Todo gira entorno a ;__"Ariana White: y su primer amor.
Amor a primera vista , algo que cambiara su vida de golpe y le demostrará que la madurez no está en los años que tienes, si no en como afrontas los problemas que se te presentan, tendrá la ayuda de su mejor amiga y cuñada, como ella la llama desde el inicio.
Acompañenme en esta nueva historia, espero que les guste
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¿Una semana en casa de Fabiana?
Me dirigí desmotivada a ver a Fabiana. El sol de la tarde no lograba alegrarme; mis pensamientos estaban tan grises como el asfalto. Al estar en nuestra pastelería favorita, nos deleitamos con nuestros muffins preferidos —el de terciopelo rojo para ella, el de chocolate negro con sal marina para mí—, pero ni el azúcar logró levantar mi ánimo.
Le narré todo lo que ocurrió en la "cita": la llegada de Serena, el uso constante del término "pequeña", y cómo Serena había monopolizado la conversación, usándome a mí como un mero atrezzo. Su rostro, al escucharme, me dio gracia; sus labios se formaron en una perfecta "O" de sorpresa, y luego solo suspiró, con una expresión de te lo dije.
—Lo siento tanto, Queen —dijo, apoyando su barbilla en la mano—. Pero te advertí, Serena no es tan dócil como parece.
Fabiana se acercó y bajó la voz, aunque solo estábamos nosotras.
—Es por ello que mis padres jamás la han aceptado. Ella representa todo lo que detestan: la superficialidad de la élite, el exhibicionismo social. Y de alguna manera, esa siempre ha sido una espina clavada en Liam. Siento que él cree que por culpa de mis padres, su "hermosa relación" terminó. Por eso accedió a irse al exterior a estudiar. Nunca ha podido negarse a las peticiones u órdenes de nuestros padres, pero creo que cuando se trata de Serena, muy internamente se rebela y por ello no la ha alejado del todo.
Ella mordió su muffin, pensativa.
—Serena viene de una familia de élite, es cierto, pero ya ves, es muy superficial. Lo que hacemos tú y yo en su cabeza —Fabiana se señaló a sí misma y luego a mí— es querer ser un par de chicos,
—chicos repetí, no unas chicas .
Si dijo cree que queremos ser unos niños de esos inmaduros que se divierten con la economía y los libros. Así que no nos tomará en serio. Pero en cuanto se trata de Liam, Serena se vuelve como un dulce cordero. Sé que es una loba disfrazada. Ella es una competencia silenciosa, que va avanzando en su máscara de dulzura.
Oír esto de labios de Fabiana hizo que mi entusiasmo inicial por conquistar a Liam se desvaneciera. La idea de luchar contra una rival que tenía la historia y la lealtad (aunque equivocada) de Liam, me agotó de repente.
Primer amor. Diferencia de edad. exnovia hermosa y peligrosa. Demasiados obstáculos.
Justo cuando estaba por expresar lo que pensaba —que quizás desistiría, que el dolor no valía la pena—, mi móvil sonó de inmediato. Era mi padre.
—Es papá —le dije a Fabiana.
M—Hola, Papi, dime qué sucede —contesté, tratando de sonar tranquila.
Al otro lado de la línea, solo oí a mi padre decirme que debía volver a casa ahora mismo.
Su tono no era de enojo, sino de una urgencia contenida. Le aseguré que estaría pronto en casa y colgué.
Fabiana me miraba curiosa. Le dije que era papá y que, al parecer, quería que volviera porque tenía algo importante que decirme.
Fabiana sonrió, pero su mirada era de pena. —Piensa bien las cosas, Ariana. Yo adoraría que fuéramos cuñadas, de verdad. Pero si estar cerca de mi hermano te causa dolor, no vale la pena, no dudes jamas que estoy de tu lado, decidas lo que decidas.
Solo asentí, le di un beso de despedida y salimos juntas de la pastelería. Una vez fuera, ambas nos separamos en direcciones opuestas.
El recorrido a casa fue tranquilo. Mi mente, que nunca descansaba, iba pensando en todas las formas que tenía para alejar a Serena. ¿Debería exponer como es en realidad? ¿Debería forzar un encuentro a solas con Liam?
