Un refugio maldito, una obsesión mortal y un secreto de sangre a punto de estallar.
Huyendo de su familia, Bibiana toma la drástica decisión de mudarse con Adam a una cabaña aislada en mitad del espeso bosque finlandés. Ellos creen estar construyendo su propio nido de amor en una paz idílica, sin embargo, ambos viven en una mentira: ignoran por completo la existencia de un Pacto de sangre, la oscura deuda del pasado que ya ha marcado sus destinos. Pero el invierno no perdona, y la tragedia golpea con la fuerza de un témpano.
Segunda temporada de la novela Destinada a un amor inmortal
NovelToon tiene autorización de Liz Eliana Cera para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
T2 Capítulo 17 - Traiciones y verdades ocultas
En Alaska, el silencio en la habitación de Adam era tenso. Las palabras de su hermana resonaban en las paredes de piedra.
—Tienes razón, hermanita —admitió Adam, bajando la mirada—. ¿Por qué no pensé en las consecuencias antes?
—Tienes que decirle la verdad, Adam. Tienes que decirle que estás vivo.
—Si lo hago, ella vendrá a buscarme y no quiero exponerla ante nuestro padre. No todavía.
—Si prefieres que siga creyendo que estás muerto, entonces deja de buscarla en los sueños —sentenció Giselle con firmeza.
—No puedo dejar de verla... eso la haría sufrir aún más. Siento su soledad.
Giselle suspiró, caminando hacia la puerta.
—De igual forma va a sufrir cuando sepa la verdad y piense que jugaste con sus sentimientos. No digas que no te lo advertí.
Adam se quedó solo, aferrándose al suéter de Bibiana como si fuera un ancla.
—Bibi nunca se enterará... —susurró para sí mismo—. Mientras pueda ocultarlo, estaré con ella en el único lugar donde somos libres: sus sueños.
En Finlandia, frente a la casa de los Anderson, Matt esperaba con impaciencia. Elena salió al porche, observándolo.
—Bibi no ha llegado todavía —comentó ella con un tono agrio.
—No. ¿Quién sabe dónde estará? —respondió Matt. "Seguramente en la casa de ese imbécil", pensó con veneno.
Desde las sombras de un callejón cercano, los dos vampiros de Marcelo observaban la escena.
—¿Esa joven será Bibiana? —preguntó el primero.
—Algo me dice que no es ella —respondió el segundo, agudizando la vista.
—Nos vamos a mudar en unos días, Matt —dijo Elena, rompiendo el silencio.
—Lo sé. Tu padre me lo dijo esta mañana.
—Estoy muy triste... no me quiero ir de aquí.
—No vas a ser la única —replicó Matt con frialdad—. Estoy seguro de que tu hermana tampoco querrá irse.
Elena se acercó a él, invadiendo su espacio personal.
—¿Puedes dejar de hablar de mi hermana por un momento? Ella es una tonta por no haber aprovechado al gran hombre que eres. A ella ya no le importas, Matt... pero a mí sí. Yo te quiero de verdad.
Sin darle tiempo a reaccionar, Elena lo tomó del rostro y lo besó. Matt, sorprendido, intentó separarla.
—Elena, esto no está bien... eres la hermana de mi exnovia.
—¿Qué importa eso ahora? —susurró ella contra sus labios—. Déjame hacer que la olvides, aunque sea por un momento.
Matt cerró los ojos y, en un acto de despecho y rabia, se dejó llevar por el beso de Elena. En ese preciso instante, Bibiana aparecía al final de la calle. Su corazón, que venía saltando de alegría por el sueño con Adam, se detuvo en seco al ver la silueta de su hermana y su exnovio fundidos en un abrazo íntimo.
—¿Elena? ¿Matt? —la voz de Bibiana tembló por la sorpresa.
Se separaron de inmediato. Elena lucía triunfante; Matt, avergonzado.
—Esa joven es Bibiana —confirmó el vampiro desde las sombras—. Por fin la identificamos.
—¿Qué planes tendrá el Jefe con ellos?
—No lo sé, pero estoy seguro de que no planea matarlos... todavía.
Mientras el drama estallaba en la calle, Diego y Melissa llegaban al apartamento de la joven vampira, radiantes de felicidad.
—Me divertí muchísimo —dijo Diego, dándole un beso tierno—. Fue el mejor día de mi vida.
—Poder declarar lo que sentimos fue lo mejor —respondió Melissa, acariciando su mejilla—. Aunque a tu padre le va a dar algo cuando se entere de que tienes una relación con otra inmortal.
Diego sonrió, sin rastro de duda.
—No me importa lo que diga. Ahora comprendo mejor a Bibi. El amor no entiende de especies.
Afuera de la casa Anderson, la tensión era insoportable.
—¿Qué hay entre ustedes? —preguntó Bibiana, cruzándose de brazos.
—Bibi, puedo explicarlo todo... —empezó Matt.
—No tienes que explicarle nada, Matt —lo interrumpió Elena—. Ustedes ya no son nada desde hace mucho tiempo.
—Aun así, quiero hablar con ella —insistió él.
—Escucho tu explicación, Matt —dijo Bibiana con una calma que enfureció a su hermana.
—¿Estás celosa, hermanita? —se burló Elena.
—Por supuesto que no. Pero eres mi hermana y lo que Matt está haciendo no está bien. Déjame a solas con él.
Elena soltó un bufido de indignación.
—Está bien. Pero recuerda algo: no siempre vas a ser el centro de atención. Adiós, Matt.
Cuando Elena entró en la casa, Bibiana miró a Matt con una mezcla de lástima y enojo.
—No puedo creer que estés enamorando a mi hermana, Matt.
—¿No era eso lo que querías? ¿Que rehiciera mi vida?
—Claro que sí, pero no con ella. La estás usando por despecho.
—¿Por qué no aceptas que te mueres de celos al verme con otra?
—No estoy celosa —sentenció Bibiana con firmeza—. Si quieres estar con ella, hazlo. Solo te pido una cosa: no le hagas daño.
Bibiana entró en la casa, dejando a Matt solo en la oscuridad. Él apretó los dientes, convencido de su plan. "Si estar con Elena despierta algo en ella, entonces valdrá la pena", pensó.
Dentro de la casa, Bibiana interceptó a su hermana en la sala.
—Tenemos que hablar, Elena. Matt te está usando para intentar darme celos.
—Eso no es cierto —replicó Elena con una sonrisa de suficiencia—. Porque fui yo quien lo besó a él. No al revés.
Bibiana se quedó muda por la sorpresa.
—¿Tú lo besaste?
—Sí. Tú lo despreciaste por tonta, pero yo sí lo quiero. Y voy a hacer que se olvide de ti para siempre.