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A Tu Merced

A Tu Merced

Status: En proceso
Genre:Diferencia de edad / Amor a primera vista / Casada con el millonario / Matrimonio contratado
Popularitas:5k
Nilai: 5
nombre de autor: Fer.

Lía Aristizábal, una fotógrafa colombiana que llegó a España con el sueño de construir una nueva vida, decide convertirse en madre soltera mediante inseminación artificial después de alcanzar la estabilidad que tanto buscó. Sin embargo, todo cambia cuando descubre que los bebés que espera pertenecen al hombre más egocéntrico e insoportable que ha conocido.

Harold Veneti, dueño del imperio constructor más grande del mundo, siempre soñó con ser padre, pero jamás encontró a la mujer indicada. Lo que nunca imaginó fue que, por un error de la clínica de fertilidad, su esperma terminaría siendo utilizado para inseminar a una latina decidida a criar sola a sus hijos.

Obligados por el destino a compartir mucho más que unos bebés, Lía y Harold deberán aprender a convivir entre discusiones, diferencias y una atracción imposible de ignorar.
¿Podrá el amor surgir entre dos personas tan distintas… o sus personalidades chocarán demasiado como para estar juntos?

NovelToon tiene autorización de Fer. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Parte 22 (+18)

Harold 

El fin de semana se acaba, tal vez en otra ocasión podamos hablar correctamente con mi familia y parece que a mi mujer le había gustado bastante la cabaña. Podríamos volver otro día solos, para nadar en el lago con mi mujer en bikini.

Mi mente se llenó con eso, de camino al apartamento.

Llegó casi durmiendo. Mientras subíamos en el ascensor, se recostó unos segundos en mi brazo, esperando que abriera.

La cargué hasta la habitación. Puse su celular en la mesa de noche que había ubicado para ella. Según había escuchado, tenía sesión de fotos mañana a primera hora, por eso no había querido levantarla.

—Duerme un rato más —le acaricié el cabello.

No podía dormir, así que estaba en el estudio trabajando, adelantando todo lo que podía.

Al día siguiente, Lía se levantó casi arrastrando los pies mientras se servía un café.

—¿Es bueno que tomes café al inicio del embarazo?

Ella se sobresaltó y me miró con los ojos bien abiertos. No pude evitar soltar una carcajada.

—Dios mío, ya decía yo que era un apartamento diferente de donde yo vivía.

—Sí, nena —me levanté del sofá, donde veía las noticias, y la abracé por la espalda, la acerqué por completo a mí.

—No me he bañado —me dijo ella, mientras sentí cómo se tensaba un poco por el contacto. Sabía que no estaba acostumbrada.

—No importa —le susurré al oído, mientras la acariciaba por encima.

—Tenemos que ir a trabajar.

Su respiración se aceleró un poco mientras sentía mis besos pasar por su cuello, lento y despacio, con una precisión que la hacía temblar y jadear.

—¿Por qué eres tan tímida? No es como si fuera la primera vez.

—No sé, no estoy acostumbrada —murmuró ella y se sobresaltó cuando mis manos llegaron a sus muslos, tentando un poco el terreno, porque si ella me decía que parara, lo haría.

—¿Quieres que pare? —le dije, subiendo más mis manos.

—No.

Con esa respuesta, tomé la iniciativa para quitarle la pijama por completo. La voltee para que se viera cara a cara conmigo y llevé mi boca a la suya. No me importaba nada.

No había podido dormir más de dos horas, estaba cansado de trabajar, necesitaba desestresarme un poco para iniciar un buen día luego del fin de semana.

Le di un pequeño empujón en las nalgas para que pusiera sus manos alrededor de mi cintura y la llevé al sofá. Ella jadeó cuando la tiré y me dio esa mirada, esa mirada mandona que tiene en el trabajo.

—Me siento la presa en vez del cazador —le dije con una sonrisa, mientras me quitaba el pantalón de pijama, porque de camisa no llevaba en casa.

