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Prisionero del amor más oscuro

Prisionero del amor más oscuro

Status: Terminada
Genre:CEO / Posesivo / Maltrato Emocional / Completas
Popularitas:8.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Sofía Marquez

Santiago Reyes tiene veinte años, estudia literatura en la UNAM y no le debe nada a nadie. Hasta que León Villanueva —CEO de uno de los grupos empresariales más poderosos de México— decide que Santiago le pertenece.
Lo que comienza como una seducción imposible de rechazar se transforma en una pesadilla: una mansión cerrada con llave, cámaras en cada esquina y un hombre que dice "te amo" mientras le quita la libertad.
Santiago intenta escapar. Una vez. Dos. Tres. Cuatro. Cinco.
Cada intento fracasa. Cada castigo es peor que el anterior. Pero Santiago no se rinde.
Hasta que un día, León abre la puerta.
Y Santiago descubre que lo más aterrador no es estar encerrado con un monstruo.
Es darse cuenta de que el monstruo ha aprendido a amarte de verdad.

NovelToon tiene autorización de Sofía Marquez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22

Capítulo 22: Nuevas reglas

La puerta amaneció abierta.

Santiago lo comprobó antes de mirar la hora. Estaba en la habitación de la planta baja, con el celular cargando sobre la mesa de noche y la sudadera blanca doblada en una silla. La puerta no estaba entornada ni vigilada desde afuera. Estaba abierta de par en par, como si la casa hubiera aprendido, por fin, a no tragarse el aire.

No confió en eso de inmediato.

Se levantó despacio. Los tobillos le dolían al apoyar el peso, pero no llamó a nadie. Tomó el celular primero. Revisó batería, señal, datos. Había diecisiete llamadas perdidas de Diego y un mensaje de Mateo que decía: "Santi, contesta. Diego está insoportable."

Santiago apretó el teléfono contra el pecho.

Después escribió solo una línea.

"Estoy vivo. Hoy no puedo explicar. Te llamo pronto."

No esperó la respuesta. Guardó el celular en el bolsillo y caminó hasta el pasillo.

Nadie lo detuvo.

Llegó al recibidor. La puerta principal estaba cerrada por seguridad, pero sin llave. Santiago puso la mano en el picaporte. Giró.

La calle apareció al otro lado.

El pecho se le contrajo tan fuerte que tuvo que sostenerse del marco. No salió. Solo respiró el aire de la mañana, húmedo y frío, hasta que escuchó pasos suaves detrás de él.

—Joven Santiago.

Don Tomás se quedó a tres metros, con las manos juntas al frente.

Santiago no soltó el picaporte.

—¿La cerró?

—No, joven. La acerqué por el frío, pero no tiene seguro. Si usted quiere, la dejo abierta.

La frase "si usted quiere" sonó rara en esa casa.

Santiago lo miró un segundo.

—Déjela así.

—Sí, joven.

Don Tomás no se acercó a la puerta. Solo inclinó la cabeza.

—El desayuno está listo. Si desea bajar al comedor, puede hacerlo. Si prefiere comer aquí, también.

Otra elección.

Santiago casi se rió, pero no le salió.

—Voy al comedor.

Don Tomás abrió el camino sin darle la espalda del todo, atento a no encerrarlo entre la pared y su cuerpo. Ese cuidado no borraba nada, pero Santiago lo registró.

León ya estaba en el comedor.

No estaba sentado en la cabecera. Había elegido una silla lateral, lejos de la salida, con las manos sobre la mesa vacía. Cuando Santiago entró, no se levantó de golpe. No dijo "ven". No intentó acercarse.

—Buenos días —dijo, con la voz baja.

Santiago eligió la silla más cercana a la puerta.

—¿Dormiste ahí?

León entendió la pregunta. No le preguntaba por la cama.

—En el estudio. La puerta quedó abierta. Andrés se fue a las seis, pero dejó indicaciones. Volverá en la tarde si tú aceptas.

—Acepto.

—Le avisaré.

Don Tomás sirvió café, fruta y chilaquiles con pollo en platos separados. Antes, todo llegaba decidido. Ahora puso las opciones en el centro de la mesa y esperó.

Santiago tomó fruta y un pedazo de bolillo. León no comentó que era poco.

Ese silencio fue, en sí mismo, una regla nueva.

El llavero sonó cuando Don Tomás lo dejó sobre la consola del comedor.

Santiago se tensó.

León lo notó de inmediato.

—Don Tomás —dijo—, por favor traiga el duplicado que pedí.

El mayordomo salió y volvió con una llave sola, nueva, en un aro simple.

León no la tomó. Le indicó con la mirada que la pusiera junto al plato de Santiago.

