Soy Gringa tengo 20 años y me enamoré perdidamente de un policía federal que resultó estar casado. Le entregué mí virginidad creyendo en él y en todo ese tiempo nunca me dijo la verdad.¿Lo perdonaré o no? El tiempo lo dirá. Él jura amarme pero no sé que creer.
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Capitulo 40- 41
CAPITULO 40
* VIRGINIA LOPEZ
Apenas pude dormir, conocer a la madre de Pablo me pone nerviosa. Él me dijo que sea yo misma, su madre nota cuando alguien finge ser quien no es. Que le molestan las que la quieren complacer todo el tiempo, aunque no se niega a las atenciones. Que si dice una determinada frase quiere decir todo lo contrario, como estoy de acuerdo contigo. Que jamás caiga en la falsa actitud de cómplice, solo lo hace para sacar la mayor información de uno, como sea. Después me puse a pensar, que él está más nervioso, hasta ahora no lo había visto así. Y de todos modos, porque a de preocuparme tanto caerle bien si lo que importa es que esté bien con él. Si le caigo bien a la señora bienvenida sea, pero si no le caigo bien, ni modo, a todos no le puedo agradar. A quien engaño, estoy nerviosa por la intriga y porque en el fondo deseo agradarle.
Al llegar a Corrientes noto que la mayoría de las personas lo saludaban y le palmeaban la espalda. Y un señor se ofreció a llevarnos en su vehículo hasta la casa de sus padres, aseverando que justo llevaba unas cosas que le habían pedido. Lo trataba de señor y con respeto se dirigió a él, a mí me brindo un saludo cortes inclinando la cabeza y sacando su sombrero, pero nada más, un gesto de Pablo hizo que se frenara en su actitud formal y le dijo no es necesario que me diga señor.
Llegamos a la casa de los padres de Pablo, y veo que es un caserón, una belleza de lugar. Me quede maravillada, ahora empezaba a entender el nerviosismo de Pablo, sus padres eran de clase alta, pero yo ya estaba acostumbrada a todo eso, con mis tíos aprendí como comportarse y actuar en la alta sociedad, siempre me dijeron que por ser una gringa sobresaltaba y ni se imaginaban que crecí en el campo, y salí así por mi padre que era muy rubio de descendencia polaca, según lo que me contó mamá.
- Amor... Esa es la casa de mis padres. Aquella que cruzamos es de mi hermano mayor, Cristian y más allá está la casa de mi otro hermano, Juan José. Me comenta Pablo, con una voz entrecortada.
- ¿Cuántos hermanos tienes amor?. Le pregunto para qué se relaje un poco.
- Somos seis en total, tres mujeres que son las mayores... Esta Maria Elena, ella tiene 40 años, Maria Cristina, que tiene 38 años, Eleonor, que tiene 36, y no viven aquí. Y tres varones... Cristian, que tiene 34 años, Juan José de 32 años y yo soy el menor de todos.
-Y ¿están casados?. Le pregunto interesada, era la primera vez que le contaba de su enorme familia.
- Si lo están... Maria Elena se casó con un gendarme llamado Ariel Gutiérrez y tienen un hijo de 10 años llamado Mauro... Maria Cristina está casada con un Policía Federal, era compañero mío, Fernando Fuentes ellos tienen una hija de 7 años Maria... una niña muy simpática y alegre nada que ver con su madre... Ja, ja, ja... Y Eleonor se casó con Jose campos, ellos no tienen hijos, no le comentes nada al respecto, mi hermana tiene un problema que no puede retener las veces que quedo y por eso vas a ver que es seria y sombría... Y Los varones sé que están casados... Nunca me presentaron ni me comentaron nada... Decían que con mi pinta capaz se las quitaba... Ja, ja, ja... Unos locos son... Hacen bromas todo el tiempo... Así que no te ofendas si por ahí se les escapa algo... Sabe, desde ya, que solo le gusta bromear. Le termino de contar Pablo a la Gringa y ella sonrió asintiendo, se notaba la ansiedad que tenía él por ver a su familia, como nunca hablaba mucho y rapido
- Es hermosa esta galería. Le comenta la Gringa cuando se dirigen para ingresar.
- Si amor...Ven pasa...Busquemos a mis padres. La invita Pablo, que se lo ve ansioso más que a la Gringa.
Ingresaron a la sala donde los empleados estaban preparando la mesa y ordenando todo para la hora de la comida.
- Buenos dias Señor. Lo saluda una de las empleadas.
- Buenos dias. ¿ Sabe donde esta mi madre?. Le pregunta bajando los bolsos que un empleado tomo y los llevo a la planta de arriba.
- Se encuentra en su habitacion. Le responde continuando con sus deberes.
- Gracias. Le respondió Pablo y tomo del brazo a la Gringa y le dijo: "Acompañame, vamos a saludar a mi madre".
- Bueno, vamos. Le respondió con una sonrisa.
Llegaron a la planta alta y caminaron por un pasillo largo llegando a una puerta alta y de dos cuerpos al final. Pablo toco la puerta con dos golpecitos y de adentro se escucho " Si pase".
