«—¿De verdad crees que un hombre como yo jugaría con su propio apellido por una simple actuación? Esto dejó de ser un contrato hace mucho tiempo, Dayana.»
Traicionada por su prometido y despojada de su herencia por su propia familia, Dayana Logan pensó que lo había perdido todo en la noche más fría de su vida. Pero el destino le tenía preparada una carta salvaje: Nolan Cross, el "Emperador de Hielo", el CEO más despiadado e implacable del mundo de los negocios, le ofrece un trato que no puede rechazar. Un matrimonio falso de conveniencia mutua.
Para el mundo, ella es la reina protegida por el escudo de acero de la dinastía Cross; para él, solo un peón en su tablero corporativo. Sin embargo, cuando los secretos familiares explotan en la prensa y una mentira desesperada los obliga a anunciar un heredero falso, las líneas del contrato comienzan a borrarse bajo el fuego de una posesividad salvaje y peligrosa.
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Capítulo 19: El contraataque maestro
En el lujoso ático del complejo corporativo Harrison, los cristales de las copas de cristal chocaron con un tintineo estridente. Richard, vistiendo una camisa limpia pero con los ojos cansados, reía con una prepotencia que no había mostrado en días. A su lado, Vanessa lucía un vestido de cóctel dorado, sosteniendo una botella de champán de edición limitada, mientras Arturo Logan sonreía desde un sofá de piel, sintiendo que el honor y el control de sus acciones regresaban a sus manos.
—Te lo dije, papá —exclamó Vanessa, con los ojos brillando de una malicia triunfal— Era imposible que el gran Nolan Cross se hubiera enamorado de esa sosa. El contrato lo dice todo. Están acabados. Mañana por la mañana, la junta de comercio anulará la fusión y Dayana volverá arrastrándose a pedirnos perdón.
—Nolan Cross pensó que podía pisotearme y quedarse con mi empresa —siseó Richard, dando un generoso trago a su copa— Pero un escándalo de fraude de esta magnitud lo obligará a dimitir de su propio consejo de administración. Lo hemos destruido en su propio juego.
Mientras los villanos celebraban una victoria prematura, en la Mansión Cross el ambiente dio un giro drástico. La culpa que asfixiaba a Dayana fue interrumpida por la mano firme de Nolan, quien la tomó del hombro, obligándola a apartarse del ventanal.
Para su absoluta sorpresa, la tensión de piedra en el rostro del magnate había desaparecido. En su lugar, una sonrisa fría, calculadora y letal curvaba sus labios. El Emperador de Hielo no estaba derrotado; estaba en su elemento más puro: el contraataque.
—Sebastián —llamó Nolan, su voz resonando con una autoridad absoluta— Abre las rejas principales. Permite la entrada de los diez principales canales de televisión al vestíbulo principal. Convoca a una rueda de prensa televisada en vivo a nivel nacional. Ahora mismo.
—¿Qué estás haciendo, Nolan? —preguntó Dayana, con el corazón en la garganta— Si entran, nos despedazarán con sus preguntas sobre las cláusulas.
Nolan se giró hacia ella, sus ojos grises destellando con la fascinación que había intentado ocultar la noche anterior.
—Un Cross nunca se defiende ante la opinión pública, Dayana. Un Cross redefine la realidad a su favor. Ayer el doctor Evans me entregó un arma perfecta en sus análisis de sangre, y es hora de usarla para incinerar a tus enemigos. Confía en mí.
A las ocho en punto de la mañana, el monumental vestíbulo de la mansión estaba abarrotado. Decenas de cámaras con luces rojas de transmisión en vivo apuntaban hacia la escalinata flotante. Los reporteros murmuraban como un enjambre de avispas dispuestas a atacar al gigante caído.
Las grandes puertas del ala este se abrieron.
Nolan y Dayana aparecieron juntos. Ella vestía un impecable traje sastre blanco purísimo que denotaba inocencia y poder, mientras que él mantenía su habitual porte aristocrático en un traje negro de tres piezas. A medida que descendían los escalones, una ráfaga violenta de flashes fotográficos iluminó el lugar de forma cegadora. Los periodistas comenzaron a gritar preguntas al unísono, agitando sus micrófonos:
—¡Señor Cross, el contrato filtrado demuestra que su matrimonio es un fraude legal! ¿Va a dimitir?
—¡Señora Dayana, se vendió por protección financiera! ¿Qué tiene que decir ante las pruebas de la falsedad de su unión?
Nolan no se alteró. Al llegar al estrado improvisado donde se concentraban los micrófonos de la nación, no mostró distancia ni frialdad hacia ella. En lugar de defenderse con tecnicismos legales o amenazar con demandas por difamación, Nolan rodeó la cintura de Dayana con su brazo, pegándola a su cuerpo en un abrazo protector y profundamente íntimo frente a los flashes que no paraban de destellar.
El silencio comenzó a apoderarse del salón ante el inesperado despliegue de afecto genuino y posesivo del hombre más gélido del país.
Nolan toma el micrófono y, clavando sus ojos grises directamente en la cámara principal que transmitía en directo para todos los hogares y oficinas del país, anuncia con una voz firme, profunda y magnética que sepultó al instante el murmullo de la prensa:
—Sé que todo el país ha estado especulando sobre el documento filtrado esta mañana por criminales corporativos que ya están siendo procesados. Sin embargo, la verdad detrás de ese papel es muy distinta a lo que intentan venderles. El contrato era una estricta estrategia de protección legal y de seguridad confidencial que diseñé personalmente para cuidar la privacidad de mi familia, porque mi esposa y yo estamos esperando al heredero legítimo de la dinastía Cross.
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