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Me Case Para Ser Libre

Me Case Para Ser Libre

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Amor eterno
Popularitas:7.9k
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

Rosalind Lancaster lleva diez años atormentada por una pesadilla que se repite una y otra vez.

Una boda.

Un hombre de ojos color malva.

Una noche de terror.

Y una muerte tan cruel que aún puede sentir el dolor al despertar.

Convencida de que aquellos sueños son recuerdos de una vida pasada, Rosalind ha jurado no volver a casarse jamás. Sin embargo, la presión de su familia aumenta cada día, y un matrimonio arreglado con un hombre mucho mayor parece inevitable.

Cuando su mejor amiga le propone un trato inesperado, Rosalind cree haber encontrado la solución perfecta: contraer un matrimonio temporal con Damien Blackwood, el frío y poderoso heredero de una de las familias más influyentes del país. Él necesita una esposa para reclamar un importante fideicomiso; ella necesita escapar de un destino que detesta.

Es un acuerdo simple.

Un año de matrimonio.

Sin amor.

Sin sentimientos.

Sin interferir en la vida del otro.

Pero convivir con Damien resulta mucho m

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 19

Victoria

Durante mucho tiempo pensé que convencer a Rosalind de casarse con Damien Blackwood sería la tarea más difícil de mi vida.

Y, sin embargo, aceptó mucho antes de lo que imaginé.

A veces me preguntaba si realmente había sido por escapar de Viktor Wordwood... o si había algo más que ni ella misma comprendía.

Desde niñas había sido incapaz de ocultarme nada.

Ni siquiera aquellos sueños.

Aquellas horribles pesadillas que llevaba años atormentándola.

Recordaba perfectamente la primera vez que me habló de ellas. Estábamos escondidas en el invernadero de la residencia Lancaster. Rosalind apenas tenía diecisiete años y lloraba en silencio mientras me contaba que cada noche moría de una manera distinta.

Yo había intentado convencerla de que solo eran malos sueños.

Con el tiempo dejé de creerlo.

Había demasiado miedo en su voz para ser simples pesadillas.

Sacudí la cabeza.

No era momento para pensar en eso.

Mis propios problemas eran más que suficientes.

Observé el libro de cuentas abierto sobre el escritorio.

Las cifras no mentían.

Nuestra situación era cada vez peor.

Respiré profundamente antes de cerrar el cuaderno.

Héctor entró al despacho tarareando una melodía.

Parecía el único en aquella casa incapaz de preocuparse.

Levantó una copa de whisky.

—¿Qué haces tan seria?

Lo miré directamente.

—Debemos vender los cuadros para pagarle al señor Blackwood este mes.

Él bebió un sorbo.

—No hace falta.

Tengo un nuevo negocio.

Al finalizar la semana llegará mi socio.

Todo cambiará.

Suspiré con cansancio.

—Héctor... no invites más personas a esta casa.

Sabes perfectamente cómo estamos.

No saques otro préstamo.

No podemos seguir viviendo de promesas.

Él sonrió con esa seguridad que tanto me desesperaba.

—Si llegáramos a perderlo todo, tu padre vendría a rescatarte.

O incluso tu querida Rosalind Lancaster.

Me levanté lentamente.

—Deja esa amargura.

Estamos casados.

Estoy intentando ayudarte.

No burlarme de ti.

Él dejó la copa sobre el escritorio.

—Solo necesito un poco más de tiempo.

—El tiempo no paga las deudas.

Se hizo un breve silencio.

Después pregunté:

—¿Quién es ese nuevo socio?

Él acomodó distraídamente los gemelos de su camisa.

—Un pariente lejano de Stefan Blackwood.

Sentí un escalofrío.

—¿Qué dijiste?

—Escuchaste perfectamente.

—Stefan Blackwood no es un hombre de confianza.

Héctor soltó una risa.

—Para ti nadie lo es.

Mujer de Dios...

—Soy precavida.

Y tú también conoces la reputación de Stefan.

No es igual a Damien.

Ni de cerca.

Él desvió la mirada.

—Lo sé.

Pero Damien se niega a ayudarme.

Crucé los brazos.

—Claro que se niega.

No has cumplido ni la mitad de lo que prometiste.

Aun así, Damien no ha enviado abogados ni ha exigido el pago completo.

Solo pone límites.

Límites que tú pareces incapaz de entender.

Héctor permaneció en silencio.

Por primera vez no tuvo una respuesta inmediata.

Eso me preocupó todavía más.

---

Aquella tarde llamé a la villa Blackwood.

Una empleada respondió con mucha educación.

—Residencia Blackwood.

Buenas tardes.

—Habla Victoria Starling.

¿Podría comunicarme con la señora Rosalind?

—Lo siento, señora Starling.

Los señores Blackwood se encuentran de viaje.

Pero con gusto le dejaré el mensaje.

Asentí aunque ella no pudiera verme.

—Por favor.

Dígale que la llamé.

Es importante.

—Así lo haré.

Muchas gracias.

Colgué lentamente.

Necesitaba hablar con Rosalind.

No para pedirle dinero.

Jamás sería capaz de hacerlo.

Solo necesitaba escuchar la voz de mi mejor amiga.

Siempre encontraba la manera de tranquilizarme.

Aunque fuera ella quien terminara necesitando consuelo.

Suspiré.

Después llamé a mi ama de llaves.

Helena apareció pocos minutos más tarde.

—¿Me llamó, señora?

Señalé el enorme cuadro que adornaba el comedor principal.

Era un paisaje europeo pintado por un reconocido artista.

Mi favorito.

—Busca un comprador para esa obra.

Helena abrió mucho los ojos.

—¿Ese cuadro?

