras fueron muy amables con un niño de cinco años mayugado e inmóvil, me cuidaban, traían fruta, pasaban tiempo conmigo, pero al final cada noche, está solo, a veces no dormía nada. No hacía más que llorar preguntando a mis padre por qué me dejaron solo y no me llevaron con ellos, en mi pequeña mente una voz me contestaba animando a seguir adelante, en ese entonces era un niño para comprender, con el paso del tiempo, las personas llegaron a mi vida, todas ellas me querían y apreciaban, cada quién tenia familia, historia, sus propias vidas, sabes. Mi pregunta cada día era ¿yo que tenía? es ahí, dónde me regañaba diciendo que estaba vivo y debía estar feliz por ello... - sonrió cambiando el brilló en su mirada, continúe - Entonces entendí que apesar de no tener a mis padres presentes a mi lado, me tenía a mi mismo para animarme, incluso para regañarme si quería darme por vencido... - lo último que dije fue más por él que por mí - ...las personas que llegan a mi vida son un extra y lo agradezco, ahora entiendo que cada persona que se cruza en el camino llena pedazos en el corazón, algunos llegan para quedarse y otros también tienen que irse... Es parte de la vida. - se soltó de mi mano y ocultó su cara de mí, es una persona muy sensible el tenía sus ojos cristalinos, me encontraba en un debate interno entre abrazarlo o hacerlo olvidar mis palabras con mis besos.
No quiero asustarlo tan pronto.
- No lo había pensado de esa forma, ahora que lo dices me suena muy lógico, yo mismo me regaño mucho... - su sonrisa era débil, decidí quedarme en mi lugar y cambiar de tema.
- Tú contraparte debe ser muy divertido entonces, deberías dejarlo salir más seguido.
- No lo creo, sí lo hago en este momento... - es muy genuino, eso hace que poco puede ocultar ante mi.
- En este momento... - repetí.
- ¡Olvídalo!
- Deberías sacar de tu vocabulario esa palabra.
- ¡No tienes tanta suerte! Me sirves una copa más, esta delisioso - habíamos tomado casi toda la botella. Me preocupe.
- No prefieres agua...
- Dejame recordarte que el mayor aquí soy yo. - con un puchero en sus labios no me sonaba tan convincente.
- Tienes un conflicto con eso de la edad por lo que veo...
- ¿Yo? ¡tú! qué actúas como todo un hombre con mucha experiencia...
- ¿Eso piensas de mí?
- Me da la impresión...
- Tus impresiones pueden estar erradas, no puedes juzgar un libro por su portada... Robare tu palabra, diré que olvidemos esto y hagamos una tregua.
- ¿Que tipo de tregua?
- Hablemos sin suponer, pregúntame cuando algo te haga pensar en otra cosa, prometo hacer lo mismo.. - chocamos las copas y seguimos con la cena.
No recordaba la última vez que de gustaba mi comida en un estado de euforia constante, su forma tan graciosa y natural de expresarse sobre sus pasiones me hacían querer llenarme de él por completo.
Buscaba lo mismo que yo o más bien lo que buscamos todos, ser feliz.
Me preguntaba si podría darme la oportunidad de hacerlo feliz.
- Bueno ya que has terminado con tu segundo plato de postre, daré por hecho que la crítica será excelente... - esperaba que refutará y no me decepcionó.
- Lamento corregirte, admito que lo volví a pedir, el sabor no me terminó de convencer. Necesitaba identificar los ingredientes... - podía escuchar a mi madre llevándole la contraria a mi padre, jamás le gustaba aceptar la derrota, ella decía que mi padre tenía el ego demasiado grande, necesitaba quien le mostrará la realidad y para eso la tenía a ella. Son me hacía recordar a mis padres, detalles que incluso pensé olvidados.
- Me disculpo por mi torpeza, podría darme su experta opinión por favor... - limpiaba sus labios con la servilleta sin mirarme.
- Responderé si me sirves una copa más...
- ¿Una más? - era nuestra tercer botella de la noche.
- Por qué me limitas, no seas codo si quieres te pago la botella - me estaba arrepintiendo de sugerir el vino, podía ver sus increíbles ojos brillosos a consecuencia del vino, esa sonrisa cautivadora estaba provocando a mi lado oscuro.
- No es por eso...
- Entonces que esperas o no quieres mi opinión...
- ¿Chantaje?