- Buenos dias madre...¡ MUCHAS FELICIDADES!. La saluda Pablo dandole un abrazo y un beso en cada mejilla.
- Gracias hijo. Le dice la señora.
- Madre te presento a Virginia López, ella es mi señora. La presenta Pablo y la señora la mira de arriba abajo de manera despectiva, y con una expresión de sorpresa al ver lo rubia y blanca con un tono tostado que le asentaba muy bien (Como cambio de gusto mi hijo, pensó la señora)
-¡FELICIDADES!. La saluda la Gringa y le entrega una caja envuelta con una cinta rosada. Sonreía de manera cortes con una mirada alegre que hizo sonreír a la madre de Pablo.
- Gracias. Le dice y recibe con una sonrisa el regalo sentándose a revisarlo y extrajo un hermoso abanico con el dibujo de un pavo real muy colorido.
- Es muy lindo y practico. Me encanta, yo tenia uno hecho de paja pero ya se rompió. Le dijo la madre de Pablo.- Bueno bajemos y vemos si ya esta todo listo para comer.
- Bueno, Madre... Como gustes le dijo Pablo. Y suspiro al notar que lo tomo bien su madre dentro de todo. La Gringa caminó junto a Pablo, que seguía a su madre.
Al llegar a la sala ven la mesa preparada con diferentes platillos repartidos a lo largo.
Había bandejas de madera con carne asada de vacío, chorizo, morcilla y ensalada de lechuga.
Otra bandeja de madera con brochetas de chorizo, queso, carne, y una que tenía intercalada carne-cebolla-morrón-carne y tomate.
Unos cuencos de madera con sopa y una salsa a lado para agregar. Un platon con empanadas de carne.
Fuentes con tortitas de maíz y queso, se veían cremosos.
Otras con sopa paraguaya hecha de harina de maíz - cebolla y queso.
- Ven toma asiento... La invito Pablo a la Gringa retirando una silla. Pero su madre le dijo.
- Hijo vengan y siéntense cerca mío, de este lado. Así conozco más a tu señora.
- Muy bien madre. Le respondió no muy convencido, sabía que su madre aprovecharía para hacer sus preguntas. La Gringa se sentó del lado derecho de Pablo y él del lado izquierdo de su madre que ocupaba la cabecera, por ser la agasajada.
En eso llego su padre que lo saludo con un apretón de mano al verlo y a la Gringa le brindo una sonrisa cortes y un beso en la mejilla. Luego se sentó del lado derecho de su esposa.
- ¿Por qué no te sientas en tu lugar? Le pregunto la señora indicándole la otra cabecera.
- Quiero estar a tu lado amor. Le respondió con una sonrisa su esposo.
En eso iban llegando los demás integrantes de la familia. Mientras los sirvientes le colocaban los alimentos delante de cada uno.
A la Gringa le sirvieron un cuenco de madera con sopa de garbanzos, Chorizos, patita de cerdo y caracú.
Un plato de sopa paraguaya. Y ella observaba que le seguían poniendo platitos cercá con diferentes alimentos.
CAPITULO 41
- Oh vaya ¿a quién tenemos aquí?. Se le escucha decir a un hombre grándote colorado con ojos verdes que sobresaltaba sobre su tez tostada por el sol y una barba bien prolija vestido de traje que se notaba que solo se puso por la ocasión al tener la corbata un poco floja.
- Cristian compórtate... Lo reprime su padre.
- Solo preguntaba quien es la nueva padre respondió sentándose enfrente de la Gringa.
- Es la señora de Pablo... Virginia. Le respondió la madre.
- Creí que sería una comida aburrida, pero se puso interesante. Murmuro entre dientes.
- Querida siéntate cerca de tu marido. Le señalo la madre de Pablo al ver entrar a su nuera, señora de Cristian que era una mujer alta morena de una belleza que deslumbra con sus cabellos largos ondulados. Con razón no me la quiso presentar pensó Pablo, era del tipo que le gustaban antes, morochas morrocotudas como solía decir.
- Que me decís Cristian tenías bien escondido tu tesoro, le susurro por lo bajo tirándole una miga de pan Pablo a su hermano. Y él otro que le regresa la miga con una expresión seria.
- Por favor chicos... Es el cumple de su madre... Comportense... Le repite su padre.
La Gringa sonreía con una mueca al ver como se comportaban esos hombres grandes, como si fueran unos niños.
- Hola familia. Saludo Juan José ingresando a la casa y dejando su sombrero en la percha de la entrada. Vestía con una camisa blanca de algodón, un pañuelo en el cuello bien prolijo como corbata y unos pantalones a medida que lo favorecen, era de estatura promedio cabellos castaños medio rubio, ojos marrones y unas pestañas pobladas. La Gringa observaba que eran tan diferentes que no parecían hermanos. Por lo que se giró y le susurro a Pablo.
- No se parecen nada, entre tú y tus hermanos.
- Sí. Es que mi padre es descendiente de españoles y sus padres eran bien gringos. Y mi madre tenía una madre morocha y un padre gringo, por eso ella es trigueña no muy morocha.
