Después de caminar durante días moribunda, atormentada y al borde de la muerte, Christine es rescatada por un extraño hombre que la acoge en su tétrica y solitaria casa, ofreciéndole su ayuda desinteresadamente.
Pero pronto se dará cuenta de que todo lo que acontece en ese lugar es de lo más tenebroso y sobrenatural, y de que ese hombre no es quién aparenta ser.
¿Qué insólitos huéspedes habitan aquella morada?
¿Quién se esconde tras ese oscuro hombre?
Y la pregunta más importante:
¿Lograra ella sobrevivir a tantos hechos ocultos?
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donde la muerte no pueda alcanzarte...
Más allá de la Eternidad...
Cap. 22
Aquello conmovió a Christine que sentía su corazón henchirse tan solo al pensar en él y deseaba que él sintiera lo mismo por ella. Podría ser que él ya hubiera empezado a abrirse y su verdadero que por fin estuviera dando paso a aquel monstruo que afirmaba ser y que quizá hubiera un futuro mágico para ambos, pero no podía evitar torturarse con la idea de que tenía que irse y que el día en el que finalmente desapareciera para siempre estaba cada vez más cerca.
- Cada día que me levanto y no lo veo cerca de mí, pienso que... Ya no está, que se ha ido y no lo volveré a ver. Todas las noches tengo horribles pesadillas en las que muere y se aleja de mí rápidamente, sin poder hacer nada y al levantarme sé que en el fondo no son pesadillas.
Una lágrima furtiva escapó de los ojos de Christine.
- ¡No llore muchacha! -Le dijo Lenard agarrándola suavemente por el hombro-. El destino es sabio y sabrá qué hacer.
- El destino. -Espetó Christine llena de rabia-, él es el que me ha traído aquí para brindarme lo mejor que he tenido en la vida para después arrebatármelo sin compasión.
- Uno no sabe por qué ocurren las cosas pero lo que sí que le puedo decir con seguridad es que el destino únicamente lo escribe uno mismo, y eso es lo que está haciendo William.
Christine le observó extrañada.
- ¿A qué se refiere?
- Mi señor me dijo que esta era mi última visita a la casa. Por el momento, supongo. Incluso me ha entregado todo el dinero que me debía, y me ha pagado el viaje de vuelta. Y… Finalmente, se ha despedido de mí formalmente, como nunca había hecho hasta ahora.
- ¿Y por qué iba a hacer una cosa así?
Preguntó Christine tragando la saliva más amarga que había saboreado en toda su vida.
- ¡Quién sabe! - Dijo Lenard encogiéndose de hombros-. Si me disculpa señorita, tengo que terminar unas labores, si necesita algo de mí no tiene más que llamarme y le ayudaré en lo que necesite.
Lenard se despidió de ella y se alejó, dejándola completamente sola ante aquella horrible imagen que amenazaba con pasearse una otra vez por su mente.
Todo apuntaba hacía el mismo lugar, William estaba preparando su partida, su actitud tan amable con ella, las ausencias repetidas, y ahora esta última visita de Lenard a la casa.
Aquel momento se había adelantado mucho más de lo que ella habría deseado.
Tenía que encontrar a William, tenía que evitarlo de alguna manera, llevárselo lejos donde la muerte no pudiera encontrarle y donde pudiera burlarse de ella el resto de su vida.
No podía permitir que después de haber encontrado por fin la felicidad nadie la alejara de él...
Corrió por todo el piso superior, bajó las escaleras a toda prisa y buscó por todo el piso inferior, pero no encontraba a William por ningún lado. Hasta que llegó hasta el salón principal.
Se quedó petrificada observando a William que estaba de espaldas mirando la chimenea.
Su cuerpo ya no era el cuerpo de hombre, sino una mera ilusión, una nube a través de la que se veía la luz.
Podía ver el crepitar del fuego a través de sus ropas.
Tenía que ser un sueño, aquello no podía estar pasando, estaba desapareciendo.
Emití un gemido gutural que resonó en toda la estancia y que provocó que William se diera la vuelta muy lentamente.
Me observaba fijamente con semblante completamente inmóvil.
Su piel era pura luz, incluso desprendía rayos luminosos hacia los lados.
A pesar de todo, había algo extremadamente bello en aquella silueta, pero cegador.
Se acercó a los enormes ventanales para cerrar las cortinas, quería comprobar que aquello no estaba siendo un espejismo. Al hacerlo pudo comprobar que William ya era un espíritu viviente.
Un dolor punzante le sacudió el estómago y se dio la vuelta con toda la intención de salir corriendo de allí pero antes de que pudiera hacerlo William la paró.
- ¡Espera!
Se dio media vuelta y le observó aterrorizada.
- ¡No te vayas!
Continuará...
Será que Williams sé ira... no dejes de leer todos los capítulos de la serie que te atrapó... Y que está llena de misterios
Más allá de la Eternidad....
hayyy súper mega grandiosa historia.