- No me dajas alternativa Chiquitín - sus apelativos hacia mí eran cada vez más interesante. Alzo su copa y le serví.
Aborde el tema de mi interés.
- Son crees que sería buen momento para...
- Para que te responda si me gustó tu nuevo menú... - me interrumpió, es un hombre intuitivo, le daría un poco de tiempo, no tengo ninguna prisa.
- ¡Exacto! - bebió de su copa de golpe, bajo su cabeza tardando en la misma posición varios minutos, pensé que algo andaba mal, lo llamé - ¿Son? - su cabeza se levantó lentamente, me miro con una sonrisa bailando en sus ojos antes de hablar.
- Mmmmm... Lo mejor que ha degustado mi boca y mira que llevo años sin probar nada bueno... todo en ti es... cómo lo digo.... ¡rico!... Mmmm..... muy rico... - me levanté de mi asiento llegando a él, antes de que terminará en el suelo. Esa no es la crítica que esperaba.
Lo sostuve de la cintura, se removió en mis brazos.
- ¿Que haces? Todavía no te doy permiso a tocarme.
- Puedes caerte, tomaste mucho...
- Tú crees que no voy a saber si tomé de más, estoy perfectamente chiquitín...
- ¡Esta bien! Será mejor que te lleve a casa.
- No me des ordenes y por qué me tuteas... ¡Respetame niño!
- Son por favor, vamos a casa... - se quedó quieto mirando mis labios.
- Llámame joven Son... me encanta que me llames de esa forma...
- ¿Joven Son? - mordió su labio sonriendo.
- Tú jodida voz me excita... - sus brazos rodearon mi cuello, empezó a besarlo, eso no estaba bien, no estaba conciente de lo que hacia.
Trate de detenerlo con mis palabras.
- Son el vino se te ha subió un poco, es mejor irnos, mañana te arrepentirás de todo esto...
- ¡Shssssss! - puso su mano en mi boca.
- Silencio... voy a contarte un secreto... - me hablaba en susurros pegando sus labios a mi oído. - Tengo un super poder...
- ¿Un súper poder? - sonreí.
- Sí, nadie lo sabe así que debes guárdame el secreto...- enlazo su dedo meñique al mío. -... ya tenemos una promesa. - no podía detenerlo, cuantas oportunidades tendría de verlo así de hermoso.
- ¡De acuerdo!
- Verás, puedo beber litros y litros de alcohol y no me afecta - movió su cabeza de un lado a otro aferrándose más a mis brazos - mi memoria recuerda sin problema cada cosa que hago...
- ¿En serio?
- ¡Te lo juro! - su sonrisa termino por convencerme, hablo quedito - ¿Vas a seducirme? - esa pregunta debí decirla yo, en cambio contesté.
- ¡Si supieras cuánto lo deseó, Joven Son! Pero no lo haré, soy un hombre de honor.
No podía responder de otra forma por mucho que lo deseará. Su poder podía ser cierto, estaba seguro que el verdadero Son estaba dormido y al despertar su perspectiva sería otra.
Lo tenía junto a mí todavía, con sus brazos al rededor de mi cuello y su cabeza en mi hombro podía sentir sus dedos jugar con mi cabello.
Lo puse frente a mí para que pudiera mirarme.
- Son mírame... - entre abrió sus ojos, me miro y sonrió.
- ¿Puedes besarme tigre? - cerré mis ojos, él sobre pasó mi límite, borrando todo diálogo de lo bueno y lo malo en estos casos.
Su boca tenía que ser mía por lo menos.
Esos labios estaban cambiando mi forma de pensar sobre mis prioridades.
Sus caricias en mi cabello me estaban enloqueciendo, su piel es tersa a mi tacto, metí mi mano a su entre pierna, lo escuché vociferar palabras apenas audibles.
- Pin...... Ohhh... Dios.... ¡Si!....
......Pin.... Mmmm.... No pue...do....
.......lo siento
Suspiro.....
.......
.......
No pasaron ni dos minutos en darme cuenta de lo que pasaba, Son se encontraba inconciente entre mis brazos.
Solté un gran suspiro de frustración, ese sentimiento no tenía sentido. Son estaba convirtiendo mi paciencia en desasosiego y mi autocontrol en un triste recuerdo.
Lo haría responsable le gustará o no sus múltiples súper poderes no lo salvarían de mí.
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