Alessia Mancini siempre consiguió todo lo que quiso.
Belleza, atención, admiración… todo excepto a Luciano Morelli
Mientras el resto del mundo caía rendido a sus pies, él seguía viéndola como la hermana pequeña de su mejor amigo. Y aun así, Alessia llevaba años enamorada del único hombre incapaz de verla realmente.
Pero algunas noches cambian vidas enteras.
Lo que comenzó como un error terminó convirtiéndose en una historia marcada por secretos, culpa y heridas que jamás sanaron del todo.
Cinco años después, Alessia vuelve siendo alguien completamente diferente: más elegante, más distante, y completamente fuera del alcance de Luciano por primera vez en su vida.
Ahora él está a punto de descubrir que hay personas que solo entiendes… cuando ya es demasiado tarde.
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Capitulo 18 "Como si nada hubiera pasado"
Bianca no dejó que Alessia se fuera sola, ni siquiera hizo preguntas al principio.
Solo la sostuvo del brazo mientras salían del club y la ayudó a subir al auto en completo silencio y sinceramente Alessia agradeció eso, porque si intentaba explicar lo que acababa de pasar probablemente terminaría llorando otra vez.
El trayecto de regreso fue insoportablemente largo.
Las luces de la ciudad pasaban frente a la ventana mientras Alessia permanecía callada mirando hacia afuera.
Sintiendo el pecho totalmente roto, que tonta.
Había esperado años por Luciano Morelli y cuando finalmente ocurrió, terminó siendo exactamente igual de doloroso que enamorarse de él por primera vez.
—¿Quieres hablar ahora? —preguntó Bianca suavemente después de varios minutos.
Alessia soltó una risa pequeña vacía.
—No sé ni por dónde empezar.
Bianca la observó unos segundos antes de responder:
—Empieza por decirme si quiero matar a alguien.
Eso consiguió que Alessia cerrara los ojos un instante porque sí, quizá Bianca sí querría matar a Luciano después de escuchar la historia completa.
—Me acosté con él.
El silencio dentro del auto se volvió absoluto.
Bianca abrió los ojos lentamente.
—¿Qué?
Alessia sintió vergüenza de inmediato no por haber estado con Luciano, nunca por eso, sino porque en el fondo sabía perfectamente que aquello había sido un error desde el inicio.
—Luciano estaba borracho, yo lo ayudé a subir a una habitación y…
No terminó la frase ya no hacía falta.
Bianca seguía completamente sorprendida.
—Espera, espera. ¿Luciano Morelli? ¿El hombre emocionalmente reprimido que llevaba años fingiendo que no existías como mujer?
Alessia soltó una risa amarga.
—Sí al único que conocemos.
—Dios mío!
Bianca pasó ambas manos por su rostro claramente intentando procesarlo.
—Entonces… ¿por qué estás llorando como protagonista abandonada de película francesa?
Y ahí estaba otra vez la parte que dolía.
Alessia bajó despacio la mirada hacia sus manos.
—Porque después dijo el nombre de Victoria.
El ambiente cambió enseguida.
Bianca se quedó quieta.
—¿Qué?
Alessia sintió otra vez el nudo horrible cerrándole la garganta.
—Pensó que era ella.
Decirlo en voz alta dolió incluso más porque hacía todo demasiado real.
Bianca soltó un insulto por lo bajo antes de girarse absolutamente hacia ella.
— Alessia…
—No lo hizo a propósito —se apresuró a decir enseguida.
Porque incluso destruida emocionalmente seguía intentando defenderlo.
Qué estúpida.
—Estaba borracho Bianca apenas podía mantenerse despierto.
—Eso no lo hace menos imbécil.
Alessia cerró los ojos apoyando la cabeza contra la ventana quizá tenía razón pero tampoco podía odiarlo.
Porque Luciano jamás le prometió nada, jamás insinuó amor, jamás fingió estar libre emocionalmente.
El problema era ella.... Ella y su incapacidad para dejar de quererlo.
—¿Y ahora qué vas a hacer? —preguntó Bianca más suave esta vez.
Alessia soltó poco a poco el aire.
—Nada.
—¿Nada?
—¿Qué se supone que haga? ¿Despertarlo mañana y preguntarle si recuerda haberme confundido con otra mujer?
El dolor volvió a subirle al pecho al instante.
No.... Definitivamente no podía soportar algo así.
Bianca guardó silencio unos segundos.
—¿Tú crees que no significó nada para él?
Esa pregunta era justamente lo que Alessia llevaba intentando evitar desde que salió de aquella habitación realmente no quería pensar en eso, no quería analizarlo.
Porque si se permitía tener esperanza Luciano iba a destruirla por completo.
—No importa si significó algo —murmuró finalmente—. Sigue enamorado perdidamente de Victoria.
Y esa era la única verdad importante el resto daba igual.
A la mañana siguiente, Alessia despertó con la peor sensación del mundo:
La realidad.
Durante unos segundos permaneció acostada mirando el techo de su habitación intentando convencerse de que todo había sido una pesadilla horrible provocada por alcohol.
Pero no, todavía podía sentir los besos de Luciano, sus manos, la forma en que la miraba y luego su voz diciendo el nombre de Victoria.
El pecho volvió a dolerle inmensamente.
—Perfecto —murmuró cubriéndose el rostro con una almohada.
Quería desaparecer, literalmente desaparecer.
El sonido insistente de su teléfono terminó obligándola a salir de su miseria emocional.
Bianca por supuesto.
—¿Qué? —contestó con voz cansada.
—Necesito actualización psicológica inmediata.
—Quiero morir.
—Excelente entonces sigues siendo tú.
Alessia soltó una risa pequeña antes de incorporarse lentamente en la cama.
—No puedo verlo otra vez.
—Bueno… sobre eso…
El corazón se tensó inmediatamente.
—¿Qué pasó?
Bianca dudó apenas un segundo.
—Alessandro está organizando desayuno en su depa porque aparentemente todos sobrevivieron milagrosamente a la borrachera colectiva.
Alessia cerró los ojos suavemente.
Nonono.... absolutamente no.
—Dime que Luciano no estará ahí.
El silencio al otro lado de la línea fue suficiente respuesta.
—Voy a fingir mi muerte.
Bianca soltó una carcajada.
—Demasiado dramática.
—No puedo verlo a la cara después de lo de anoche.
Y esa era la verdad porque Alessia no sabía qué versión de Luciano iba a encontrar.
¿La arrepentida? ¿La confundida? ¿La que no recordaba nada? Cualquiera que sea la repuesta podía destruirla.
—Tal vez ni siquiera recuerda bien lo que pasó —murmuró Bianca intentando ayudar.
Y aunque posiblemente lo dijo con buena intención, eso dolió todavía más.
Porque Alessia sí recordaba absolutamente todo, cada segundo, cada palabra, cada maldito beso.
—Eso no ayuda, Bianca.
—Lo siento.
Alessia suspiró cansadamente antes de levantarse de la cama.
Porque lamentablemente la vida seguía avanzando, aunque su dignidad emocional hubiera muerto la noche anterior.
Y lo peor era que en unas horas tendría que volver a mirar a Luciano Morelli como si nada hubiera pasado.
eso es lo que va a pasar con ella por eso se cansa que futuro tiene con un hombre que no sabe lo que quiere 🤣
ella tranquila no hace escándalos pero y el