Natalia Serrano ha estado casada con Damián Santillán durante tres años. Un matrimonio construido por medio de un contrato con su familia y aunque durante ese tiempo, ella creyó que Damián podría llegar a amarla, estaba equivocada.
Con el regreso de Jimena, el primer amor de Damián, este solo muestra preferencias hacia ella sin importarle el dolor que causa en Natalia. Pero, justo cuando Natalia decide que ya no puede más y decide darle su libertad, Damián se niega a dejarla a ir, pero, aun así, no le da su lugar, sigue siendo frío, hiriente y le da el favoritismo a Jimena. ¿Qué es lo que realmente quiere Damián de ella?, ¿Por qué seguirla atando a un matrimonio que la hace sufrir?
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Capítulo 18
Capitulo 18
Jimena dijo que le daba miedo la oscuridad.
Lo dijo a las diez de la noche, parada en el pasillo con una bata blanca y Michi entre los brazos. Damián estaba en la sala revisando correos. Yo bajaba por agua.
--Dami --susurro--, se fue la luz en mi cuarto.
Todas las luces estaban encendidas.
Damián levanto la vista.
--Llama a mantenimiento.
Jimena se mordió el labio.
--Me da pena. ¿Puedes revisar tú?
Lo dijo mirándome.
Yo tome mi vaso.
--Ve. No vaya a ser que la penumbra la demande por abandono.
Damián cerro la laptop.
--Natalia.
--¿Que? Soy solidaria con su trauma.
Jimena bajo la cabeza.
--No quería molestar.
--Pero aquí estas.
Damián se puso de pie.
--Voy a revisar.
Claro que fue.
Y yo, que ya no quería esperar nada de él, sentí una punzada ridícula.
Regrese al cuarto de visitas y empecé a doblar ropa para otro viaje corto. Vale quería sacarme el fin de semana a Valle de Bravo. Adrián había dicho que también iría. Santiago, que tenia guardia, dijo que intentaría alcanzarnos.
Estaba cerrando la maleta cuando Damián entro sin tocar.
--¿Otra vez te vas?
--Si.
--¿Con quien?
--Con gente que no me pregunta eso como policía.
Se apoyo en el marco.
--Te vi en Huatulco con Adrián.
--Ya hablamos de eso.
--No.
--Entonces escucha ahora: es mi primo.
--Te toca demasiado.
Solté la blusa que estaba doblando.
--Jimena vive en nuestra casa.
--No es lo mismo.
--Nunca es lo mismo cuando lo haces tú.
Damián entro y cerro la puerta.
--No quiero que viajes con él.
--Y yo no quería que llevaras a Jimena a mi oficina, a mi proyecto, a mi comedor, a mi vida. Mira cuantas cosas aprendimos a soportar.
Su mirada cayo en la maleta.
--Sigues en tus días.
--Gracias por el reporte medico.
--No deberías cansarte.
--No te preocupes. Santiago va.
Fue cruel decirlo.
También fue efectivo.
La cara de Damián cambio.
--¿El doctor?
--Si.
--¿Desde cuando le dices Santiago?
--Desde que me trata como una persona.
Se acerco.
--Natalia, no juegues conmigo.
--No estoy jugando. Ya no quiero jugar nada donde siempre pierdo.
Michi maulló en el pasillo. Jimena llamo:
--Dami, ¿puedes venir un momentito?
Yo sonreí sin alegría.
--Tiene miedo.
--Puede esperar.
--No. Ve. Tu sabes cuidar muy bien lo que puede esperar.
Damián no se movió.
La tensión se quedo entre los dos como una cuerda a punto de romperse.
--¿Por que haces esto? --pregunto.
--¿Irme un fin de semana?
--Sacarme de tu vida antes de que termine.
La pregunta me sorprendió.
No por el contenido.
Por la herida que traía.
--Porque si espero a que termine por contrato, voy a llegar sin nada de mi.
El bajo la voz.
--Yo no quiero quitarte nada.
Lo mire.
--Ya lo hiciste.
Jimena volvió a llamar.
--Dami...
Damián cerro los ojos.
Yo abrí la puerta.
--Tu primer amor te llama.
--No digas eso.
--¿Por que? ¿También tengo que protegerte de tus verdades?
Salió sin responder.
Yo cerré la maleta.
Esa noche dormí poco.
Pero no fue por Jimena.
Fue por la cara de Damián cuando pregunto por que lo sacaba de mi vida.
Como si no hubiera notado que llevaba meses empujándome hacia la puerta.