Lara Lance una joven de 16 años, decide abrazar su destino e irse a estudiar su último año de secuencia en Londres, ya que se le ha informado que está comprometida con el hijo de los Ross, Ricardo Ross, decidida deja Brighton y se va a Londres con su tío, lo que ella no esperaba era que su prometido, parecía no conocer de su compromiso y que además tenía novia.
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Capitulo 1: Compromiso
—¡¿Compromiso?! —gritó mi padre en forma interrogativa.
Mi tío había llegado de improviso esta mañana y se había encerrado en el despacho con mi padre; ambos parecían estar discutiendo. Yo pasé por la sala cerca del despacho y me fue imposible no escuchar los gritos de mi padre; parecía estar muy molesto por algo, y fue inevitable para mí no enterarme del chisme, así que sigilosamente me pegué a la puerta a escuchar lo que estaba pasando.
—Lara apenas tiene 16 años, no la voy a enviar a ninguna parte, y menos a casarse cuando ella no sabe lo que quiere en la vida, así que los Ross, que ni lo sueñe.
—Hermano, no podemos no cumplir con esto, pero podemos negociar el tiempo; a cambio, solo tenemos que ayudarlos en la crisis que están enfrentando en este momento. Le dijo mi tío a mi padre con firmeza.
«Si no había entendido mal, ¿tengo que casarme? Nunca había escuchado hablar de eso antes, pero mi padre parecía muy molesto con el tema, entonces, ¿tengo un prometido?, ¿no eran esas cosas de siglos atrás?; ¿todavía se arreglan los matrimonios en esta época?»
—No me hagas reír, ellos solo quieren que los ayudemos a no quebrar, por eso de la nada están hablando de este tema, pero entonces, ¿qué somos?, ¿la caja chica que cuando toman malas decisiones y se comienzan a hundir quieren sacar dinero de nosotros.
Mi padre era un hombre muy inteligente; él se daba cuenta de todo, hasta de cuando alguien lo quería engañar o usar. Ni siquiera mi madre puede con él. A veces encuentro que su forma de ser es demasiado fría, pero todo es diferente si se trata de la familia; él se enciende como una hoguera, dispuesto a quemar a todos y aniquilar todo lo que pueda hacernos daño.
—Vamos a extender el compromiso diez años; es lo único que podemos conseguir si los ayudamos. Lamentablemente, el documento firmado por nuestro padre aún es legal y está vigente, porque estos Ross no lo han dejado caducar. Este Alexandro Ross es muy astuto, pero malo en los negocios; apenas puede mantener su fachada. En cuanto a esa empresa, tiene mucho potencial, pero en manos de ese idiota es un barco con una fuga de agua.
Me pegué más a la puerta para escuchar todo con más detalle, pero al parecer no estaba tan bien cerrada, que de repente se abrió y caí al suelo. Levanté la cabeza del suelo solo para ver la mirada enojada de mi padre y la cara sorprendida de mi tío, quien después de eso empezó a reír.
Mi tío me ayudó a parar del suelo entre risas, y mi padre cada vez ponía la cara más seria; él sabía que yo estaba escuchando a hurtadillas, cosa que no le gustaba, y de lo que siempre culpaba a mi madre, de enseñarme esas cosas.
—Lara, cuántas veces te he dicho que no escuches detrás de las puertas las cosas que hablan los adultos.
Me sentía un poco avergonzada de que mi padre me reprendiera delante de mi tío. El tío es un académico muy famoso, y es rector de un famoso colegio en Londres; es el hermano mayor de mi padre. A pesar de ser mayor, nunca se ha casado, aunque sí tiene un hijo; es mi primo mayor y se llama Alexis, es dos años mayor que yo y está en el último año de la secundaria; yo soy dos años menor y estoy en el último año de secundaria.
Mi tío siempre dice que la inteligencia se le saltó una generación, ya que mi primo es un tonto y además muy rebelde.
—Lo siento, fue inevitable escuchar tus gritos, padre, además, yo estoy involucrada en la conversación, pero ¿Laura también es tu hija?, ¿ella también tiene que casarse por compromiso o solo yo?
—Solo tú, porque eres la mayor, y es un solo compromiso. Me contestó mi padre.
«Entonces era la que naciera primero, es lógico, Laura es diez años menor que yo, y es casi un milagro que mis padres tuvieran otra hija; además, ella es especial, me daba miedo que ella tuviera que caer en manos de esa familia oportunista»
—Padre, creo que deberías ayudarlos y darme esos diez años, así cuando sea adulta no me podrán hacer nada, ya que seré capaz de defenderme. Además, me gustaría saber: ¿tengo que permanecer en casa? Es decir, solo es que me tengo que casar, no que me tenga que quedar en casa si no quiero.
Mi tío sonrió y me dio un abrazo muy fuerte.
—De verdad que eres la más lista. Si vas a esa casa ahora, tienes que permanecer dos años allá, fuego casarte y divorciarte, pero si alargamos diez años la boda, solo tienes que casarte un año y divorciarte después.
«Al parecer, el contrato incluso dice eso, que la permanencia del matrimonio solo es de un año; eso no es mucho tiempo, en comparación con perder tres años; solo voy a perder uno, no está tan mal; además, nuestra familia es solvente y estable, podemos ayudarlos sin sufrir daños»
—Visto de esta forma, es mejor ayudar y salvar a Lara de tener que sufrir; de verdad que no quiero que mi hija esté ni un minuto en ellos, pero nunca podría deshonrar la palabra de mi padre.
Mi padre me hizo una señal para que saliera, pero tenía clavada la espina de la curiosidad y una idea se me formó en la mente, y simplemente la solté.
—Tío, ¿mi prometido estudia en el colegio donde eres rector?
—Sí. Me respondió de inmediato.
—Entonces me gustaría conocerlo; podría estudiar mi último año en Londres.
— Claro
— Estoy pegado a la pared, que están decidiendo cosas sin mi permiso, Lara, sal y no quiero verte pegada a la puerta otra vez. Dijo mi padre mientras daba un manotazo a la mesa del escritorio, furioso.
Salí lo más rápido que pude; no quería que mi padre me castigara. Sé que soy una persona inteligente, pero también impulsiva; me dejo llevar por el momento. Por suerte, no he tenido grandes problemas por tener este defecto; debería tratar de moderarme más, como dice mi padre.
—Lara, ya llegamos, ven a ver todo lo que compre.
Mi madre entraba muy contenta, con varias bolsas de compras y Laura de una mano; ella amaba salir y comprar. Yo era una persona más simple, me gustaba la tranquilidad y los libros, pero esa chisma de mi madre me hacía sentir cálida; es lo que dice mi padre, que lo hechizó mi madre, no su belleza, sino ese brillo que hace que todo se sienta diferente.
Mientras mi padre y mi tío seguían en el despacho, tomé el té con mamá y Laura; ella me contó todo lo que había hecho y me mostró todo lo que había comprado. Pasamos esos momentos lindos entre chicas.
—Ya que estás aquí, tengo que decirte que Lara va a estudiar su último año de preparatoria en Londres. Le dijo mi padre sin anestesia a mi madre al salir del despacho.
Todo se quedó en silencio, hasta que mi madre comenzó a llorar desconsolada. Mi padre decía que ella tiene las emociones a flor de piel, por eso solo da las noticias y se va hasta que ella se calma.
«Parece que voy a conocer al que está destinado a mí»