en un mundo alternó, entre guerras de imperios la pas solo se logrará con alianzas matrimoniales y Zaidymar decide sacrificarse por su padre y hermano.
el emperador del reino frio casi los mata en la batalla y ahora ese emperador lo que más desea es matar a su padre.
no pudo humillarlo en el campo de batalla, pero tratará de hacerlo con su hija, verlos arrodillados a sus pies es lo que más desea.
¿lo logrará o Zaidymar será su dolor de cabeza?
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CAPÍTULO 22
Zaidymar le sonríe, aunque no le contesto nada, con eso era más que suficiente para que él entendiera que estaba de acuerdo con lo que le dijo, paso sus manos por su cuello y lo beso con ternura, fue algo rápido antes de contestarle. – Me va a gustar recorrer este enorme castillo y descubrir los secretos que guarda.
Dante no se podía resistir a sus encantos y le gusta estar a su lado, responde a su sonrisa al momento de acariciar su rostro, en ese momento entro Rene que le llevaba un informe de los nuevos reclutas para el ejército.
Rene entro sin tocar y sin hacer ruido, estaba por hablarle cuando los mira, pero lo que lo sorprendió no fue a verla visto a ella sentada sobre el escritorio, ni a Dante en medio de sus piernas, en un momento tan íntimo.
Su sorpresa fue a verlo visto sonriendo, algo que no había visto en él; desde que lo conoció siempre tenía su rostro serio y severo, era como ver a un hombre amargado, pero ahora podía verlo feliz, algo que sentía era bueno, aunque esto fuera provocado por esa mujer que venía de uno de esos reinos detestables.
Aunque esto le abrió la curiosidad, ahora si quería conocerla mejor, saber cómo era realmente, para poder entender por qué tanto la doncella que la seguía se negaba a dejarla y ahora su amigo el emperador estaba feliz.
Pensó en dar media vuelta y dejarlo solo, esperaba que esto terminara en un momento más apasionado, algo que él creía le hacía falta a su amigo, por fin iba a dejar esa castidad.
Estaba por dar media vuelta, pero las cosas no salieron como lo esperaba, para su mala suerte se le callo uno de los royos de la lista con los nuevos candidatos a ser caballeros que traía en la mano.
Se hizo un ruido que hizo que Zaidymar y Dante voltearan, al verlo ella rápido lo aleja, baja del escritorio, se sintió avergonzada su rostro se puso rojo; agacho su rostro para que su cabello rojo la cubriera al mismo tiempo que dijo. – su majestad, me retiro, lo dejare trabajar.
Salió a toda prisa del despacho y solo quería ir a su torre, pero camino sin ver, termino en el lado opuesto en donde estaba una de las concubinas, para su mala suerte era una joven de linaje real, la hija del emperador del reino del zorro.
Esta joven era altanera, arrogante y se sentía supero a todos, eso era por que el reino del zorro era uno de los más poderoso en riqueza, con uno de los ejércitos más grandes, que abusaba de los reinos pequeños, aunque al final fue derrotado por Dante, por eso fue enviada como su concubina, algo que él pidió porque sabía que esa princesa era la hija favorita de ese emperador.
Si trataron de cambiarla de mandar una empleada, pero el ama de llaves lo descubrió a los tres días de que llego al imperio, no regresaron a la joven empelada la cogieron en el reino, aunque al emperador del reino del zorro le dijeron que la había matado y exigieron a la princesa o si no los iba a matar a todos.
El emperador del reino del zorro era un cobarde, que prefería vivir y al final mando a su querida hija a ser la concubina del emperador Dante; la mando con bastante riqueza y 20 doncellas, que al llegar reino Rene se encargó de quitarle.
Las doncellas que la acompañaban eran maltratadas, tratadas peor que esclavos, realmente para Rene no le fue difícil convencerlas de dejarla; alguna de ellas, ya se habían casado con hombres del imperio, otras trabajaban en lo que ellas querían, tenían buenas vidas, eras respetas y tratadas como personas.
La joven princesa estaba sola y tenía que usar su dote para poder mantener una vida de lujo, paga a los empleados del palacio para que llevaran buena comida, para que le calentaran agua para bañarse, hasta para que le lavaran la ropa, limpiaran la torre donde estaba y la ayudaran a vestir.
Apenas tenía 6 meses y ya se había gastado la cuarta parte de su dote; llego 6 meses antes que Zaidymar, había visto 3 veces a Dante y fueron sus peores momentos en este lugar.
La primera vez que lo miro, casi la mata asfixiándola porque lo ofendió con palabras crueles, menospreciándolo; la segunda vez que lo miro fue cuando la encontró golpeando con un látigo a una de sus doncellas, casi la mataba y él la mando azotar 50 veces, la dejo en cama todos pensaban que iba a morir, pero al final sobrevivió.
La tercera vez que fue unos días antes de que Zaidymar llegara. En esa visita la encontró renegando de la comida, diciendo que les pagaba bastante para que le atendieran bien y lo que más lo enfureció fue verla abofeteando a una de las trabajadoras de su palacio.
Su gente no se tocaba.
La castigo, hizo que trajeran los desperdicios del palacio, la comida que se les daba a los puercos para que ella se lo comiera; la princesa trato de negarse, pero después de que la empleada la abofeteo 20 veces, con ayuda de dos caballeros la hicieron comerse dos platos de desperdicios.
La princesa Romina solo tenía 20 años y a pesar de todo lo que ya había pasado no cambiaba su actitud arrogante, seguía menos preciando a todos, comportándose como si estuviera por encima de todos, aunque para su suerte había bastantes trabajadores del palacio que iba con ella solo por el dinero que recibían.
Dante les dio permiso de ir y aprovecharse de ella, aunque no quería quejas sobre si una era maltratada, al final lo que él quería era ver a cada una de esas concubinas sola, haciendo lo que ellas consideraban trabajos de esclavas.
Zaidymar entro a la torre, estaba en la pequeña sala, tenía buenos muebles, la chinea estaba prendida con bastante leña, más de la necesaria, pero eso hacía que la torre se sintiera cálida, no se podía sentir nada de frio.
No sabía dónde estaba y su curiosidad le gano, estaba por empezar a subir las escaleras cuando la joven princesa salió del cuarto del baño junto con dos mujeres que eran trabajadoras del palacio.
Zaidymar rápido se dio cuenta que eran doncellas del palacio por su ropa, estaba por saludarlas, cuando la princesa le dijo. - ¿Quién eres? ¿Qué haces aquí?
Estaba a punto de decirle quien era, pero la joven princesa con una arrogancia dijo. – parece que eres una esclava más de este palacio, ya que estas aquí, ve por más leña no quiero que el fuego se apague, cuando termines te daré si es que lo haces bien te daré unas 20 monedas de bronce.
Zaidymar se le quedo mirando, se sentía molesta y no por que la confundiera con una empleada, si no por la manera que le hablo, esa manera arrogante solo le recordó a esas jóvenes que la trataban mal en su reino, que la menos preciaban por ser la hija de un caballero y por no tener madre.