Mientras Juan Jose saludaba con un beso a su madre y pasaba la mano a su padre y a sus hermanos. Al igual que a su cuñada. Al ver a la Gringa su mirada se iluminó y solo sonrió cortes pasándole la mano.
- Juan Jose ya regrésale la mano a la señorita. Le observo su padre que se dio cuenta de la actitud de su hijo por más que no diga nada. En eso llego su señora una chica de cabellos lacios largos castaños con unos ojos color miel sonriente traía una fuente.
- Que amable Linda... Gracias le dijo la madre de Pablo.
- Felicidades, doña Rosa, es el postre de crema que me pidió. Le dijo la chica.
- Si Gracias. Por cierto te presento a Virginia es la esposa de Pablo. Virginia ella es linda la señora de Juan Jose, sabe preparar unos postres deliciosos y los vende.
- Un gusto Linda la saluda la Gringa incorporándose y dándole un cortes saludo de mano.
- Y ella es Patricia. La señora de Cristian. Casi no habla, su esposo habla por los dos.
- Un gusto la saludo la Gringa cortes y Patricia le responde con una sonrisa se la veía tímida y retraída. Mientras los hermanos se hacían gestos de que la Gringa estaba que quemaba de lo guapa que era y Pablo le hacía miradas matadoras que hizo matar de risa a sus hermanos tapándose la boca para que la madre no lo note, porque por primera vez lo veían así tan sobre protector con su señora. Y el Padre pellizcando por debajo de la mesa a Cristian que la termine.
- Bueno a comer ordeno el padre cuando los sirvientes terminaron de colocar los platos delante de cada miembro.
La Gringa inició con la sopa colocándole un poco de salsa picante encima. Después siguió con la ensalada y la carne. La señora Rosa observaba como se comportaba y como comía con delicadeza se notaba que tenía educación en la mesa y al tomar la sopa no hizo ruidos ni se le derramó ninguna gota. Y no se mostró reacia a la comida por más delgada que se la veía.
- Dime Virginia. Le hablo de repente mientras disfrutaba de la torta cremosa de maíz. - ¿Sabes Cocinas?.
- Mmm...Sí... Me gusta preparar tortas y todo lo que se cocine al horno.
- Y ¿por qué esa particularidad? Le pregunto curiosa la señora, mientras todos estaban atentos por conocer a la señora de Pablo.
- Porque me gusta... Como el pollo al horno con papas y cebollas. O la pata de cordero bañada en salsa y acompañado de una guarnición de vegetales y papas... La pasta flora... Tartas de manzana a la crema... Y todo lo preparo en el horno de barro, se me hace que sale más rico.
- ¿Y como aprendiste a cocinar en el horno de barro? Para mí es difícil, si hago chipa en él es mucho. Le respondió la señora.
- Me enseño mi abuela. Le dijo la Gringa colocando los cubiertos cruzados en su plato señal que termino de comer.
- Sabes Virginia... Estuve mirando como manejas mejor los modales en la mesa que mis hijos... Y eso que se les enseñó... Pero ya ves... Deboran como si fuera la última cena y sin cubiertos. Le comento la señora mirando a su hijo Cristian que tenía una costilla agarrada con las manos.
- Ya madre... Es la única manera de comer hasta el último... Le aclaro chupándose los dedos y la expresión de la cara de la madre hizo que los demás sonrieran.
En eso llegaron los sirvientes retirando los platos y colocando una pequeña tota de un kilo delante de cada uno y uno más grande de cuatro kilos delante de la cumpleañera.
La Gringa se giró y le pregunto a Pablo porque tantas tortas y él le susurro.
- Somos golosos, nos gusta lo dulce y nuestra madre tomo esta costumbre para que no nos peleemos por la torta.
La señora rosa apagó la vela, mientras todos le cantaban feliz cumpleaños y les indico que podían comer su torta, mientras ella y su esposo cortaban la más grande y repartían una pequeña porción en cada platito.
- Virginia este es de fresas y el que tienes delante es de dulce de leche con almendras. Elige el que te guste. Enseguida traen él te para acompañar le indico doña Rosa.
La Gringa sonrió cortes y le dijo por lo bajo a Pablo.
- Amor solo voy a poder comer una porción estoy llena.
- No te preocupes. Se guarda o enseguida lo comen estos que no dejan nada nunca.
Para poder disfrutar del te y la torta la madre de Pablo invito a sus nueras a pasar a la galería donde estaba fresco y agradable a su gusto. Todas se encaminaron siguiendo a la señora y aprovecharon hacer preguntas a la Gringa de como conoció a Pablo y como se comportaba. Mientras los varones se dirigieron con su padre al patio trasero a disfrutar de un cigarro que les invito él mismo.
- Y Pablo como enganchaste semejante belleza. Le pregunto Juan Jose.
- Jajaja... Te contuviste delante de tu señora. Lo cargo Cristian.
- Ya muchachos dejen que cuente...Les ordeno su padre curioso por conocer la historia.