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La Bailarina Rota

La Bailarina Rota

Status: Terminada
Genre:Autosuperación / Mujer poderosa / Romance / Completas
Popularitas:5.9k
Nilai: 5
nombre de autor: SherlyBlanco

Sinopsis
"La Bailarina Rota" es un drama romántico de superación y redención escrito por Sherly Blanco. La historia sigue a Emmeline, la máxima promesa del ballet clásico, cuya brillante carrera se trunca trágicamente una noche en la playa tras sufrir una grave lesión en la pierna al salvar a un joven llamado Felipe de morir ahogado.
Conmovido por su sacrificio y deslumbrado por su belleza, Felipe se casa con ella y promete cuidarla. Sin embargo, a los pocos meses el idilio se rompe: él empieza a distanciarse y Emmeline termina descubriéndolo burlándose de sus cicatrices ante sus amigos, mientras trata con extrema delicadeza a otra mujer. Tras enfrentarlo con dignidad, Emmeline lo abandona para reconstruir su vida desde las cenizas, encontrando un nuevo propósito como maestra de ballet para ayudar a otras jóvenes a cumplir sus sueños, mientras un arrepentido Felipe la busca desesperadamente.

NovelToon tiene autorización de SherlyBlanco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21: Los Espejos Rotos de la Realidad

​La tensión en la sala del apartamento de Andrés y Juliana se podía cortar con el aire que los tres retenían en los pulmones. Tras la inesperada apertura de la puerta, los segundos se transformaron en un abismo denso e interminable. Juliette permanecía estática junto a la pared, con la cinta métrica aún sostenida entre sus dedos temblorosos, sintiendo que el piso se desvanecía bajo sus pies. Andrés, por su parte, no lograba apartar la vista de ella. Verla allí, despojada de los recuerdos universitarios y convertida en una hermosa profesional, pero metida en el centro de su nueva y forzada realidad, le provocó un dolor punzante en el pecho. Todos los muros de madurez que había construido a base de pura obligación se agrietaron ante la fuerza de un amor que nunca había dejado de quemar por dentro.

​Juliana, dotada de esa agudeza intuitiva que la caracterizaba, miró a Andrés y luego a Juliette, notando de inmediato la alarmante palidez de sus rostros y la electricidad dolorosa que cruzaba el aire. La bailarina no tardó en atar cabos. Recordó las pocas confesiones que Andrés le había hecho durante sus largas charlas nocturnas en la cocina sobre aquella chica universitaria de origen humilde a la que su corazón seguía esperando con ansias. Con una sutileza impecable, Juli decidió intervenir para suavizar el impacto del destino.

​—Bueno... veo que ya se conocen —comentó Juliana con una sonrisa cálida, colocándose suavemente entre ambos para romper la fijeza de sus miradas—. Andrés, Juliette es la diseñadora de la que te hablé. Es la encargada de transformar el cuarto de nuestra pequeña. Y Juliette, este es Andrés... el papá de la niña.

​El uso de la palabra "papá" y la naturalidad con la que Juliana asumía la escena golpeó a Juliette como un balde de agua helada. La joven decoradora, asimilando el malentendido que ya comenzaba a gestarse en su mente, intentó recuperar la compostura profesional, aunque la voz le temblara de manera evidente al hablar.

​—Mucho gusto, Andrés —alcanzó a decir Juliette, forzando una distancia formal que a él le partió el alma—. No sabía que este era tu apartamento. Si... si lo prefieren, puedo dejar los bocetos con Juliana y retirar el proyecto para no causar incomodidades.

​—No, de ninguna manera —intervino Andrés de inmediato, dando un paso al frente con una desesperación contenida que no pasó desapercibida para ninguna de las dos mujeres—. Tu trabajo es excelente, Juliette, y Juliana está muy ilusionada con el diseño para la bebé. Por favor, continúa. Yo... solo pasaba a recoger unos documentos y tengo que regresar a la constructora de mi padre.

