Arabella murió quemando el manicomio donde la tenían encerrada y despertó en el cuerpo de una damisela que intentó envenenarse para no casarse con el temible Duque de Eisen.
Ahora, entre un matrimonio explosivo, una guerra en puerta y su obsesión con el fuego, Arabella demostrará que con ella nadie juega... o terminará ardiendo.
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Capitulo:20
ARABELLA:
—A tu querido segundo al mando, que tiene el valor de liderar una carga contra cien hombres, pero le tiemblan las rodillas frente a una dulce sanadora... Ja, ja, ja.
Respondo sin dudar, cruzándome de brazos mientras lo miro con una sonrisa satisfecha.
Valerius vuelve a ponerse erguido como una vara, pero me lanza una mirada diciendo chismosa.
—Si me lo permite, mi Señor.
Interviene Valerius rápidamente, tratando de redirigir la atención del duque hacia asuntos militares antes de que termine convirtiéndose en el blanco del entretenimiento.
—Deberíamos enfocarnos en que continúe guardando reposo... Las tropas del príncipe se retirarán al mediodía y nos corresponde reorganizar la retaguardia y atacar las filas de los invasores para exterminarlos... Yo puedo encargarme.
Kaelan suelta un resoplo pesado, pasándose una mano grande por la cara mientras el calor abrasador de su piel parece estabilizarse.
Sus ojos carmesí pasan de Valerius a mí, escaneando mi atuendo de cuero arrugado y las manchas de polvo que aún conservo... Carajo que asquerosa soy... Aún no me he bañado.
—Valerius... Déjanos a solas un momento... Haz que traigan agua caliente para la Duquesa y refuerza la guardia de la frontera.
Ordena Kaelan con esa voz de mando grave que no acepta réplicas.
—Entendido, Duque Eisen.
Valerius realiza una inclinación impecable y se retira a paso firme fuera de la tienda, visiblemente aliviado de escapar de mis garras y de la conversación romántica que lo acorralaba.
En cuanto la tela de la carpa se cierra, la atmósfera dentro del pabellón cambia por completo.
Kaelan se sienta despacio en el borde de la cama, aunque la gran cicatriz rojiza en su pecho todavía luce amenazante, el poder de su linaje de dragón y la magia médica de Lyra han hecho milagros; la palidez de anoche ha desaparecido y su aura dominante vuelve a llenar cada rincón de la estancia.
—Así que... Cobarde, ¿eh?
Murmura Kaelan, arqueando una ceja hacia mí mientras me examina con una mezcla de posesividad y diversión latente.
— Tú pareces tener demasiado exceso de energía para haber pasado la noche entera despierta cuidándome.
—Alguien tenía que asegurarse de que no te desangraras en silencio, mi querida bestia.
Camino hacia él a pasos lentos, deteniéndome justo entre sus piernas mientras me inclino ligeramente hacia su rostro.
—Aunque debo admitir que fue bastante divertido usar tu pecho como almohada antes de que la sanadora me atrapara con las manos en la masa... Eres muy calientito como un peluche.
Kaelan sonríe de lado, una sonrisa lenta y peligrosa que me eriza los vellos de los brazos.
Estira uno de sus brazos acorazados y me rodea la cintura con firmeza, tirando de mí hasta que mi cuerpo queda pegado al suyo.
Siento el calor de su piel atravesar la tela de mi ropa.
—Si no recuerdo mal, te ordené que te mantuvieras a salvo ayer y no cometieras cualquier locura.
Dice en voz baja rozando su barbilla, marcada contra mi cuello.
—Y en lugar de eso, decidiste volar la ladera de una montaña, aterrar al ejército enemigo y ganarte la lealtad ciega de cuatro de mis soldados veteranos en una sola tarde... Sí que eres valiente.
—Te dije que yo no obedezco órdenes, amado esposo.
Le respondo con un susurro desquiciado, enredando mis dedos en su cabello pelirrojo despeinado.
—Yo creo mi propio camino... Y si ese camino requiere un poco de polvo, fuego y caos... créeme que con gusto encenderé la chispa.
Kaelan deja escapar un gruñido bajo que vibra directamente contra mi pecho. Su mano sube por mi espalda con posesión pura, apretándome contra él con fuerza, justo como me gusta.
—Eres una locura completa, Arabella... Una bomba de tiempo que no sé en qué momento va a estallar.
Susurra contra mis labios, dejando que el vapor caliente de su aliento me envuelva.
—Y lo peor de todo es que no tengo la menor intención de desactivarte.
—Ni se te ocurra intentarlo, mi dragón.
Sonrío con malicia justo antes de que él atrape mis labios en un beso hambriento, profundo y ardiente que amenaza con dejarme sin aire.
Apenas unos minutos después, dos sirvientes entran temblorosos a la tienda cargando una tina de madera humeante con agua caliente, interrumpiendo nuestro momento.
Kaelan me suelta a regañadientes, clavando una mirada de muerte en los sirvientes que los hace salir corriendo en cuanto dejan la tina en su sitio.
Me quito el corsé de cuero y la ropa manchada de ceniza con una satisfacción inmensa, sumergiéndome en el agua tibia para quitarme la mugre de la montaña.
Desde la cama, Kaelan no quita sus ojos oscuros de mí ni por un segundo, observando cada uno de mis movimientos con esa devoción salvaje que me resulta absolutamente adictiva.
—¿Qué pasará cuando lleguemos a la capital de vuelta?
Pregunto mientras me limpio los brazos, mirando a Kaelan de reojo.
—El príncipe no se quedará de brazos cruzados... Irá directo al Emperador a llorar sobre la "insubordinación" de la Casa Eisen y sobre no estar cuándo se me ordenó.
Kaelan se apoya contra el respaldo de madera de la cama, cruzándose de brazos mientras la marca rojiza de su pecho refulge levemente bajo la luz de la mañana.
—¿Qué vas a hacer?
Le pregunto.
—Que llore todo lo que quiera.
Responde Kaelan con frialdad absoluta.
— El Emperador necesita la fuerza militar del ducado Eisen para contener las fronteras, ningún noble posee un poder militar como el mío... El príncipe solo es un cobarde manipulador que solo sabe jugar con intrigas de palacio. Pero cuando regresemos a la capital... Las cosas serán distintas, Me alegra saber de que ya no eres una pieza de ajedrez que ese idiota pueda mover a su antojo.
—Oh, querido...
Sonrío, sacando una pierna del agua y mirándolo con los ojos resplandecientes de pura malicia.
—En ese tablero, yo no soy una pieza...Yo soy la que le va a prender fuego al juego entero ¿Qué te parece? ¿Es mejor asi?
los dos son igual de locos y calientes posesivos me encanta
🤣😍😍😍😍
Con eso confirma la lealtad de su esposa 😅