—Rápido, rápido —me apuró ella, mientras se quitaba el suyo. Cuando lo hizo, pude ver su cuerpo jodidamente perfecto.

Agradecía a Dios haberla conocido. Ahora tenía que hacerla mía. Y eso hice.

La tiré sobre el sofá, mis manos explorando cada curva de su cuerpo. La pijama quedó en el suelo, un montón de tela insignificante junto a la mía. Mi boca recorrió su cuello, mordisqueando su piel hasta hacerla gemir. Sus piernas se abrieron para mí, una invitación silenciosa que no necesitaba palabras.

—Harold… —susurró, pero su voz se quebró en un jadeo cuando mis dedos encontraron su calor, deslizándose entre sus pliegues húmedos.

La sentí temblar bajo mi tacto. Estaba lista, ansiosa. Me levanté un segundo, solo para observarla: el pecho elevado con cada respiración agitada, los labios entreabiertos, los ojos perdidos en el deseo. Me agaché, mis rodillas tocando el suelo, y separé sus piernas con más fuerza.

—No pares —pidió, con la voz ronca.

Mi lengua encontró su clítoris, un movimiento firme y deliberado que la hizo arquear hacia mí. La lami con lentitud, saboreándola, escuchando cómo sus gemidos se volvían más urgentes. Sus manos se enredaron en mi cabello, empujándome más contra ella.

—Así… así… —exhaló, moviendo las caderas al ritmo de mi boca.

La sentí cerca, sus músculos tensándose, su respiración cortándose. No la dejé llegar. Aún no.

Subí sobre ella, mi cuerpo pesado sobre el suyo, y la miré a los ojos.

—Mírame —ordené.

Sus ojos se abrieron, vidriosos, llenos de lujuria. Con un movimiento brusco, entré en ella. La sentí abrirse para mí, caliente y apretada. Un gemido escapó de sus labios, mezclado con el mío.

Empecé a moverme, lento al principio, disfrutando cada centímetro. Pero el control se desvaneció rápido. La necesidad me consumía. Mis embestidas se volvieron más profundas, más rápidas, golpeando contra ella con un sonido obsceno que llenaba la habitación.

—Más fuerte… —rogó, arañándome la espalda.

Le di lo que pedía. La cogí sin piedad, sin delicadeza, como un animal en celo. El sofá crujía bajo nosotros, un testigo mudo de nuestra pasión. La sentí venir, su cuerpo contrayéndose alrededor del mío de una forma que me robó el aliento.

—Harold… —gritó mi nombre mientras el orgasmo la sacudía.

La seguí al abismo un segundo después, vaciándome dentro de ella en un torrente caliente. Me derrumbé sobre su cuerpo, ambos temblando, sudorosos y sin aliento.

Por un largo momento, el único sonido fue nuestra respiración agitada.

—Tenemos que ir a trabajar —dijo ella al fin, con una sonrisa perezosa en los labios.

—Ya sé —respondí, sin moverme de encima de ella.

Pero ninguno de los dos hizo el más mínimo esfuerzo por levantarse.

Hasta que veo mi foto en las noticias. Ella toma rápidamente el control del televisor y sube el volumen.

—El actual director general de construcciones VT, Harold Venetti, se encuentra con una extranjera. Fuentes cercanas a la familia han dicho que está embarazada y casados; sin embargo, aún sigue en duda si el hijo podría ser completamente de él, ya que parece que fue un error de una clínica de fertilidad.

—Merda —suelto en italiano mientras agarro mi celular para llamar a mi secretario. ¿Cómo había pasado esto? Mejor dicho, ¿quién había hablado de todo esto? Solo un nombre cruza por mi cabeza: la mujer de mi hermano menor.

—Señor, traté de llamarlo, pero aparecía como apagado.

