NovelToon NovelToon
Placer Oscuro.

Placer Oscuro.

Status: En proceso
Genre:CEO / Enfermizo / Amor prohibido
Popularitas:11.4k
Nilai: 5
nombre de autor: maucris

Laura ya nos entregó su alma y el eco de sus suspiros, pero Él seguía siendo un enigma. Envuelto en un silencio peligroso, Adrián guardaba deseos y secretos que nadie logró desvendar... hasta hoy.
​Ha llegado el momento de cruzar la línea. En esta entrega, nos sumergiremos en sus abismos más profundos para entender la intensidad de sus impulsos y la verdad tras su frialdad. Tres años después, la piel no ha olvidado y el destino los obliga a colisionar de nuevo.
​¿Fue lo suyo una pasión inquebrantable o solo un placer oscuro que se consumió hasta hacerse cenizas? El fuego está a punto de reavivarse.
​Déjate seducir por su verdad. Las invito a leerla de inmediato.

NovelToon tiene autorización de maucris para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22: Ruinas en la cordillera.

Sentí su aliento cálido contra mi rostro. Mi corazón dio un vuelco traicionero, rogando que cediera, que me rodeara con sus brazos una última vez.

Estuve tan cerca... ​Pero en el último milisegundo, Laura giró la cara.

​Mi beso aterrizó en su mejilla, un contacto que se sintió helado, vacío, muerto. Mis labios se quedaron allí, presionados contra su piel, mientras sentía el roce húmedo de una lágrima rebelde que se escapaba de sus ojos y se mezclaba con mi respiración.

El dolor me atravesó por completo; me di cuenta de que la había perdido, de que esta vez la tormenta me había dejado completamente en ruinas.

​—No lo hagas —me pidió en un hilo de voz que me terminó de quebrar—. No trates de usar mi cuerpo para mentirle a mi corazón.

El rechazo de mi beso en su mejilla fue el detonante de algo que ya no pude contener. La súplica en su rostro se transformó dentro de mi cabeza en una fijación casi aterradora; la desesperación líquida, salvaje, de saber que la estaba perdiendo para siempre me nubló el juicio por completo.

Me volví loco...

​—No —le repetí, y mi propia voz me sonó extraña, densa, peligrosa—. No vas a rechazarme, Laura. No después de lo que somos.

​Antes de que pudiera dar un paso atrás, mis brazos la rodearon con una brusquedad animal que la dejó sin aliento.

La atrapé contra mi cuerpo con una fuerza desmedida, como si arrastrándola hacia mí pudiera fundirla conmigo y obligarla a quedarse. La sujeté por la cintura con una presión que la inmovilizó por completo, mientras mi otra mano se enredaba en su pelo, tirando con desesperación para obligarla a mantener la cara frente a la mía.

​—¡Adrián, basta! —exclamó, y el impacto de sus manos forcejeando contra mi pecho no me movió un milímetro. Yo era una maldita pared de piedra, sordo a todo lo que no fuera mi propia agonía—. Me estás asustando, suéltame ahora mismo.

​Escuchar que me tenía miedo debería haberme detenido, pero solo me enfureció más. El pánico de verla libre, lejos de mí, me quemaba las entrañas.

​—¡No te suelto porque si lo hago te vas! —le bramé, sintiendo cómo mi aliento chocaba contra sus labios—. No me importa si me odias, pero no vas a cruzar esa puerta. Eres mía, Laura. Aunque tenga que obligarte a recordarlo.

​Busqué sus labios con una insistencia ciega, obsesiva, ignorando cómo apartaba la cabeza. Quería obligarla a morder el pasado, reclamar el territorio que sentía perdido en manos de ese imbécil. Mis manos se aferraron a su ropa, tirando de ella hacia mí con una urgencia que rayaba en la demencia. Necesitaba borrar ese "no" de su boca con mi propio cuerpo.

​—¡Para! —me supliquó en un grito, logrando apoyar las manos en mis hombros para ganar apenas un milímetro de espacio—. ¡Me estás perdiendo así! ¡Mírame, por favor, me estás haciendo daño!

​Le clavé la mirada, nublado por una obsesión que me superaba.

Vi el dolor en sus ojos, vi el terror puro reflejado en sus pupilas... y Dios, mi fuerza no cedió. Estaba fuera de mí, poseído por ese oscuro placer de someter lo que amaba, ciego ante el hecho de que estaba destruyendo su voluntad.

Mi mano bajó por su cuerpo con una urgencia brusca, abrasadora, y maldita sea, escuché el sonido de la tela de su blusa rasgándose bajo la fuerza de mis dedos. Expuse su piel al aire helado de la cabaña, y en ese mismo instante, algo dentro de mí empezó a resquebrajarse.

​—¡Basta, Adrián, por favor! —me suplicó, y el quiebre de su voz me desgarró el alma. Vi cómo el mundo se le venía abajo—. Te lo ruego, no hagas esto. ¡Suéltame!

​Las lágrimas ardientes comenzaron a brotar de sus ojos, resbalando por sus mejillas para terminar cayendo sobre la madera del vestíbulo. El peso de mi cuerpo sobre el suyo era opresivo, aplastante. Vi cómo se desmoronaba la mujer fuerte que amaba, reducida a puro pánico por mi culpa.

Mi respiración era un caos errático...

​—No puedo dejarte ir —sollocé, rota la voz, enterrando mi rostro en su cuello. Mezclé mi propio dolor con un acercamiento que sabía que la ahogaba, una mezcla patética de fuerza y necesidad desesperada—. He intentado de todo en esa oficina, Laura... He intentado sacarte celos, he intentado que vuelvas a mí de mil formas, pero no puedo vivir sin ti. No soporto verte sonreírle a otro... me mata.

