Anahí después de llegar al fondo por perder su vida perfecta, conocerá un mundo rodeado de tristeza, dolor, sufrimiento, angustia, y en ese mundo monstruoso de la trata de blanca, también conocerá la alegría, la amistad, y lo que es trabajo en equipo y sin querer su corazón será cautivó
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Capítulo 22: "su rostro expresaba placer"
Anahí escuchó lo dicho con gran admiración, sonaba tan sabio, tan dulce, tan convincente, era imposible no escucharlo.
Y pensó que él tenía razón y ayudar a las víctimas era algo que si quería hacer. No le contesto nada, pero sus palabras le dieron un objetivo y como agradecimiento lo abrazó con fuerza.
Su cabeza quedó en su pecho, sus manos estaban en su cintura, lo abrazaba con fuerza queriendo demostrar lo agradecida que se encontraba por sus palabras.
Pero ella no conocía a Adal y eso que ella hizo no le gusto, era alguien al que no le gustaba que lo tocaran, porque se empezaba a sentir inquieto, era algo que lo hacía perder el control de sus emociones.
Su respiración se agito, por alguna extraña razón podía sentir el corazón de Anahí latiendo con fuerza y eso solo le hizo querer sacarlo, quería sentirlo en su mano, sentir como dejaba de latir, sentir el calor de la sangre; se empezaba a imaginar lo bien que se sentiría abrir su pecho y sacar su corazón.
Este deseo se estaba haciendo fuerte y no era nada bueno para él, cierra sus ojos al mismo tiempo que se decía mentalmente.”Cálmate, no puedes matarla, ella no es un enemigo, es la persona que debo proteger”.
“Mi abuelito JEAN confía en mí para que esta joven esté bien y no puedo fallarle, aunque sea una tentación. Puedo ver que está bien, no tengo que estar a su lado, tengo que salir de aquí o terminaré haciendo algo que no va a estar bien”.
Los pensamientos de Adal se estaban saliendo de control y bruscamente la separa de él y sin decir nada sale del camerino a toda prisa, el deseo de tener un corazón en sus manos lo estaba volviendo loco, tenía que calmarse, no podía lastimar a nadie.
Al salir del camerino choca con Dimitri, pero ni atención le prestó, solo siguió su camino, tenía que calmarse y hablar con alguien no le iba ayudar.
En la poca conciencia que le quedaba logra llegar a donde tenían a los hombres que atraparon vivos y que estaban torturando para sacarles información; ahí estaba Nikolay junto a otros de su tripulación y Leo, estaban tratando de sacar información diferente a la que tenían.
Miran que al llegar Adal, parecía un demonio y Leo sabía que eso no era nada bueno, realmente no quería pelear con él, aparte de que no era rival para su tío, solo pensaba en la forma de hablarle a Jones y Kira, para que lo ayudarán a detenerlo.
Nikolay inocente del trastorno de Adal se le quedó mirando, no entendía porque, pero con solo verlo se puso en guardia, había algo en ese hombre que no le gusto nada y se le quedó observando sin perderlo de vista.
Adal busco el hombre más fuerte de todos y el que pareciera menos importante, pero más que nada que estuviera bien, de los que atraparon sin pelear; observo bien a todos y encontró a uno mucho más alto que él, con músculos imponentes.
Camino hacia él lo soltó y le dio una daga, Nikolay no le gusto nada lo que estaba pasando y estaba por detenerlo, pero Leo lo sujetó del brazo y le dijo que no con la cabeza.
Leo
Nikolay a regañadientes se queda solo observando, pero muy atento a cualquier eventualidad, tenía su mano en la pistola por si ese hombre vencía a Adal, algo que pensaba iba a pasar y no iba a dejar que su gente saliera lastimada por culpa de ese loco.
Adal sacó su daga y empezó a pelear contra el hombre, dejó que le diera un golpe en el abdomen solo para calmarse un poco, algo que, si le ayudo, aunque le pareció que ese hombre no tenía tanta fuerza.
Nikolay sonrió pensando que Adal iba a ser derrotado y humillado.
El hombre levanta la daga y estaba a punto de herir en la espalda a Adal.
Nikolay solo miraba que ese cara bonita estaba perdido y no entendía porque Leo no hacía nada por detenerlo, la escena era desesperante, pero no era el único que estaba así, uno de su tripulación gritó.
—Deténgalo, lo va a matar.
Leo negaba con la cabeza, no era la primera vez que pasaba algo así y sabía lo desesperante que era, pero tenía que dejarlo, era mejor que se desquitara con alguien así a que lastimara a los aliados; rápido grito.
–Nadie se meta, solo observen y si no soportan salgan de aquí.
Adal perdido en su hazaña con una agilidad corta la muñeca del hombre cortando sus tendones, haciendo que soltara la daga, da un golpe en su abdomen, al mismo tiempo queda un paso adelante, quedaron espalda con espalda, se agacha un poco y corta la parte trasera de las rodillas del hombre, acción que lo hizo caer al suelo, se escucharon los gritos del dolor del hombre, en el momento que encaja su daga en su espalda baja, en un punto que causaba parálisis.
Rápido lo hizo caer al suelo boca arriba, sus pies ya no los podía ni mover, ni la mano izquierda, puso su pie en la mano derecha, cortó la camisa y en ese momento se escucharon los gritos suplicantes del hombre al decir. – No por favor, no lo hagas, no quiero morir así.
Para Adal esos gritos eran tranquilizadores y más intensos se pusieron cuando encajó la daga en su pecho empezó a cortarlo lentamente, haciendo que el hombre solo gritara con más fuerza hasta que sacó de un jalón el corazón del hombre.
Sostuvo el corazón en su mano izquierda, sentía las palpitaciones, lo caliente de la sangre, era una satisfacción que le gustaba y lo hacía sentir bien, su rostro expresaba el placer que sentía.
Estuvo así hasta que el corazón dejó de latir en ese momento lo dejo hacer al suelo, ya no le servía; levanta su rostro y empieza a ver a todos lo que estaban capturados, todos al ver lo que hizo empiezan a gritar. – Maldito demonio, estás loco.
—Nikolay no dejes que se nos acerque, prometemos que te diremos todo lo que sabemos, pero no queremos morir en sus manos.
Gritó un hombre sumamente asustado, que había escuchado nombrar a Nikolay y lo llamó por su nombre.
Leo mira a Nikolay que no soltaba su pistola y no dejaba de ver a Adal, parecía aterrado, desconcertado con lo que miro; se acercó a él, puso su mano en su brazo al mismo tiempo que le dice.
–Nikolay ¿estas bien? Tranquilo el tío Adal ya se calmó, en un momento se va.
Nikolay voltea a ver a Leo, sin poder entender su tranquilidad después de lo que acababan de ver; estaba sin saber que decirle, sin entender qué había pasado.
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