​Andrés tomó los planos de su escritorio con manos torpes, le dedicó una última mirada cargada de súplica y arrepentimiento a Juliette, y salió del apartamento casi sin respirar. Juliette se quedó mirando la puerta cerrada, sintiendo que las lágrimas amenazaban con traicionarla, mientras el peso de la culpa y la confusión se instalaba en su mente: para ella, Andrés había construido un hogar perfecto, feliz y armonioso con la imponente solista del teatro, y ella no era más que una intrusa del pasado destinada a mantenerse a raya. Juliana, observándola en silencio, guardó el secreto por el momento, sabiendo que el destino apenas comenzaba a mover sus piezas y que ella tendría que actuar como el cupido definitivo de esa historia.

​Mientras la tormenta del pasado alborotaba el apartamento de Andrés, los días continuaron su curso plomizo y gélido en la residencia matrimonial de Emmeline. A sus veinte años, la menor de los Fontane sentía que las paredes de su casa se estrechaban cada vez más, convirtiéndose en una prisión decorada con alfombras caras y muebles de diseñador. Felipe apenas pasaba tiempo con ella; las cenas mudas, los monosílabos y las constantes salidas nocturnas bajo el pretexto de las licitaciones de la constructora se habían vuelto la norma. La soledad era un monstruo silencioso que le devoraba la juventud.

​Una tarde de viernes, agobiada por el encierro absoluto de esas cuatro paredes, por el persistente dolor sordo de su rodilla y por el zumbido insoportable del silencio de su hogar, Emmeline tomó una decisión drástica. Se negó a pasar otra tarde contemplando el techo de su habitación. Se vistió con un elegante abrigo oscuro, tomó su bastón de apoyo y salió a la calle dispuesta a dar un largo paseo por la zona más exclusiva y comercial de la ciudad, buscando distraer la mente y respirar el aire del mundo exterior que tanto extrañaba desde que abandonó la barra de ballet.

​El sol comenzaba a ocultarse, tiñendo el cielo de un tono violáceo, cuando Emmeline llegó a la altura de uno de los restaurantes de lujo más cotizados de la zona, un lugar famoso por sus terrazas de cristal y su clientela selecta. A través de los grandes ventanales, la joven se detuvo un instante para observar el movimiento. Fue en ese preciso segundo cuando el mundo se le congeló en el pecho y el aire se le escapó de los pulmones.

​Un auto de alta gama se estacionó frente a la entrada principal. De él descendió Felipe, vistiendo uno de sus mejores trajes de sastre, riendo con esa soltura franca que en casa parecía extinta. Detrás de él salieron tres de sus amigos más cercanos de su círculo íntimo. Pero lo que destruyó los últimos restos del corazón de Emmeline no fue la presencia de los amigos, sino la mujer que caminaba al lado de su esposo.

​Era Ruby, su exnovia, la mujer que él había contratado como su asistente ejecutiva y a la que siempre defendía bajo la etiqueta de su "disque amiga". Felipe no la trataba con la distancia profesional de una oficina. Con una delicadeza minuciosa y una posesividad absoluta que jamás usaba en casa, Felipe llevaba a Ruby firmemente sujeta por la cintura, apegándola a su cuerpo mientras le susurraba algo al oído que la hacía reír con complicidad. Emmeline se quedó de pie en la acera, aferrando el puño alrededor de la empuñadura de su bastón con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos. Protegida por la penumbra de la tarde y la distancia, la menor de los Fontane observó cómo el hombre por el que lo había arriesgado todo, el hombre por el que se había enfrentado a sus propios padres a sus diecinueve años, entraba al lujoso restaurante guiando el cuerpo de otra mujer con la caballerosidad que a ella le negaba. Los espejos de las apariencias se rompieron en mil pedazos en esa acera, dejándola de frente ante la verdad más cruel y descarnada de su matrimonio.

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Isabel Martín
Una bonita historia, felicidades autora 🤗👏👏👏👏
Monica L.C . 🇻🇪 🇦🇷
hermosa historia ,, vale la pena detenerse a leer porque es muy buena , felicidades autora 🎁💝🤗
Sherly 💜: me alegra que te esté gustando querida 😌,🫂
total 1 replies
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