Me di por vencida. Mientras él la quisiera mantener a su lado, aunque fuera por una "rebelión interna" contra sus padres, Serena sería una gran enemiga. Y aunque estoy casi segura de que Liam es mi primer amor de verdad, creo que desistiré. Aún no estoy preparada para sufrir por amor. El solo recordarlos en la heladería, riendo de sus bromas internas, me causó un gran dolor. Si sigo por este camino, creo que solo saldré lastimada.
Pensando en ello, no me di cuenta de cuando llegué a casa, hasta que el chofer, el pobre James, me abrió la puerta. ¿A qué hora bajo del coche? Pensé, completamente ida. Agradecí y salí.
... Al ingresar al vestíbulo principal, me encontré con papá y mamá. Estaban de pie junto a la escalera, y no solo eso: llevaban unas maletas. Dos maletas grandes de cuero y un par de bolsas de mano.
—¿Qué pasó? —pregunté, confundida—. ¿Acaso se iban de viaje sin mí?
No sería la primera vez. A mis padres les gusta ir de "Luna de Miel" cada cierto tiempo, escapando del ajetreo de la ciudad. Era el mejor tiempo, porque lo pasaba junto al abuelo Gregory en la casa de campo, y él es el mejor.
Mamá, sin embargo, no sonreía como cuando se va de viaje. Su rostro estaba tenso y serio.
—No, Ariana, cariño —dijo mi madre, dando un paso hacia mí—. Nos vamos de viaje por negocios. Se presentó un problema enorme en una de nuestras empresas fuera y debemos viajar de inmediato.
Papá se acercó, con esa expresión de "gran empresario" que usa para dar noticias importantes.
—Es algo urgente, Ariana. Lo que ocurrió, tu accidente nos retrasó, estaba previsto que viajáramos antes, pero nada es más importante que tú, aunque aún nos preocupa tu recuperación, el asunto financiero es crítico. Estaremos fuera por un mes al menos.
Mi corazón comenzó a latir con fuerza, pero por decepción, no por miedo. —Pero... ¿Y yo? Sé que amo ir a casa del abuelo Gregory y pasar tiempo con él, pero la escuela...
—Lo sé, mi amor. Sé que amas cuando viajamos porque vas a casa del abuelo, un fin de semana no sería problemas, pero esta vez, esto nos tomó por sorpresa —explicó mi madre, tomando mis manos. La verdad era que las maletas estaban tan apresuradas que ni siquiera pude sentir el habitual perfume de mamá—. Así que, le pedimos a los Thompson que estuvieras con ellos una semana, hasta que el abuelo pueda venir a acompañarte aquí.
Mis ojos se abrieron como platos. ¿Una semana en casa de Fabiana? ¿En casa de Liam? La idea de desistir de la conquista se esfumó instantáneamente. El destino no me estaba haciendo sufrir; ¡me estaba entregando la oportunidad en bandeja de plata!
—El abuelo tampoco se encuentra en casa ahora mismo —intervino papá, frunciendo el ceño—. No sé qué está haciendo, de hecho. Me dijo que vendría en una semana, pero es raro porque es un ermitaño. Nunca había dejado su casa.
Mi madre me dedicó una mirada llena de amor, tratando de mitigar la prisa y la rareza de la situación. —Tendrás que esperar a estar de vuelta de Londres para conversar con él, mi amor. Mientras tanto, tu refugio es la casa de los Thompson. La madre de Fabiana está encantada. Mañana por la mañana vendrá por ti , seguro vendra junto a Fabi, asi que se juiciosa y responsable como siempre.
Liam. Y ahora, una convivencia forzosa de siete días.
¡Siete días! El universo me acaba de dar una semana de prueba con el "enemigo". Si no puedo conquistar a un hombre en una semana viviendo bajo el mismo techo, no merezco heredar el Grupo White.
Mi sonrisa fue lenta, pero absoluta. Mis padres no lo notaron; estaban demasiado concentrados en el negocio. Solo Fabiana sabría que esto no era un inconveniente, sino el inicio de la Operación Cupido: Convivencia.
—Está bien, mamá. Entiendo.