​—¡Me estás destruyendo! —gritó entre sollozos, con el corazón roto por la humillación—. ¡Ya no quiero más de esta mierda! ¡Déjame ser libre, te lo suplico! ¡No me toques!

"​No me toques"

​Esas tres palabras, cargadas de una repugnancia y un terror genuinos, atravesaron finalmente la neblina de mi obsesión como un disparo.

​Mi cuerpo se tensó de golpe, congelado. Me separé unos centímetros de ella y la miré a los ojos. Lo que vi me destruyó por completo: Laura me miraba como se mira a un monstruo. Me tenía miedo. A mí. Mis manos, temblando descontroladamente, dejaron caer sus muñecas.

El silencio volvió a la cabaña, un silencio sepulcral, roto únicamente por el silbido del viento y el sonido de su respiración rota, ese nudo de llanto atorado en su garganta.

​Di un paso atrás, mareado, como si acabara de despertar de una pesadilla espantosa y descubriera que el monstruo era yo. Mis ojos se abrieron de par en par al procesar el daño irreparable que le había causado.

​—Yo... yo no quería... —balbuceé, con mi voz completamente deshecha. Me pasé las manos por el rostro, cubriéndome los ojos mientras un llanto amargo, pesado y desgarrador comenzó a brotar de mi propia garganta.

​El hombre poderoso, el ejecutivo frío que dictaba las reglas en el piso cincuenta y cuatro, se desmoronó por completo.

Las piernas me fallaron...

Caí de rodillas en medio de la habitación, hundiéndome en el suelo, ocultando la cara entre las manos mientras lloraba con un dolor tan profundo y espantoso que me costaba respirar. Me daban náuseas de mí mismo. El contraste entre mi estúpido orgullo y esta miseria absoluta me estaba matando.

​—Perdóname, Laura... perdóname —sollocé con la frente pegada al suelo, incapaz de sostenerle la mirada, avergonzado de mi propia existencia—. Fui un cobarde. Un maldito bastardo que no supo cuidarte... que creyó que podía ser tu dueño.

​Escuché el roce de la tela mientras ella se acomodaba el saco, intentando cubrirse la piel que yo había profanado, temblando de pies a cabeza.

Su llanto empezó a ceder, reemplazado por una frialdad que se sintió como una sentencia de muerte.

​—Ya no hay nada que perdonar, Adrián —dijo en un susurro que me caló hasta los huesos mientras se alejaba hacia la salida—. Lo que tuvimos está muerto. Y lo que intentaste hacer hoy es la prueba de que nunca supiste lo que es el amor... Solo querías control.

​Levanté la vista, con los ojos inyectados en sangre, hinchados y desbordados de lágrimas que no paraban de correr por mis mejillas. Mi rostro debía ser el mapa de la derrota absoluta. Entendí, con una claridad que me partió el pecho en mil pedazos, que había cruzado la línea. Que la había perdido para siempre y que yo mismo había cavado mi tumba.

​Entre sollozos, con el pecho doliéndome físicamente y la voz completamente quebrada, pronuncié las palabras que me desgarraron lo último que me quedaba de alma:

​—Vete... —apenas pude sacar el susurro entre las sombras de la cabaña—. Te devuelvo tu libertad. Estás despedida... ya no hay cadenas que te aten a este desastre. Se terminó todo... Por lo que más quieras, vete ya.

​La vi darse la vuelta y abrir la puerta. El viento frío entró con fuerza, envolviéndola mientras cruzaba el umbral.

Me quedé allí, de rodillas en la penumbra, llorando como un niño, completamente destruido, escuchando cómo el sonido de sus pasos se perdía en la tormenta.

1
victor hernandez
Comenzó la guerra real isabela vas a caer porque llego tu verdugo uno que nació de tu misma maldad creada atravez de Adrián ya no hay margen de error Laura si isabela tira tu la bateas de jonron
victor hernandez
Tu ruina es gracias a ella y tu cobardía
victor hernandez
Si isabela ríe porque llego tu karma
victor hernandez
Así Laura inquebrantable
victor hernandez
Ojalá Laura haya aprendido y nolede espacio a la tipa esa que se cree la dueña del mundo
victor hernandez
Ya entiendo era lo mismo que le hacía. Laura humillarla
victor hernandez
Que golpe tan bajo
victor hernandez
Pero si todo es de ella mandala para la💩
victor hernandez
Que bruja esa tipa
MINNY@24💕
siiiiiiii,,, lo que a el mas le pesa es el que le quite a su hijo 😠😠😠
Sandra Moreno
Muchas gracias 😘😘😘😘😘😘
Yudith Romero
una pregunta mi estimada escritora hay una novela muy bonita que me gustaría leerla en esta plataforma se llama la tentación de lucy es la historia de una monja mi pregunta es usted podría promocionarla por noveeltoon por favor siiiiii
Kim Nava
que podemos decir aquí el se metió en ese pedo solo b por salir de pobre casándose con la serpiente mayor
ahora debe ver como salir de ahí ileso y sin que le quiten a su hijo
Nancy RoMo
😮‍💨😮‍💨😮‍💨
Nancy RoMo
adrian se caso con la mismisima demonia 😬, la ambicion le costo cara 😶
Milcaris
A Isabella le está afectando mucho ver a Laura. Que bajo está cayendo al decir todas esas insinuaciones.
Milcaris
puede comenzar de cero y volver a construir una nueva empresa pero como hacer para no perder a tu hijo. Esa es la verdadera atadura.
victor hernandez
Y así dicen que la gente con plata es muy feliz pero Adrián lo todo y nada porque su estabilidad emocional y sentimental está totalmente fracturada
victor hernandez
👏👏👏👏👏👏👏
victor hernandez
Estoy en blanco con la actitud de Adrián al final no la molesto y ella surgió
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play