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UN DULCE AROMA A MIEL [OMEGAVERSE]

UN DULCE AROMA A MIEL [OMEGAVERSE]

Status: Terminada
Genre:Yaoi / ABO / Traiciones y engaños / Triángulo amoroso / Contratadas / Completas
Popularitas:442.7k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Dalianegra

[OMEGAVERSE/BL/YAOI)
SEGUNDA PARTE DE LA TRILOGÍA AROMAS.
SIN EDITAR.
Ilay y Alay siempre lo han compartido todo. Siempre han sido unos gemelos unidos y jamás se han separado por nada sin importar lo que suceda. Sus preocupaciones eran su familia y hermano Éley, pero al darse cuenta de que, en algún momento iban a tener que pasar por lo mismo: conocer a un Omega y tener una familia, los problemas comienzan. Siempre creyeron qué lo iban a compartir todo, incluso los Omegas, pero, ¿qué podría suceder cuando un dulce aroma a miel los envuelve y se dan cuenta de que solo uno de ellos se podría quedar con aquel Omega?

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23.

El restauran estaba vacío.

Las cortinas estaban cerradas.

La luz estaba tenue.

Se podían oír los ruidos de los vehículos al tocar la bocina o por ir pasando por la calle, pero dentro del lugar lo que más se escuchan eran las respiraciones aceleradas de ambos con intensidad mientras se besaban.

Había un guardia en la puerta trasera que estaba esperando que Dayeill saliera y cerrar todo por completo, pero ya estaba avisado de que iba a tener que esperar más de lo debido. No escuchaba nada de lo que estaba ocurriendo y simplemente estaba parado esperando de forma paciente. No tenía permitido entrar, pues el Omega le había dado las instrucciones más que claras y, si entraba por algún error, se iba a encontrar con una situación muy... caliente.

Dayeill rodeó su cuello con fuerza para atraerlo hacia él e Ilay echó su cuerpo hacia adelante. Ya no le importaba mucho los pensamientos de su cabeza porque, las sensaciones que le estaba recorriendo el cuerpo, eran más que perfectas. El besar al Omega era algo muy diferente a lo que estaba acostumbrado porque nada más lo estaba besando él. Era el único que estaba saboreando sus labios y le encantaba. Los sintió dulces, cada parte que recorría con su lengua o besaba era dulce y quiso más de esa dulzura sin importarle que fuera su perdición.

Movió su mano para quitarle el pantalón y Dayeill movió sus piernas para ayudarle a que todo fuera más rápido.

—Tengo un condón ahí —dijo señalando su pantalón.

Ilay buscó en el bolsillo trasero sacando un envoltorio que decía:

Extra grande, extra delgado.

No quiso preguntar por qué justo andaba con uno, pero ya le había quedado claro que Dayeill lo tenía todo planeado. Pensó en que se podría molestar, mas no lo hizo porque le daba igual. Porque él también lo deseaba y llevaba días pensando en como se sentía el poder besarlo y tocarlo.

Se colocó el condón verificando que todo estuviera bien y se acercó a él de nuevo.

Lo besó con deseo dándose cuenta de que nunca antes había sentido un deseo como ese. Estaba siempre acostumbrado a lo simple, a lo pequeño y a jamás pedir más porque sabía que no estaba solo. Siempre tomaba lo que ambos creían que era lo correcto y nunca tenían la posibilidad de poder saciar sus deseos como realmente eran.

Ilay lo sintió como algo intenso y delicioso. Estaba teniendo algo únicamente para él, estaba disfrutando de algo al máximo y escucharlo gemir por algo que únicamente él le producía, era excepcional y algo que no quiso dejar de tener jamás.

Dayeill rodeó su cuello soltando una respiración larga al sentir como entraba en él otra vez. Cada caricia de Ilay, a pesar de que era cuidadosa, dulce y calmada, le calentaba todo el cuerpo. No estaba acostumbrado a ese tipo de trato porque siempre le gustaba hacerlo con fuerza y le gustaba tener el control siempre, pero el pelirrojo también quería eso. Debido a eso, le gustaba estar con Betas porque con ellos era más sencillo el dominarlo todo porque ellos no tenían feromona alguna que pudieran utilizar contra él, pero las del pelirrojo eran intensas y, a la misma vez, refrescantes.

—¡Ah...!

Cada gemido que escapaba del Omega era una dulce melodía que quería volver únicamente de él.

