🌙 CASADA CON EL ERROR PERFECTO
Es una novela romántica intensa que mezcla drama, pasión, traición y segundas oportunidades, donde el amor no nace de lo correcto… sino de lo inevitable.
La historia sigue a Yzzi, una brillante doctora que ha construido una vida aparentemente perfecta: una carrera sólida, estabilidad emocional y un prometido ideal, Gerald, un hombre exitoso y respetado que encaja perfectamente en el futuro que todos esperan de ella. Todo parece estar bajo control… hasta el día de su boda.
“Casada con el Error Perfecto” no es solo una historia de amor,
es una historia de identidad, elección… y del valor de enfrentarse a lo que el corazón nunca olvidó. 💔🔥
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CAPÍTULO 1: La noche que nunca debió existir
Nueva York no dormía… pero esa noche parecía arder.
Luces de neón reflejándose en el pavimento húmedo, taxis pasando a toda velocidad, música filtrándose desde los clubes más exclusivos de Manhattan.
Yzzi nunca había sido de excesos.
Era disciplinada. Inteligente. Correcta.
Pero esa noche…
—¡Solo una noche, Yzzi! —gritó Aby, jalándola del brazo entre la multitud
—. ¡Te graduaste! ¡Te lo ganaste!
—¡Esto no es lo mío! —respondió Yzzi, riendo nerviosa mientras intentaba no tropezar con sus propios tacones.
—Pues empieza a serlo.
Entraron al club.
Oscuridad elegante. Luces bajas. Música vibrando en el pecho más que en los oídos.
Gente hermosa. Demasiado hermosa.
Trajes caros. Perfumes intensos.
Un mundo completamente distinto al suyo.
—Bienvenida al desastre —
susurró Aby con una sonrisa peligrosa.
En una zona VIP, todo era diferente.
Más exclusivo. Más… peligroso.Ahí estaba Ethan.
Recargado en el sillón de cuero, con un vaso de whisky en la mano, observando el lugar como si le perteneciera.
—Estás aburrido —dijo Bret, su mejor amigo, dejándose caer a su lado.
—Siempre.
—Eso es porque todo te resulta fácil.
Ethan dio un trago.
—O porque nada me interesa.
Bret rió.
—Eso es peor.
Una mujer se acercó, intentando llamar la atención de Ethan.
Él apenas la miró.
—Después.
Ella se fue, claramente frustrada.
—Algún día te vas a enamorar —dijo Bret.
Ethan soltó una risa baja.
—No.
Y entonces… Pasó.
No fue entrada dramática.
No hubo música especial.
Solo… un instante.
Yzzi, riendo, tratando de quitarse los tacones porque ya no soportaba el dolor.
—¡Aby, me voy a caer! —dijo.
—Entonces cae con estilo.
Ethan la vio.
Y algo… cambió.
No sabía qué.
Pero no apartó la mirada.
El choque
—Necesito aire —dijo Yzzi, saliendo del área principal hacia una terraza abierta.
El frío de Nueva York la golpeó suavemente.
Respiró profundo.
—Mucho mejor…
—No pareces encajar ahí dentro.
La voz la tomó por sorpresa.
Giró.
Y lo vio.
Ethan.
De cerca… era aún más imponente.
Alto. Elegante. Ojos azules intensos que parecían leer más de lo que deberían.
—¿Y tú sí? —respondió ella, cruzándose de brazos.
Él sonrió apenas.
—Ese lugar es mío.
—Claro… y yo soy la reina de Inglaterra.
Ethan soltó una risa real. Bret, que acababa de salir detrás de él, levantó una ceja.
—Vaya… alguien que no sabe quién eres.
—Eso lo hace interesante —respondió Ethan sin dejar de mirarla.
Aby apareció detrás de Yzzi.
—¿Todo bien?
—Sí… el señor dueño del mundo vino a comprobar si respiro bien.
Bret intervino.
—Y tú eres…
—Aby. Y no estamos interesadas.
—Eso dices ahora —respondió Bret con una sonrisa encantadora.
—Eso digo siempre.
El ambiente cambió. Más dinámico. Más vivo.
Los cuatro comenzaron a hablar.
Al principio con sarcasmo.
Luego con curiosidad.
Luego… con una extraña comodidad.
—¿Eres médico? —preguntó Ethan, observando cómo Yzzi hablaba con seguridad.
—Sí.
—Interesante.
—¿Por?
—Salvas vidas… yo las complico.
—Entonces eres el villano.
—Depende de quién cuente la historia.
La música subió. El ambiente se volvió más intenso. Más cercano.
Bret y Aby ya estaban discutiendo sobre leyes y negocios.
Mientras…
Ethan y Yzzi se quedaron solos en medio del caos.
—Bailas mal —dijo él.
—No bailo.
—Entonces aprende.
Sin pedir permiso, tomó su mano.
Yzzi sintió el contacto como electricidad.
—No hago esto.
—Esta noche sí.
La línea que se rompe
El alcohol empezó a hacer efecto.
Las luces se volvieron más suaves.
Las risas más fáciles.
Las decisiones… más peligrosas.
—Deberías irte —dijo Ethan en voz baja, cerca de su oído.
Yzzi sintió un escalofrío.
—¿Por qué?
—Porque estás empezando a confiar.
—¿Y eso es malo?
—Conmigo… sí.
Pero no se alejó. Al contrario.
Se acercó más.Demasiado.
La noche avanzó entre conversaciones, miradas largas y silencios cargados de significado.
Hubo momentos en los que parecían desconocidos.
Otros… en los que parecían haberse conocido siempre.
En un momento, terminaron fuera del club.
La ciudad brillaba.
El aire era frío… pero entre ellos no lo parecía.
—Esto es una mala idea —susurró Yzzi.
—Las peores… son las que más se recuerdan.
—No soy así.
—Esta noche sí lo eres.
Ethan la miró… de verdad.Sin máscaras.
Sin juego. Yzzi sintió algo profundo.
Algo que no entendía.
Pero que tampoco quería detener. Se besaron.
No fue impulsivo. Fue inevitable.
Lento al inicio. Luego más intenso.
Cargando todo lo que no habían dicho. Todo lo que no debían sentir. Bret, a lo lejos, miró a Aby.
—Esto va a terminar mal.
Aby suspiró.
—Lo sé…
—¿Los detenemos?
—No.
Miró a Yzzi.
—Algunas historias necesitan romperse… para comenzar.
🌨️
La nieve comenzó a caer suavemente.
Cubriendo la ciudad.
Cubriendo el momento.
Cubriendo el inicio de algo que ninguno de los dos… iba a poder olvidar.
Atente a pan y no comas cabe pues, como decimos aquí en mi país VENEZUELA 🥰