Pero... es su pieza favorita.

Sonreí con tristeza.

—Precisamente por eso es la de mayor valor.

Si logramos venderla, podremos cumplir con el pago de este mes.

La mujer bajó la cabeza.

—Como usted ordene, señora Sterling.

—Gracias, Helena.

Y... procura que Héctor no se entere hasta que esté vendido.

Ella comprendió inmediatamente.

—Así será.

---

Aquella misma noche sonó el teléfono.

Corrí prácticamente hasta el recibidor.

—¿Sí?

—¿Victoria?

Sonreí al reconocer aquella voz.

—Rosalind.

Ella soltó un pequeño suspiro.

—Me dieron el mensaje.

¿Estás bien?

No pude responder de inmediato.

Sentí un nudo en la garganta.

—No...

No lo estoy.

Mi voz tembló.

Del otro lado hubo unos segundos de silencio.

Después escuché la preocupación en su tono.

—¿Quieres que envíe un automóvil por ti?

Negué por costumbre.

—No.

Cuando regreses... nos reunimos en tu casa.

No quiero hablar por teléfono.

—Está bien.

Pero me preocupas.

Sonreí con amargura.

—Voy a estar bien.

Guardé silencio unos segundos antes de preguntar:

—¿Y tú?

¿Cómo va la vida de casada?

Rosalind tardó unos instantes en responder.

Después soltó una pequeña risa.

—Extrañamente... mejor de lo que imaginaba.

Cuando nos veamos tengo muchas cosas que contarte.

Le devolví la sonrisa.

—Entonces te esperaré.

Después de despedirnos permanecí varios minutos observando el teléfono.

Deseaba con todas mis fuerzas que ella nunca perdiera aquella tranquilidad que apenas comenzaba a encontrar.

No permitiría que nadie la destruyera.

Mucho menos Stefan Blackwood.

---

Al entrar nuevamente al despacho encontré a Héctor revisando unas botellas de vino.

Me observó de reojo.

—¿Era Rosalind?

—Sí.

—Deberías pedirle dinero.

Casi dejé caer el bolso.

—¿Qué acabas de decir?

Él se encogió de hombros.

—Ahora es una Blackwood.

Le sobra el dinero.

Negué con indignación.

—Jamás le pediría algo así.

Él soltó una risa burlona.

—Para eso los casaste.

Sentí cómo la paciencia se agotaba.

—No vuelvas a decir eso.

Nunca.

Rosalind es mi mejor amiga.

Jamás la utilizaría.

Él sonrió con ironía.

—Claro...

Como tú digas.

No respondí.

Porque sabía que, si seguía hablando, terminaríamos discutiendo.

---

Al finalizar la semana la residencia Starling volvió a llenarse de música y risas fingidas.

Habíamos organizado una elegante cena de siete tiempos para impresionar a los inversionistas de Héctor.

Todo debía parecer perfecto.

Aunque la realidad fuera completamente distinta.

Los candelabros iluminaban el enorme comedor.

Las copas de cristal brillaban bajo la luz.

Los empleados iban y venían sirviendo los primeros platos.

Yo sonreía mecánicamente a cada invitado.

Hasta que uno de los mayordomos se acercó.

—Señora.

El señor Sterling desea presentarle al nuevo socio.

Asentí.

Respiré profundamente.

Caminé hasta el salón principal.

Héctor sonreía satisfecho.

—Victoria.

Quiero que conozcas al hombre que cambiará nuestro futuro.

Levanté la vista.

Y el mundo pareció detenerse.

Frente a mí había un hombre alto, impecablemente vestido, con una sonrisa demasiado tranquila...

Pero no fue eso lo que me heló la sangre.

Fueron sus ojos.

Un intenso color malva.

Exactamente el mismo color que Rosalind había descrito durante años entre lágrimas.

El hombre inclinó ligeramente la cabeza.

—Es un placer conocerla, señora Starling.

Yo apenas pude sostenerle la mirada.

Porque, por primera vez desde que Rosalind comenzó a hablar de sus pesadillas...

Sentí que aquellas no eran simples visiones.

Y comprendí, con un terror imposible de explicar, que los sueños de mi mejor amiga acababan de entrar por la puerta principal de mi casa.

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GiovannaXchelMayaCejudo
no mames no!
en su propia casa, con su familia...
aquí hay un gatote bien encerrado... 😰😱😭
Liliana Torres
Hay no puede ser perdieron al bebé
GiovannaXchelMayaCejudo
oh 💩 oh 💩
esto está de Lokos 😰😱
GiovannaXchelMayaCejudo
que impotencia tan grande
Yadira Alvarez
hay cristo esto se pone bueno 🤦
Liliana Torres
Que loco esta
Mary Ney
Que tipo más loco.
Mary Ney
Eso es magia o que 🤭🤭
Mariela Alejandra Gonzalez
por dios que rompecabezas!!!
GiovannaXchelMayaCejudo
aquí está todo muy raro...
GiovannaXchelMayaCejudo
sus pesadillas se están volviendo realidad...
hay no que 💩😰😱
Mary Ney
Damian debes tener pantalones para cuidar a tu esposa e hijo ☺️
Yadira Alvarez
esto se enreda más 🤦
GiovannaXchelMayaCejudo
no mames cada vez entiendo menos...
Yadira Alvarez
cristo como esta 🤦
Alexandra Ortiz Posada
Que cosa más hermosa😍
GiovannaXchelMayaCejudo
😱😰💩
Mary Ney
Puro psicópatas Damian no dejes que esos psicópatas se hacerque a tu esposa☺️
Liliana Torres
Que locos estan
GiovannaXchelMayaCejudo
ay no que miedo
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