Xie Lin desde pequeña fue educada para ser una dama, una buena esposa y madre. Pero ella tenía otros intereses y en secreto entrenaba su cuerpo para el combate y el uso de la espada. Su vida cambia cuando es elegida para ser la consorte del príncipe heredero y al saber que este, ama a otra mujer, le propone un trato: si ella logra entrar a las fuerzas militares y volverse general, él la dejará libre de ese matrimonio.
Pero, obligada a tener un hijo, ella cumple, con la promesa de que, unirse a las tropas del emperador y cuando la guerra inicia, ella logra su objetivo con grandes méritos, pero, el príncipe heredero, ahora emperador, no la quiere dejar ir.
NovelToon tiene autorización de Arhuchim para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 16
El silencio en la Biblioteca de Jade era sepulcral. Xen no gritó, ni rompió nada, solo se quedó petrificado, con los ojos fijos en el pergamino que describía las aguas heladas del Colmillo de Plata. El informe hablaba de "caída fatal" y "corrientes imposibles", pero para él, aquellas letras no eran más que manchas de tinta sin sentido.
—Ella no es una mujer que se deje llevar por un río. —susurró para sí mismo, con una voz que vibraba entrecortada en negación.
No sospechó de la Emperatriz Madre. En su mente, el Norte era un lugar salvaje y los accidentes ocurrían. Lo que sí sabía era que no podía quedarse sentado fingiendo oraciones mientras ella, su General, su fuerza, podría estar luchando por su vida en alguna orilla olvidada.
...........................
............................
Xen comprendió que si anunciaba su partida, su madre y la corte lo detendrían alegando la seguridad del Imperio. Debía salir sin ser visto y sin que nadie supiera que se había ido.
Esa misma noche, mientras la Emperatriz Madre celebraba en sus aposentos privados la "victoria del destino" y planeaba cómo retomar el control de Jian a la mañana siguiente, Xen descendió a las armerías ocultas del palacio. Se despojó de las sedas imperiales y, con manos firmes, comenzó a ajustar las piezas de una armadura negra azabache, sin insignias, que no había usado en años.
Llamó al Capitán de su Guardia de élite, el único en quien confiaba plenamente.
—Capitán, elija a los diez mejores hombres. Los más rápidos, los más silenciosos. Partimos antes del alba hacia el Paso de la Serpiente.
—Majestad, es un riesgo. —objetó el Capitán en voz baja— Si la corte descubre que el trono está vacío...
—Si no voy, el trono ya estará vacío, porque mi espíritu se habrá ido con ella —lo cortó Xen, ajustando su espada al cinto— Dile a las doncellas del Príncipe Jian que el Emperador ha entrado en un estado de meditación profunda por el luto y que no debe ser molestado bajo pena de muerte. Que sellen las puertas de la Biblioteca. Que mi madre crea que estoy acabado por la pena.
.
.
.
Bajo la oscuridad de la madrugada, once jinetes salieron por la puerta lateral de los suministros, envueltos en capas oscuras para ocultar el brillo del acero. Xen cabalgaba a la cabeza, con el rostro endurecido por el viento frío. No llevaba la corona, pero nunca se había sentido tan Emperador como en ese momento, tomando el destino en sus manos.
Mientras tanto, en el Palacio de la Emperatriz Madre, la anciana dormía plácidamente, convencida de que su hijo estaba llorando en la oscuridad de la biblioteca. No imaginaba que Xen ya estaba a kilómetros de distancia, camino hacia el Norte.
.
.
.
A muchos kilómetros del desfiladero, donde el río Colmillo de Plata se ensanchaba y sus aguas se volvían más lentas, una mano pálida y magullada se aferró a una raíz retorcida en la orilla.
Lin emergió del agua, tosiendo líquido helado, con la armadura abollada y una herida profunda en el costado, pero con los ojos ardiendo de rabia. Sabía que los mercenarios no eran hombres del Khan. Había reconocido un estilo de lucha, un tipo de daga que solo se usaba en los bajos fondos de la capital.
—Aún no... —jadeó, arrastrándose sobre el barro congelado—. No voy a morir en este lodo.
...
Ojalá Lin no lo de por muerto o le dará más adelante una sorpresa /Grievance/
ya estoy intrigada