Catalina es la primogénita de la familia Bloemen, un ducado de gran importancia en el imperio de Blodau, pero a pesar de eso su vida siempre estuvo lejos de ser la de una dama noble, por lo que desde que recuerda su mayor deseo es huir de su disque familia, algo que logra de la mano de un desconocido que llego a su puerta sin avisar y del que se enamoró perdidamente.
La pareja enamorada hizo su vida lejos de los lujos de la nobleza, felices simplemente con estar el uno al lado del otro, pero algo empañaba esa felicidad y eso eran las preguntas que existían alrededor de Jared, Jared no recuerda nada de su pasado, solo su nombre y descubrir quién es él y encontrar a sus padres es algo que desea hacer, pero Jared no es quien él cree que es, y su verdadera identidad sumergirá a la pareja en un mundo lleno de peligros del que creían que eran ajenos.
¿Podrán Catalina y Jared superar los obstáculos que los esperan y ser felices?
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Capítulo 22
—Nos dijiste que estaba muerto —le reclama un hombre a Brezon.
—Eso fue lo que me dijo nuestro hombre; al parecer no se aseguró bien —responde Brezon.
—¿Y ahora qué? —dice otra persona.
—A idear otro plan para poner a mi hijo en el otro, porque solo que, con él en el poder, tendrán la libertad de hacer lo que deseen.
—Suena riesgoso, ya se sobrevivió una vez, ¿y si sospechan de nosotros?
—No lo harán; otro imbécil, seguro queriéndose hacer el importante, asumió la culpa, desviando toda la atención de nosotros, así que no hay de qué preocuparse, esta vez lo haremos bien, ese inútil y toda su familia deben morir, solo mi hijo puede tomar el trono.
—Tu hijo será emperador como lo acordamos, pero si no cumplen con su palabra, ambos considérense muertos —sentencia uno de los hombres con los que Brezon está reunido y los demás presentes se muestran de acuerdo con él.
—No se preocupen, señores, su apoyo será recompensado, eso téngalo por seguro —les dice Brezon.
—Eso esperamos. Por ahora no hagamos nada; hay que planear muy bien nuestro siguiente movimiento si queremos tener éxito esta vez.
Con esas palabras la reunión llegó a su fin y cada uno de los hombres presentes abandonó la pequeña cabaña en medio del bosque en donde se habían reunido para no ser descubiertos.
Uno a uno se fueron, incluyendo a Brezon, quien se encontraba muy enojado al ver que sus planes no habían salido como él quería.
Hacía ya muchos años, Brezon se había aliado con algunos nobles y comerciantes de gran nivel económico para destronar a la actual familia imperial, la razón, libertad para llevar a cabos sus negocios, negocios nada legales que se les brindaban muy buenas ganancias y que habían manejado por debajo del agua desde hacía muchos años, pero que constantemente se veían afectados por los actuales emperadores, algo que les ocasionaba grandes pérdidas todo el tiempo, por lo que necesitaban deshacerse de la actual familia imperial y poner en el trono a alguien que los dejara hacer su voluntad.
Para ellos, Brezon y su familia eran la mejor opción, ya que este estaba dispuesto a lo que sea por poner a su hijo en el trono y el hecho de que esté relacionado con la actual familia imperial era ventajoso, debido a que así evitarían demasiada resistencia por parte de la corte y del pueblo.
Por eso hace siete años dieron marcha a su plan, el cual consistía en matar a Basil y presionar para poner al hijo de Brezon en el trono, una vez lo lograran, con ayuda del médico imperial se desharían de ambos monarcas, haciendo pasar sus asesinatos como muertes por enfermedad, de hecho desde hacía un tiempo el medico ya había empezado a administrar el veneno, pero los emperadores arruinaron buena parte de sus planes, al negarse a elegir otro heredero, y debido a que no deseaban levantar sospechas, dejaron de insistir, y ahora con el regreso de Basil, su plan había fracasado en su mayoría, por lo debían de hacer la cosas diferentes, esta vez no dejarían a nadie de la familia imperial vivo, eso incluía al archiduque y su familia, nadie que pudiera tomar y arrebatarles el trono podía vivir.
Brezon llega a su casa, en donde, sin perder tiempo, se dirige a la habitación de su hijo, la cual estaba vacía; allí no había nadie, solo estaban las cosas: ropa, zapatos, muebles, todo lo que alguna vez perteneció al señorito de la casa, pero que ahora solo era un recordatorio de la existencia de aquella persona.
El joven Lulet nunca se caracterizó por ser una persona muy sociable, al menos así era hasta hace tan solo 6 años, cuando todo cambio, paso de ser un joven tímido y respetuoso a ser alguien extrovertido y hasta cierto punto arrogante, y si bien el cambio fue radical, nadie le tomo mucha importancia, lo que nadie sabía era que hace 6 años Brezon había matado a su hijo y había hecho una máscara a su imagen y semejanza para hacerse pasar por el, ya que Brezon opinaba que solo él podía ser emperador, ni siquiera su hijo podía quitarle eso.
Matar y reemplazar a su hijo siempre fue su plan desde que ideó subir a “su hijo” al trono, pero debía esperar a que ambos tuvieran una complexión similar para que el cambio no se notara. Fue por eso que esperó hasta que el joven cumplió 20 años para llevar a cabo su plan; durante ese tiempo, Brezon se aseguró de convertir a su hijo en un simple cascarón vacío, para que así este nunca intentara nada contra él.
Nadie, ni siquiera sus aliados sabían la verdad, su esposa había muerto al dar a luz, bueno eso era lo que había hecho creer a todos y es que Brezon la mato, y los sirvientes de la casa en realidad eran esclavos que el compraba y a los que les había arrancado la lengua para que nunca hablaran, es más, cuando necesitaba que su hijo asistiera junto a él, usaba a cualquiera de sus esclavos, uno con una constitución física similar a la suya y siempre lo mantenía vigilado para que no dijera de más y actuara como él se lo ordenaba, este era el único de los esclavos que conservaba su lengua.
Por un momento, Brezon creyó que al fin obtendría lo que merecía, pero no fue así; ahora debía deshacerse de esas personas que le estorbaban y al fin podría cumplir con su destino de ser emperador.
Sin remordimiento alguno, Brezon comienza a ponerse la ropa de su hijo para asistir a una fiesta en su nombre; debía mostrarse en la sociedad y obtener más aliados. Una vez que se termina de vestir, se pone la máscara del rostro de su hijo y sale del lugar.