Elah se enamorara de un hombre al que no conoce
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Noche de antro
—Fratello ¿conoces a esa chica?—Preguntó curioso.
—Es Antónella Fracuzzo, la novia de Lobresky.
—Vaya, que chica tan bella, mira esa manera de bailar.—Haro estaba atento en su manera de balancear la cadera.
—Si se dirige al baño, distrae a Lobresky.
—Pidió Leo.
—Detective que bien verlo por este lugar.—Fingió que le agradaba verlo, ya vería de que manera cobrarle el favor a Leo.
—Señor Odaki tiene usted un buen lugar, diferente al que tiene en Rávena.—Dijo para que se enterara que sabía los gustos que tenía junto a Leo.
En el baño, Elah salía hacia el pasillo, se sentía algo mareada, no estaba acostumbrada a tomar, de repente sintió que chocó contra alguien, sintió ese aroma inconfundible, alzó la vista y ahí estaba él.
—Buonanotte bella.—La saludo sonriente.
—Señor Lombardi, que casualidad encontrarnos aquí.—Contestó nerviosa.
—Veo que el destino se empeña en que nos encontremos.—Dijo acercándose a ella.
—¿Usted lo cree así? —No pudo evitar preguntar coqueta.
—Definitivamente.—Él sonrió de una manera que a ella le pareció irresistible.
Dijo esto justo antes de besarla, fue un beso apasionado, Elah respondió de la misma manera, de pronto él la soltó y la miró extrañado.
—Tus labios.—Dijo mientras la veía fijamente.
—¿Qué tienen mis labios?—Preguntó inquieta mientras tocaba sus labios, ¿qué había de malo en ellos?
—Ese sabor y esa manera de besar son inconfundibles, pero no, no puede ser, estoy alucinando, quizá es el whisky, tú puedes ver y el color de tus ojos no es igual.—Ella abrió los ojos desmesuradamente, claro que sabía de qué estaba hablando.
—Será mejor que me vaya señor Lombardi, mi novio me espera, esto no debió ocurrir.—Se llamó la atención mentalmente, por no resistirse había estado a punto de descubrirla.
Se alejó de ahí rápidamente, Leo trató de alcanzarla, pero no lo logró, cuando la besó cerró los ojos y pudo sentir que era Elah a quien tenía frente a él, su sabor y su aroma eran tan parecidos, tenía la cabeza echa un completo lío.
La comida transcurrió entre demostraciones de afecto por parte de Karla, Leo sentía el impulso de pararse y dejarla sola, sintió que no la soportaba ni un momento más, pero lo que tenía preparado para ella era mucho mejor, así que siguió fingiendo amor, un día más, tan sólo un día más, pensaba.
—¿Qué? —Contestó curioso, veía a Leo muy desesperado.
—He besado a Antónella y por un momento tuve la sensación de que estaba besando a Elah, te juro que tuve la misma sensación que cuando la besaba a ella.
—Amigo, necesitas terapia urgente, ya me estás preocupando con eso.
—No sé que me pasa con esta chica, pero necesito encontrar a Elah, no es posible que se la haya tragado la tierra, temo que haya caído en manos de Rando, por eso me siento tan mal por la manera en que deseo a Antónella desde que la conocí, es que encuentro tanto de Elah en ella.
La comida transcurrió entre demostraciones de afecto de parte de Karla........
Que es eso escritora?