Por primera vez, no quiso compartir algo.

Por primera vez, quiso que algo fuera completamente suyo.

Por primera vez, sintió que pertenecía a alguien más.

Por primera vez, sintió demasiado que pensó que era imposible de sentir.

—Me gusta...

—A mí igual —habló el pelirrojo en medio del beso antes de volver a besarlo con ganas y sentir su lengua suave y cálida contra la suya.

Chupó su labio inferior sintiéndolo suave y extremadamente dulce.

Miel...

Lo sintió llenó de ella. Si cerraba sus ojos todo se limitaba a eso: Dayeill y la miel. Nunca imaginó que las feromonas de un Omega pudieran ser tan intensas y nublarle el sentido por completo. Jamás pensó que incluso podía visualizar aquello a lo que olían, pero ahora lo estaba haciendo. La piel de su cuello era suave, su cuerpo se estremecía en medio de los gemidos mientras se movía contra él y sus mejillas se veían rojas haciéndolo ver solo más lindo, más deseable, más imposible de querer dejar porque estaba sintiendo que estaba siendo consumido por él.

No había existido un momento en que se hubiera hecho la pregunta de si, algún Omega, había sido creado especialmente para él, pero ahora lo estaba sintiendo de aquella manera.

Con Dayeill, a pesar de que sabía que no había jugado limpió, estaba sintiendo su corazón acelerado como nunca y cada parte del Omega era casi hecha solo para él. Quiso acariciarlo por completo y que nadie más pudiera tocarlo. Por primera vez, en toda su vida, estaba deseando el marcar a un Omega.

—Ilay —gimió sosteniéndose de su cuello.

Dayeill lo sintió grande y que llenaba esa parte de él por completo. Se sostuvo con fuerza cuando levantó su cuerpo sosteniendo sus piernas y comenzó a moverse contra él haciendo que pudiera sentirlo de otra manera diferente.

—Sí..., no pares...

Tomó sus mejillas y se besaron. Echó su cabeza hacia atrás e Ilay besó su cuello y cada uno se fue perdiendo en el otro.

Para ambos era algo nuevo. Era casi como pisar un terreno inexplorado, pero que querían investigar, tocar, ver, sentir hasta lo más mínimo de ello sin importarles nada. Dayeill soltó un gemido largo y las respiraciones roncas de Ilay contra su oído nada más lo excitaban más. No quería que se detuviera. Ninguno quería que aquello se terminara jamás porque la sensación placentera era intensa.

—¿Si te gusta? ¿Te gusta lo suficiente para no querer compartirme? —preguntó entre respiraciones aceleradas.

—Sí, me encanta. Te ves...

—¿Lindo? ¿Me veo lindo?

Ilay no pudo evitar sonreír. Se veía despeinado, sonrojado y sudado.

—Te ves muy bonito.

—Ah..., entonces házmelo más. Hazlo más fuerte, quiero sentirte completo y mañana venimos a comer para que me lo hagas de nuevo y al día siguiente —dijo para besar sus labios —. Me encanta cuando tocas ahí, no pares...

Sus respiraciones se mezclaron y sus cuerpos se volvieron sudorosos. Todo se limitaba al mar y la miel que se volvía uno solo como si fuera dos cosas creadas para que estuvieran juntas.

—Te sigues mojando.

—Porque me encanta como me lo haces —respondió en un gemido.

—Me gusta demasiado para que sea verdad —susurró contra su oído.

Y pensó que era un sueño, pero al salir del restauran, todo seguía siendo real. Ambos seguían estando juntos. No supo muy bien qué tema de conversación sacar porque era algo que no le había ocurrido. Estaba acostumbrado a siempre estar con algún Omega y que luego ellos nada más se iban. Nunca se quedaban con ellos o esperaban algo a cambio porque sabían como eran las cosas.

Pero Dayeill no era cualquier Omega.

Y eso le gustaba más porque ya lo había asumido y lo habría tenido que asumir aunque no hubieran estados juntos, pues le gustaba y le gustaba mucho desde que lo había visto la primera vez.

—¿No quieres? —preguntó el Omega ofreciéndole un cigarrillo.

—No fumo.

—Más para mí —habló encendiéndolo sin mayor importancia para exhalar el humo de forma experta.

—¿No quieres dejar de fumar?

—¿No quieres dejar a tu hermano?

