Victoria Pérez descubre un secreto íntimo y peligroso de su jefa, Christina Jonas. Una verdad capaz de destruir la imagen impecable de una mujer con un matrimonio perfecto… y de abrirle a una simple empleada la puerta a un sueño que siempre le fue negado.
Convencida de tener el control, Victoria decide usar ese secreto para avanzar. Pero la extorsión se vuelve contra ella cuando el poder cambia de manos y el precio deja de pagarse con silencio o ambición, para exigirse en obediencia y entrega.
¿Qué sucede cuando los límites morales se quiebran y el cuerpo se convierte en moneda de cambio? A veces, la verdadera trampa no es la obligación… sino el deseo que despierta.
NovelToon tiene autorización de SilvinaTracy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CENA DE NEGOCIOS
NARRADOR
Trevor vio que su secretaria revisó algo en su teléfono y levemente sonrió. Siempre la había notado seria.
La sonrisa rápidamente quedó en el pasado y tras ver algo más, ella volvió a estar rígida. Guardó el teléfono en su bolso y apretó sus manos con fuerza en la correa que siempre parecía ser víctima de su nerviosismo.
--¿Tiene miedo a volar?-- Preguntó él con educación, aunque intuía que no era eso... que algo más ocurría
--No, señor-- Respondió y relajó sus manos, aunque en sus facciones se notaba que algo la inquietaba
Trevor permaneció en silencio. La vida de su secretaria no debía de importarle mientras no interfiriera negativamente en su trabajo.
Al aterrizar los dos fueron al hotel. Victoria había reservado habitaciones contiguas. Sabía que a las diez tenía que llevarle café a su jefe. Eso no podía faltar. Lo mejor era estar cerca de él para evitar ser despedida.
Desgraciadamente para ellos, fueron informados de que solo tenían una habitación doble. Al parecer un empleado no hizo la reservación adecuadamente y debido a eso varios huéspedes fueron afectados.
--Yo iré a otro lugar-- Dijo Victoria
--Podemos compartir. No tiene por qué temer-- Él la miró fijamente a los ojos y ella desvió la mirada
Victoria tenía malos recuerdos. Estar en una habitación con un hombre aún le producía pesadillas. Tener que compartir con su jefe era peor, él era más intimidante de lo que había resultado su ex y tenía gustos muy... diferentes, denigrantes y que rozaban el maltrato. Ella era consciente de que tenía que seducirlo, pero mientras más lo conocía, más incapaz de hacerlo se sentía.
Trevor abrió la puerta para que ella entrara primero, siempre siendo un caballero. Victoria ingresó en tensión mirando la habitación rápidamente. Desde lo que había vivido con su ex siempre observaba cada lugar con rapidez en un intento de protegerse, tal vez para no esperar sorpresas.
Su jefe abrió una puerta que conectaba ambas habitaciones y notó como su secretaria suspiraba. Él no dijo nada por el alivio que ella había sentido.
Después de una breve conversación sobre la hora de la cena de negocios, Victoria entró en su habitación y cerró la puerta con seguro. Fue un reflejo, aunque supo también que era un desacierto.
La joven sacó varias cosas de su maleta. Había llevado los vestidos que Christina le había enviado. Decidió usar uno de color Borgoña. No era su estilo, no tenía tirantes y era ajustado, aunque del largo correcto.
Victoria se colocó el vestido después de ducharse. Se colocó su pulsera. La había comprado hacía varios meses y tenía el dije de un candado. Para ella simbolizaba seguridad física, aunque en esa situación no era justamente lo que sentía.
Trevor golpeó la puerta que comunicaba ambas habitaciones mientras miraba su reloj. Victoria abrió. Él la observó sin usar traje con pantalón como hacía normalmente.
--¿Está lista, señorita Pérez?-- Preguntó notando que ella estaba usando apenas un poco más de maquillaje
--Si, señor-- Dijo con respeto
Los dos salieron de la habitación. Ella usaba un perfume floral de aroma suave que contrastaba con las mujeres que conocía el empresario. Esa noche Victoria sería notada, aunque había cosas en su manera de comportarse que esperaban volverla invisible. Trevor notó todo en silencio.
Llegaron a un restaurante. Ella llevaba una tableta en sus manos y también un pequeño bolso que contenía su teléfono, brillo de labios y toallas sanitarias a modo de prevención.
Victoria se sentía observada. Estar en una mesa con cuatro hombres no la ayudaba a relajar sus nervios. Sentía algunas miradas que duraban más tiempo del correcto.
Trevor observó la tensión en su secretaria. Hombros firmes, espalda recta, seriedad absoluta. Ella no necesitó mirar a nadie para saber que utensilios usar durante la velada. Sabía cómo comportarse. Aquello lo sorprendió.
Después de la cena, Victoria tomó apuntes con rapidez. Escuchaba que los hombres hablaban de balances, acuerdos, propuestas. Registraba todo con absoluta concentración. De pronto levantó la mirada cuando sostuvo su copa de vino de la cual apenas si había bebido dos sorbos. Allí lo vio.
Su ex prometido estaba en una mesa cercana acompañado por una mujer. Él tenía la mano agotada en el respaldo de la silla de esa dama y le hablaba demasiado cerca, en un gesto íntimo.
Trevor notó que su secretaria tomaba notas, pero al mirar levemente hacia abajo notó como las piernas de ella se movían con nerviosismo.
La velada llegó a su fin. Los empresarios se retiraron.
--Señor iré al baño-- Le avisó a su jefe
Él observó el lugar mientras aguardaba en la mesa. Había llamado al mesero para que le llevara la cuenta. Vio a Victoria entrar al baño. También notó el momento en que un hombre joven se ponía de pie e iba en su dirección.
Victoria dentro del baño apoyó las manos en el lavabo, nerviosa. No quería ver de nuevo a ese infeliz. Recordó un fragmento que había leído en su horóscopo de ese día.
PISCIS: Alguien del pasado puede reaparecer. Si no hiciste nada malo, no bajes la mirada. Enfrenta lo que vuelve con calma y entereza: eres más fuerte de lo que crees.
Aquel texto cobró sentido y allí lo entendió. Ella no tenía que huir si él se acercaba porque ella no hizo nada incorrecto en esa oportunidad. Lo que pasó no lo provocó, no lo quiso, dijo que no, quien se equivocó fue él.
Victoria salió del baño y allí lo vio frente a ella con esa sonrisa ladeada que conocía bien y que en ese momento tan cínica le parecía. Él la recorrió con la mirada sin pudor alguno.
--Con permiso-- Dijo ella decidida a volver a su mesa y él la tomó del brazo
--¿Dónde vas tan apurada?-- Bajó la voz y continuó-- ¿No recuerdas que hace algunos años estabas dispuesta a ser mía?
--Suéltame-- Ella lo miró a los ojos. Su voz no tembló
Trevor observó cuando ese hombre la sujetó del brazo. No escuchó la conversación, pero la tensión entre los dos era palpable. Supo que debía acercarse e intervenir. Victoria había viajado con él y como un caballero debía protegerla. Apenas había terminado la reunión de negocios, aún era su responsabilidad.
Nunca quiso complacer a su marido por estar con sus perversidades sexuales q muy bien pudo experimentar con su marido
el no es ni victoria
seguro es uno de tantos con los que te acostaste ya que se ayan enterado que eres una empresaria millonaria🤣🤣