Un cruel juego del destino me hizo perder a la mujer que amaba. Por mi inmadurez, perdí lo más valioso y ahora no sé cómo recuperarlo.
El amor es dulce, sin duda, pero cuando lo pierdes por no saber darle el valor que merece y el amor de tu vida muere, no hay nada que te lo pueda devolver, a menos que el destino te lo dé de vuelta. Eso es lo que me pasó, la vida me hizo viajar en el tiempo y recuperar aquello que perdí.
Si tan solo pudiera amarla una vez más, solo un poco más.
★ Viajes en el tiempo, amor, drama, comedia, cáncer, muerte y vida.
★ Esta novela se encuentra modificada. Para aquellos que han estado leyendo "Si pudiera volver a ti", en esta versión encontrarán que he cambiado algunas cosas...
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Ya somos novios?
–Mauricio soy un hombre muy ocupado!- él solo se dedicaba a manejar y su voz no sonaba gentil, ya olvide la ultima ves que jugue futbol con él por eso odio el futbol antes lo amaba por que era algo que compartía con él pero un dia llego diciendo que era estupido correr detras de una bola llena de aire, asi que comence a odiar ese deporte, siempre he tratado de hacer las cosas que a él le gustan para que esté orgulloso de mi pero todo es en balde, nada de lo que hago es realmente importante para el.
–Claro padre, perdón no volveré a meterme en problemas. – dije. Él me ignoró por qué su celular comenzó a sonar.
Contestó en su audífono.
–Hola, si ya volví muero de ganas de que el trato se haga… yo también… o si es de noche… si aja la junta… no puedo estay con mi hijo…. Ok te veo en mi oficina!- mi padre sonrió, en todo momento habló con amabilidad y gentileza algo que jamás hacía con mi madre o conmigo, si con mia pero por qué es la niña de sus ojos después colgó la llamada.
Podré acaba de llegar y tiene mucho trabajo ya, ha de ser muy pesado para el satisfacer la exigencias de sus clientes.
★Mirna
–¡No corras!- me paré en seco, cuando me enteré que Mau había sido llevado a dirección quise salir corriendo él se metió en problemas por mi..
–Profesor? ¿Es verdad que expulsaron a Mauricio? lo vieron salir con la mochila– dije triste.
–Si lo expulsaron.- dijo él en tono serio – es posible que no vuelva, su padre se lo ha llevado– dijo el
–¿Qué? no!- dije y salí corriendo.
–¡No corras!- me gritó pero no podía detenerme.
–Voy a ir a la dirección a decirle al director que Mau no tuvo la culpa.- le grite al profesor.
–¡Pero él fue quien jalo la palanca adrede!- dijo el profesor, y yo detuve mis pasos.
–Solo lo hizo para decirme que le gustó!- el profesor sonrió y se acercó a mi.
–Te sugiero que vayas a llevarle las tareas esta tarde, yo me encargo de que no lo expulsen ok. -- dijo él, viéndome, no sé de qué forma, parecía tierno.
–¿En verdad?- dije emocionada, creo que el profesor puede hacer más que yo para que no expulsen a mau.
–Sí.– me emocioné y lo abrace el me correspondió, su abrazo me recordó a…
–Ya ve anda!- dijo él con su voz en un hilo, no se por que lo vi triste pero le sonreí quizá una sonrisa lo haga sentir mejor, dice mi madre que regalar sonrisas es algo que puede traer alegría a los demás.
–Mir…- dijo el
–¡Sí profesor!- dije.
–Cuida de él, él cree que tiene que cuidar de ti pero creo que es al revés!- asenti
–Si se lo prometo!- sonreí y tomé mi mochila. Me fui a mi siguiente clase y después a la siguiente y así hasta que las clases terminaron. Después fui de nuevo a dirección, no hablé con el director. Le dije a la secretaria que me diera la dirección de Mau y me la dio solo por qué le dije que eran para llevarle tareas. Pedí un taxi y me fui a su casa. Su casa es como 3 veces más grande que la mía, es realmente hermosa. Toqué por un rato el timbre hasta que salió un hombre.
–¿Si puedo ayudarle en algo?- Me preguntó el hombre.
–Busco a Mauricio!- dije apenada, debí darle las buenas tardes primero.
–¡El joven Mauricio está en sus aposentos !- dijo el hombre, con educación.
–No me importa si está con el sapo sentó ese, yo vine a dejarle sus tareas ¿Cree que lo pueda ver? y sacarlo de ese sapocento- el hombre sonrió.
–Claro pase.- me hizo pasar a su casa. –¡La anunciaré!- dijo el hombre y subió las escaleras.
–Dios!- me quedé con la boca abierta el lugar era hermoso, sabía que Mauricio era rico pero no sabía que tanto, me siento mal, será mejor que me vaya. Dejé las libretas en el recibidor y comencé a caminar a la salida.
★Mauricio.
–¡Joven lo buscan!- Tocó Alex a la puerta.
Abrí la puerta de mi cuarto –¿Quién? – pregunte parado en la puerta.
–Una muchacha muy linda!- dijo él con una sonrisa.
–Mirna!- respondí al instante, claro es la única muchacha muy linda que está conmigo, las demás son feas, él solo sonrió y yo salí corriendo sin zapatos ya que estaba recostado en mi cama. Cuando llegué al recibidor me di cuenta que ella no estaba, solo estaban sus libretas. Salí corriendo de nuevo hacia la salida y fue cuando la vi que caminaba a la salida.
La tomé de la mano, antes de que diera un paso más.
–Estás aquí!- la jale y la abrace, nunca creí que me daría tanto gusto verla.
–Mau.- ella me abrazo, y así duramos un poco más, unidos en esa abrazo.
–¿Por qué te vas?– solo la alejé un poco para ver su rostro pero no la solté de la cintura, temía que en un descuido ella me dejara y se fuera.
–Mauricio, ¡solamente vine a dejarte la tarea!- … –Se que te expulsaron por mi culpa, ¡perdóname!- ella vino porque estaba preocupada.
–¿Expulsa…– ella no me dejo terminar de hablar cuando interrumpió mis palabras.
–El profesor me contó que te expulsaron!- Ese profesor es peor que yo, sonreí.
–Si me expulsaron, Mirna me gustas mucho pero no creo que podamos ser novios, ya que ya no estudiaremos juntos. -- dije agachando la cabeza. –Así que te dejare ir, ya no te pediré que seamos novios–
–Aun así yo quiero ser tu novia!- lo que ella dijo me emocionó mucho.
–¿En verdad? – pregunte con gran emoción.
–Si!- Puse mis manos en sus mejillas y la bese, cada vez me gusta mas besarla.
–Ya somos novios?- le pregunté
–¡Siii!- dijo ella con esa hermosa sonrisa.
–Ven novia, vamos a dentro me duelen los pies!- ella volteo a ver mis pies descalzos y se río.
–Mirna, se que no me conoces bien, pero yo me conozco y te aseguro que tengo muchos defectos…- ella comenzó a reír, quizá debí decirlo de otra forma.
–jajaja, ¿Qué forma de venderte?- ella no paraba de reír.
–Déjame terminar, no me interrumpan, Mirna te haré muy feliz lo prometo.- dije lo más rápido posible, tenía frío y además su hermosa risa no me dejaba hablar.
–¡Mau, solo no me hagas llorar!- dijo ella.
–¡No lo haré!- le tomé la mano y entramos a casa.