Él era un ex militar que se convirtió en su guarlaespaldas personal, ella era una chica arrogante y con mal carácter y así comenzó su relación tóxica, hasta que él ya no pudo aguantar tantas infidelidades y corto todos los lazos con ella...
Por lo menos eso era lo que el libro decía, la pobre Josephine terminó siendo la misma chica arrogante, solo un forraje de cañón, destinada a morir pronto.
Solo que desde que ella llegó, la trama cambió por completo.
¿Qué pasará ahora?
NovelToon tiene autorización de Riaasas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Tu y yo.
Jazmín estuvo ansiosa durante el trayecto a casa de los Ortega, algo le decía que pasarían cosas malas.
Así que en cuanto llegó fue directamente con Carlota.
- ¿Qué sucede cariño? - Carlota estaba concentrada en uno de sus bocetos.
- ¡Denisse no regresó conmigo! - dijo ansiosa.
- ¿A dónde fue?
- No sé, tengo un mal presentimiento.
Carlota por fin puso toda su atención en ella. - ¿Hay algo que yo no sepa?
- No sé con quién se fue, pero hay una chica que la busca constantemente, algo me dice que ella no es buena y solo quiere causarle problemas a Denisse.
Carlota se puso pensativa. - La llamaré.
Jazmín asintió rápidamente.
La expresión de Carlota era seria, pero entre más escuchaba el tono de llamada y nadie contestaba, su expresión se volvió bastante complicada.
Carlota colgó y llamó a Raúl, Ismael, Yahir y David, todos se reunieron en cuestión de minutos.
- Denisse no contesta su teléfono.
Los cuatro hombres se miraron entre sí y cada uno sacó sus teléfonos e hicieron llamadas a todas las personas que podrían ayudarlos.
Raúl no olvidó llamar a Antonio.
_________________________________
Denisse estaba impaciente, esperaba que su familia la rescatara pronto, pero el tiempo parecía detenerse mientras más avanzará.
- ¿Hay algo que quieras hacer? - preguntó Cobra cariñosamente.
Denisse sentía que se ponían los pelos de punta. - Salir.
La expresión de Cobra se torció un poco, pero rápidamente sonrió de nuevo. - Todo menos eso.
- No hay nada. - se cruzó de brazos.
- A mi me gustaría que nos conociéramos más.
Denisse no podía sentir más que disgusto. - Empieza tú. - le sonrió levemente, pero su sonrisa era más que falsa.
- Pues... - parecía nervioso. - Tengo treinta años, me gusta tener todo bajo mi control, soy huérfano y me gustas tú.
Todo lo había dicho tan rápido que había dejado despistada y mareada a Denisse.
- Es tu turno. - dijo Cobra lleno de felicidad.
- Tengo dieciocho años y pues me gusta el chocolate. - sonrió avergonzada.
Cobra esperaba más información, así que miró a Denisse un poco decepcionado.
- ¿Pero qué te gusta hacer en tu tiempo libre? - Cobra no pensaba rendirse.
Pero Denisse no tenía respuesta para esa pregunta, en realidad ni ella misma sabía que le gustaba, por lo tanto no hacía más que estudiar en sus tiempos libres.
- Solo estudió. - dijo decepcionada de su propia respuesta.
Cobra no soportaba ver triste a la pobre chica, así para tratar de animarla se le acercó lentamente y le dio un beso ligero en los labios, Denisse se sorprendió por esto, los labios de Cobra eran tan duros y al mismo tiempo suaves no entendía donde había ido el asco que le tenía hasta hace un momento.
- ¡No vuelvas a besarme, por favor! - escondió su rostro.
- ¿Por qué?
- ¡Eso no está bien! Solo los amantes se besan.
- Puedes convertirte en mi amante si lo quieres, una amante formal, como una novia o una pareja, incluso como una esposa.
Denisse miró anonadada al hombre que le hablaba sin titubear, sentía que su corazón flaqueaba, ¿Pero que pasaba con lo que había vívido la Denisse original? Cobra la había tratado de lo peor, ¿Y si eso pasaba con ella también?
- ¿Qué pasa si solo soy un capricho? ¿Me dejarás? ¿Me entregaras a otro hombre? - mordió sus labios.
- ¿Por qué piensas eso?
- ¡Contesta!
- Te prometo que no eres solo un capricho, que no te dejaré pase lo que pase, que no te entregaré a otro hombre nunca.
- ¿Qué pasa si yo me entregué ya a otro hombre? ¿Qué harías?
De tan solo imaginarselo se llenó de rabia, estuvo a punto de perder el razonamiento.
- ¿Lo hiciste? - rechinó los dientes.
- Dormí muchas noches con otro hombre.
- ¿Por qué? - su enojo aumentaba más y más.
- Por que lo amó.
- ¡No me mientas de esa manera! - dijo suplicante.
- ¿Prefieres que te mienta?
- No, pero.
- ¿Entonces ya no estás interesado en mí?
Cobra no sabia que decir, se sentía decepcionado, pero tampoco quería dejarla ir, quería atarla a él para siempre.
- Eso no importa ya, lo importante es que ahora solo somos tu y yo.
-