Alina se encuentra en una situación desesperada.
No solo perdió a su esposo debido a algún malentendido que incluso si ella lo quiere aclarar solo lo oscurece más, sino que sus amigos y madre le dan la espalda.
Con un niño en brazos y otro en el vientre, Alina debe enfrentar un sinnúmero de situaciones que harán su vida difícil.
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Ella parece ser una gran persona
Cinco millones de dólares era demasiado dinero. Muchas personas no lograrían reunir tal cantidad en toda su vida.
Algunas personas se conformarían con esa cantidad y se dedicarían a gastarla en lujos y cosas materiales, como casas, autos o cruceros por el mundo. Otros simplemente buscarían un lugar pacífico donde vivir.
Sin embargo, yo no podía hacer ni lo uno ni lo otro. Al ganar semejante cantidad de dinero, sentí que tenía una deuda con la sociedad, por lo que debía hacer algo significativo.
Por eso, durante una semana estuve pensando qué hacer.
—¿Estás segura de esto? —cuestionó Scarlett con preocupación—. No te lo tomes a mal, Alina. Sin embargo, es mucho dinero lo que está en juego. Me sentiría muy mal si algo saliera mal en el taller y no pudieras recuperar tu inversión.
Sonreí mientras tocaba mi vientre.
—Tú me has ayudado tanto que, además, como te dije en el pasado, pienso que tu taller tiene futuro. Por lo que no sería una mala inversión traer nueva maquinaria, así como empezar a incursionar en el uso de telas de lujo para atraer la atención de las personas de la alta sociedad. Incluso podríamos realizar desfiles de moda. Sé lo mucho que valoran tú y las chicas este taller.
Scarlett sonrió mientras me miraba.
—Está bien. Sin embargo, acepto la cantidad de dinero que estás planeando invertir con una condición: que te conviertas en copropietaria del taller. En el tiempo que te he conocido, me he dado cuenta de que eres una persona inteligente, con buenos valores y principios. Sobre todo, eres alguien trabajadora que lucha por superarse. Cuando nosotras te dimos dinero para el tratamiento de tu hijo, no lo hicimos bajo la premisa de que en el futuro nos devolvieras el dinero, Alina. Lo hicimos debido a la bondad de nuestros corazones. Por lo que no necesitas sentirte en deuda.
—Lo sé —respondí—. Pero, aun así, convertirme en copropietaria creo que es una decisión precipitada. Deberías, al menos, consultarlo con las demás.
—No es necesario hacerlo. Ellas estarán de acuerdo —respondió Scarlett de manera divertida mientras se levantaba del sillón en el que estaba recostada. Caminó hasta la puerta de su oficina y la abrió de manera abrupta—. ¿No es así, chicas?
Ante su pregunta, diez pares de cabezas asintieron con algo de vergüenza.
—Jefa, no sea mala. ¿Por qué nos exhibe de esta manera? —cuestionó Nohemí mientras me dedicaba una sonrisa.
Sonreí divertida ante sus palabras.
—Pero la jefa tiene razón, Alina. Si vas a invertir semejante cantidad de dinero, al menos deberías ser copropietaria del taller. Sabes, aunque muchas veces hemos imaginado competir con famosas marcas locales e internacionales, nosotras sabemos muy bien que eso es algo imposible mientras no tengamos la suficiente inversión y los recursos necesarios. Creo que ninguna de las personas que estamos aquí presentes está en contra de la decisión de la jefa. ¿No es así, chicas?
Ante las palabras de Cristina, las otras mujeres que se encontraban detrás de ella asintieron.
—Ya ves, no tienes de qué preocuparte. Además, todas tenemos el mismo objetivo, que es sacar adelante este taller.
Sonreí mientras tocaba la cabeza de Andresito.
—Está bien, pero aparte de eso, también quería ver si podían ayudarme a crear una fundación… Yo quiero ayudar a otras madres solteras que se encuentren en una situación similar a la mía. Quizás, en un principio, solo ayude a una decena de personas, pero creo que, con el paso del tiempo, mientras no encuentre obstáculos en mi camino, serán muchas más las personas que se verán beneficiadas.
Tras decir aquello, bajé la cabeza con algo de pena.
—Alina, una vez me dijiste que yo era tu ángel. Déjame decirte que tú eres el verdadero ángel. Creo que encontrarnos fue obra del destino. Lo que planeas hacer es algo maravilloso y digno de admiración. Eres una gran chica y espero que tu futuro sea brillante.
Sonreí, algo avergonzada por las palabras de Scarlett.
—Es lo correcto —dije—. Realmente estoy muy agradecida con ustedes y con el apoyo que me han dado en los últimos meses. Debido a esto, yo también quiero que las personas que se encuentren en una situación similar a la mía tengan el mismo apoyo, ya sea económico, psicológico o emocional.
—Sí, el proyecto tomará algo de tiempo. Deberíamos crear un plan factible para que la fundación no tenga que sostenerse a base de donaciones, sino que encuentre otras formas de generar ingresos —añadió Sara.
—Bueno, en uno de estos días traigamos nuestras mejores ideas para que esto no sea solo un sueño, sino una realidad —comentó Scarlett—. Ahora, niñas curiosas, vuelvan a sus labores, que el taller no funciona solo.
Tras decir esto, las chicas se fueron cuchicheando entre ellas.
La sonrisa en el rostro de cada una hizo que mi corazón se calentara. Por lo que abracé con fuerza a Andresito para contener mis emociones.
Ciertamente, el embarazo me tenía muy sensible.
Scarlett sonrió mientras señalaba mi vientre redondo.
—¿Aún no sabes el sexo del bebé? —cuestionó con curiosidad.
—No, no se deja ver. Lo único que espero es que nazca sano —respondí mientras miraba el brazalete de Andresito.
Todo estaba en orden.
—Andresito no ha presentado ninguna molestia en estos días. Creo que ahora puedes buscar a un médico de renombre que trate su enfermedad o, al menos, encuentre la causa de su afección.
Asentí mientras la miraba.
—Dalilah me está ayudando a encontrar a un especialista en enfermedades catastróficas. Solo estoy esperando su llamada.
Scarlett sonrió mientras sacaba un carro de su cajón.
—Ella parece ser una gran persona. A pesar de los malos rumores que la acompañan, parece que no son más que exageraciones. Por eso, no hay que juzgar a nadie ni dejarnos guiar por comentarios malintencionados.
—Sí, eso es cierto. Dalilah parece ser una buena persona, como tú, Scarlett. Creo que, si tú y ella se conocieran, serían grandes amigas.
—Puede ser. Pero, Alina, ahora que todo está resuelto, puedes descansar. Yo me ocuparé de los detalles que hacen falta. Tómate unos días, reposa y relájate. Estos meses han sido muy difíciles para ti, pequeña. Ya vas a ver que todos tus pequeños planes marcharán sin problema.
—Sí, no solamente los míos, también los tuyos y los de las demás chicas.