Miro el teléfono y noto que lo había puesto en no molestar. Cierro los ojos por un momento tratando de calmarme. Lía pone su mano sobre la mía y me da una pequeña sonrisa, intentando tranquilizarme mientras trato de pensar con la cabeza fría.

—Se ha vuelto la búsqueda número uno —continúa mi secretario—. Posiblemente muchas personas estén buscando quién es su esposa. Ya hemos hablado con quienes registraron el matrimonio; no hablarán del nombre, pero si la gente los vio y tomó fotos, no podremos hacer mucho más.

—Preparen un equipo de abogados, y los de redes tendrán que bajar, como sea, cada foto donde aparezcamos Lía y yo. En la tarde o mañana en la mañana daremos una rueda de prensa. Primero tengo que atrapar a la rata que tenemos.

—Señor, su hermano menor también lo ha tratado de contactar.

—¿Cuál de todos?

—Lucas.

Eso me confirma que su mujer había sido la que habló con los medios. Era una venganza estúpida.

1
mariela
A esa arpía de la mujer de Luca hay que darle una lección porque no se sabe si el bebe es de él asi que se ponga las pilas y solucione porque Harold no dejara que dañe su relación con Lía y a su hijo.
Todo aclarado con la rueda de prensa Harold lo dejo bien claro es su esposa y esta esperando un hijo.
Melissa Bacallao
💪👏 bravo 👌,me encanta, sigue escribiendo👏👏👏 ánimo
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
La nefasta de la mujer de Lucas es una envidiosa de lo peor
mariela
Esa mujer de Lucas esta frustrada y envidiosa porque seguro quería cazar a Harold y se tuvo que conformar con el hermano ella filtro esa información para dañar la imagen de Lía ojala y ese bebe no sea de Lucas porque eres un ser maquiavélico haciendo daño.
nerialifer
💖💖💖💖💖💖
mariela
Y quien es ella para decir que sabe asqueroso si no te gusta no te lo tienes que comer todo porque "supuestamente" es el primer heredero hay que soportarla ubicate en tiempo y espacio bien merecido se lo tenia que Lia la puso en su sitio no deja de mirar a Harold es mas no le importa que la vean comiendose con los ojos a su cuñado.
Nairobis Cardozo Portillo
Me encantó la dosis de ubicatex que le dió a la nefasta a ver si así deja de molestar
Nairobis Cardozo Portillo
La esposa de Lucas da mala espina y es irrespetuosa
mariela
Esa mujer de Lucas es ordinaria y chabacana sin modales de educación y como comportarse es vulgar la propia putizorra que no sabe respetar al esposo y menos a su familia que asco.
Lía y Harold tan calienturentos los dos que tal hicieron el delicioso 😋😋😋🤤🤤🤤 y a Lía le dieron como timbre de ascensor en película de terror 🤣😂🤣😂🤣😂.
Yadira
Más capítulos porfavor esto cada vez se pone mejor
mariela
Algo aquí no cuadra la mujer del hermano de Harold le lanza una mirada de me gustas y Lía vio lo sintió y el hermano también que se trae esta mesera con razón le tienen distancia y adversion la suegra y la abuela.
Nairobis Cardozo Portillo
Está rara la relación del hermano de Harold y su esposa 🤔🤔
mariela
Me encanta esta pareja de Lia y Harold veremos que pasa en la cabaña con la familia Veneti.
Nairobis Cardozo Portillo
Está buenísima me encanta 👏👏❤️❤️
mariela
Será que la familia de Harold no querrá a Lía como esposa ese sueño que tuvo se hará realidad 🤔🤔🤔❓❓❓
Pero Harold ama demasiado a Lía y le importara un carajo lo que diga su familia.
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Harold es tú hogar, tú lugar seguro ❤️❤️
mariela
Lía así es le diste a la modelucha una bofetada con guante blanco y educación para que se ubique en tiempo y espacio.
Harold y Lía van paso a paso descubriendose con mucha confianza y sinceridad así que se construye las bases de un buen matrimonio me encanta esa complicidad.
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