—Es de la puerta principal y del portón peatonal —explicó—. No de la casa como trampa. Para que puedas entrar y salir.

Santiago miró la llave sin tocarla.

—¿Crees que una llave arregla el sótano?

León bajó la mirada.

—No.

—¿Las cadenas?

—No.

—¿Tepoztlán?

La mano de León se cerró sobre la servilleta.

—No.

Santiago tomó la llave y la metió en el mismo bolsillo donde llevaba el celular.

—Entonces no la presentes como regalo.

—No lo haré.

Comieron poco. Aun así, comieron en la misma mesa sin que nadie diera una orden, y eso volvió el comedor un lugar extraño.

Más tarde, Santiago caminó por la casa como quien revisa una escena del crimen. Subió hasta la biblioteca. Abrió una ventana. Bajó al jardín. Se quedó frente a la puerta del sótano, sin tocarla.

León apareció al fondo del pasillo.

—Está cerrada —dijo, y se arrepintió al instante de esa palabra—. Perdón. Quise decir... no se va a usar. Mandé sacar las cosas. Si quieres que la sellen, la sello.

Santiago no apartó la vista de la puerta.

—No la selles para quedar bien conmigo. Séllala porque entiendes lo que hiciste.

—La voy a sellar.

—Mañana.

—Mañana.

Al atardecer, Don Tomás dejó una bandeja con té y galletas en la sala. La televisión estaba encendida con el volumen bajo, un programa viejo que Santiago no estaba viendo de verdad. Se sentó en un extremo del sillón. León tomó el sillón individual, no el lugar vacío junto a él.

Pasaron diez minutos así.

Luego el control remoto quedó entre ambos, sobre la mesa. Santiago estiró la mano al mismo tiempo que León, que solo quería acercárselo.

Sus dedos se rozaron.

Santiago retiró la mano como si el contacto quemara. El celular cayó de su bolsillo al cojín. Se puso de pie tan rápido que la mesa golpeó contra su rodilla.

León ya estaba de pie también, pero retrocediendo.

—Fue un accidente —dijo—. Me alejo.

Santiago respiraba con dificultad.

—No digas mi nombre.

León cerró la boca.

Don Tomás apareció en la entrada de la sala, alarmado. Santiago levantó una mano sin mirarlo.

—No entren.

Nadie entró.

El silencio se acomodó alrededor de él. Nadie lo tocó. Nadie le pidió que se calmara. Nadie le quitó el celular para "evitar que se hiciera daño".

Santiago recogió el aparato con dedos rígidos y volvió a sentarse, esta vez más cerca del borde.

León permaneció de pie junto al sillón individual.

—Puedes sentarte —dijo Santiago, sin mirarlo—. Allá.

León obedeció.

El programa siguió corriendo en la televisión. Alguien en la pantalla se reía. La risa no combinaba con nada de lo que había en la sala, y aun así Santiago no pidió apagarla.

Cuando la noche cayó, Santiago miró hacia el recibidor. La puerta principal seguía sin seguro. En su bolsillo estaban el celular y la llave.

—Mañana quiero salir —dijo.

León dejó la taza sobre la mesa con extremo cuidado.

—¿Al jardín?

Santiago giró la cabeza.

—No. Afuera.

León sostuvo el aire.

Esta vez no dijo que no.

1
LUANA
excelente
AralckShaira
Ay se me salen las lagrmitas solas😭😭😭😭
AralckShaira
Ufff que frases tan brillantes
AralckShaira
Ay caramba lloreee😭😭
AralckShaira
Para mí es una historia muy bien contada, fresca, distinta con un tema relativamente normal pero que talvez no se cuenta así, como lo está contando la artista de la pluma, excelente trabajo
AralckShaira
Está historia no me gusta.... Me fascina
AralckShaira
Que historia!!!!!
AralckShaira
Uffff estoy reconectada, me superencanta
AralckShaira
Estoy enamorada 🤭
AralckShaira
Un cliché muy bien presentado
AralckShaira
Excelente
AralckShaira
Me gusta te estilo, prome tu historia 🥰
Amy Katin
😭 pobre de Santiago, espero que pueda volver a sentirse vivo.
AralckShaira: El ser humano es otra cosa
total 1 replies
ISABELRUIZDIAZ[BETA]😈🖤
Buenos días Te quería decir que ahora encontré tu trabajo y este capítulo me lo voy a guardar para leer más tarde no te frustres ni te enojes Si es que todavía no consigues apoyo en esta aplicación pero en cualquier momento tu historia va a ser descubierto y vas a conseguir muchos seguidores así que por favor si quieres seguir publicando más capítulos si es que se puede está muy buena por lo que veo y nada Gracias esperemos más de tus ingeniosas ideas Saludos a usted😈
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