Ilay lo quedó mirando unos segundos entendiendo que ya no estaba actuando tan bonito, pero que, de todas formas, lo seguía siendo.

—No me preguntes cosas que no tengo intenciones de hacer porque entonces yo te cuestionaré lo mismo.

—Deberías dejar de hablar de Alay porque...

—¿Te vas a enojar y te vas a ir? Por favor, si nada más digo la verdad. Le puedes preguntar a quién tú quieras y todos te dirán lo mismo, Ilay, pueden ser muy hermanos, quererse, amarse y apoyarse, pero no se pueden casar con el otro aunque lo quieran. Lo entiendes más que Alay, entonces, ¿por qué no haces algo al respecto?

Desvió la mirada porque no le estaba gustando lo que estaba diciendo.

—¿Quieres que te lleve a casa?

—No, me voy con mi chófer. Adiós, llámame cuando dejes de tener una sombra.

Sin más, se quedó solo parado en mitad de la vereda. Vio el auto marcharse y tragó saliva. Miró a todos lados y luego caminó hasta el suyo sin saber muy bien a donde ir.

Abrió la puerta para subirse e introducir la llave cuando escuchó el ruido detrás de él. Miró por el espejo retrovisor para ver a un chico sentado. No fue necesario preguntar quién era, pues lo tenía más que claro y nada más se quedó en silencio viendo que tenía un arma. Lo conocía, así que, al más mínimo movimiento, le podía disparar sin siquiera dudarlo.

Estaba oscuro dentro, así que no pudo ver su rostro claro como otros días, pero vio sus dientes cuando se le formó una sonrisa.

—Lindo Omega, pero, ¿dónde dejaste a tu hermanito?

No dijo nada y mantuvo la calma. Le tomaba esfuerzo, pero se quedó quieto viendo lo que hacía por el espejo. Pudo ver que encendía un encendedor para prender un cigarrillo sin importarle nada.

—Hay una nueva entrega.

—Dijeron que no abrían más entregas.

—¿Qué mierda dijiste, imbécil? —inquirió con voz ronca indicando que estaba cabreado —. ¿Quién carajos te dijo que podías hablar?

Vio que caía una foto delante y, a pesar de la poca claridad que había en el auto, pudo ver que era una foto de su familia, pero no de sus padres, sino que especialmente de Éley, sus gemelos y Lukyan.

Aquello lo llenó de pánico y se imaginó lo peor de forma inmediata.

—Creo que tengo que recordarte que toda esta mierda es ojo por ojo. Mataste a uno de los nuestros, así que, cuando quieras pasarte de listo y no obedecer las jodidas órdenes, entonces mataremos a uno de los tuyos. ¿Qué prefieres? ¿Tu hermanito pequeño o sus malditos hijos?

No supo qué decir y comenzó a sudar frío. Sus manos sudaron y temblaron aunque quiso evitarlo. Su corazón estaba hecho un desastre y se quedó casi paralizado. Y tuvo miedo. Miedo que hace mucho tiempo no sentía porque siempre estaba con Alay a su lado.

—Esa vez fue una provocación, ustedes me provocaron y...

No pudo seguir hablando cuando sintió el golpe en su cien. Todo se le nubló por unos segundos y el dolor fue intenso. Dio por hecho que lo había golpeado con el arma.

—No hables cuando nadie te lo ha dicho, pedazo de mierda. Esta es la entrega y tienes hasta mañana en la noche —habló el chico tirando una bolsa al asiento del copiloto —. Tienes hasta la medianoche para traer la paga o ya sabes cuáles serán las consecuencias.

Vio como apagaba el cigarrillo en la foto justo donde estaba el rostro de uno de los gemelos y su cuerpo tembló.

Antes de poder darse cuenta de algo, el chico simplemente desapareció sin dejar ni un solo rastro de haber entrado o salido del auto. E Ilay no tardó en tomar su teléfono y llamar a Éley sin importar la hora. La llamada tardó en ser contestada, se comenzó a desesperar y estaba listo para ir a su casa cuando escuchó su voz.

—¡Éley! ¡¿Cómo están todos?! ¡¿Lukyan está en la casa?!

Al otro lado de la línea Éley estaba medio dormido y no supo muy bien lo que le estaba diciendo, pero miró a su lado viendo a Lukyan dormir.

—Sí, estamos todos, ¿qué pasa, Ilay?

—¡No salgan de la casa! ¡Dile a Lukyan que no los deje solos!

Sabía que estaba preso del pánico otra vez y que estaba haciendo que Éley sospeché, pero no podía quedarse callado sabiendo que los gemelos era lo que su hermano más amaba y cuidaba. Sabía que no dejaba que ni siquiera tengan un raspón en las rodillas.

—No entiendo qué pasa, ¿ocurre algo malo? Todos estamos bien, Ilay —susurró y vio a Lukyan comenzar a despertar.

—Bien, eso es todo, lo siento, nada más no se queden solos.

Vio que la llamada era finalizada y se quedó viendo el teléfono sin poder entender nada, pero la preocupación ya lo había asaltado.

—¿Qué pasa, Éley? ¿Todo bien, amor? —preguntó Lukyan acercándose a él.

—Yo..., no lo sé, Ilay me llamo casi desesperado diciendo que no debemos estar solos y que siempre tenemos que estar contigo.

El Alfa no dijo nada.

—Esto es extraño. Primero Alay llega con esa herida de bala y ahora Ilay dice aquello —murmuró —. Además, dijo cosas de los gemelos. Hay que ir a ver a los bebés.

Se puso de pie para caminar rápido y Lukyan lo siguió detrás. Al abrir la puerta donde ambos dormían, los vieron durmiendo tranquilos y en paz. Kaysan estaba todo destapado y Shiro con la cabecera casi por los pies, pero estaban bien y Éley sonrió. Los acomodaron en la cama y los dejaron bien arropados.

—No les va a pasar nada, ¿verdad, Lukyan? —preguntó con un rostro lleno de pánico.

—Claro que no —aseguró el pelinegro tomando sus mejillas —. Jamás les pasará algo mientras yo esté aquí.

Lo rodeó con sus brazos y Éley rodeó su cintura con fuerza sintiéndose bien de inmediato, pero Lukyan no estaba ignorando nada y, la llamada de Ilay nada más le había confirmado que Ilay y Alay estaban metidos en problemas.

1
Yudiela Arboleda
yo que defendí tanto a Ilay y me decepcionó pensé que él era más de razonar pero salió más inteligente Alay
Berenice Hernández
😭😭😭
Berenice Hernández
todo sufrimos y asemos sufrir lo que importa es arrepentirse y pedir perdón se que eso no cambia los hechos pero todos merecemos una segunda oportunidad 😭😭
Berenice Hernández
ya me di cuenta que ya encontró a su Omega pero todavía no lo sabe 🤭, a ver qué pasa, espero que Alay valla a ver asu papá y que los hermanos se reúnan y disfruten en familia 😭😭😭
Berenice Hernández
pero si tú también tienes la culpa por dejarte manipular y dejar de lado a tu familia, no solo el 🙎🏼‍♀️
Berenice Hernández
hay autora me rompiste el corazón como termino todo así, espero que se vuelvan a reunir los hermanos ,la familia 😭😭😭😭😭también lo odio pero si está predestinado estar juntos no podemos aser nada ,pero que está relación sea para bien y puedan convivir en familia creo que le pido mucho, quiero que regrese Alay por favor que no sea malo 😭😭😭😭😭
Berenice Hernández
🤔👼🏼🤭
Berenice Hernández
😭😭😭
Berenice Hernández
eres un tonto ahora sí te acuérdas de tu hermano por hacerle caso a un tonto Omega que los separó con artimañas 🙎🏼‍♀️
Berenice Hernández
oooh espero que no pierdan asu mamá, ooh no 😮😮problemas y más problemas
Berenice Hernández
débil no, es más fuerte de mente,pero los demás que puede decir pobre Alay
Berenice Hernández
porque se está olvidado de su familia 😭😭
Berenice Hernández
yo opino que el que les debería de dar la paliza del año es Lukyan, hacer si así abren los ojos par de idiotas se están dejando manipular y no se dan cuenta🙎🏼‍♀️
Berenice Hernández
es verdad,duelen más que de tus conocidos
Berenice Hernández
apenas las recuerdas pero ya es tarde par de tontos
Berenice Hernández
ya me espante 😮
Berenice Hernández
😮😮oooh es un Omega sisañoso ,va a generar muchos pero muchos problemas 😈😈
Berenice Hernández
oooh habrá problemas, muchos problemas 🤦🏼‍♀️
Berenice Hernández
🤣🤣🤣
Berenice Hernández
🥵🥵🥵🥵
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