NovelToon NovelToon
Más Astuta Que Tú

Más Astuta Que Tú

Status: Terminada
Genre:Escuela / Timetravel / Venganza / Reencarnación / Reencarnación(época moderna) / Completas
Popularitas:741
Nilai: 5
nombre de autor: Klarina_za29

Aranza Jordán murió atropellada cuando huía de un matrimonio arreglado... y de un amigo que la dejó desangrándose en plena calle.

Despierta en el cuerpo de Renata Anastasia Salvatierra, la nieta consentida de dos de las familias más poderosas del país. El problema: Renata es el personaje de relleno de una novela que Aranza nunca terminó de leer, la chica ingenua que, en la historia original, acaba muerta por culpa de su prima Selena.

Pero Aranza ya no está dispuesta a ser una víctima. Con una sonrisa dulce que no le llega a los ojos, una inteligencia afilada y un talento oculto para el hackeo, Renata se pone la máscara de la inocencia y juega con las cartas que la novela le dio. Ahora conoce el guion de todos: la prima que finge ser su amiga, la rival que la humilla, el protagonista que aún no sabe lo que se le viene encima.

Cinco primos que la adoran, abuelos que daría la vida por ella, un hacker de mirada fría que parece ver a través de su máscara... y enemigos que están a punto de descubrir que subestimar a la nueva Renata fue el peor error de sus vidas.

¿Astuta tú? Ella lo es más.

NovelToon tiene autorización de Klarina_za29 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

¡Un encuentro sin querer!

—¡Ahhh, hacía siglos que no venía! —dijo Caro, entusiasmada.

Clara e Isabel solo movieron la cabeza al ver lo exaltada que estaba su amiga.

Pero las tres se quedaron desconcertadas al ver que una alumna con su mismo uniforme se les acercaba.

Renata se rio al verles las caras. Le parecía graciosísimo cómo la observaban, tan concentradas.

Para que no sospecharan, se bajó un poco la mascarilla.

—Soy yo —les dijo.

Caro e Isabel asintieron, aunque les intrigaba por qué usaba mascarilla. Clara también se acercó.

—Rena, ¿por qué traes mascarilla? ¿Estás enferma? —preguntó, preocupada. No quería que Renata se hubiera forzado a venir por su culpa.

Renata volvió a subirse la mascarilla.

—Luego les cuento. Tranquilas, estoy bien —respondió, para que no se inquietaran.

En realidad, solo intentaba esconderse para que ni los Salvatierra ni los Montalvo supieran dónde estaba.

Eso sí, también quería salir y divertirse con sus nuevas amigas. Por eso había elegido la mascarilla: al menos le tapaba la cara.

Isabel asintió y la tomó del brazo.

—Bueno, primero demos una vuelta. Lo demás lo vemos después —dijo.

Clara y Caro cedieron y siguieron a Renata e Isabel, que ya habían echado a andar.

Las cuatro entraron a una tienda de ropa. Isabel quería que se compraran camisetas iguales. ¿A que era lindísimo?

—Esta me gusta. ¿Y a ustedes? —preguntó Caro, señalando una camiseta azul claro.

Renata la tomó.

—A mí también me gusta el estampado —dijo, de acuerdo con Caro.

Isabel y Clara terminaron aceptando la opinión de Caro. Tomaron las camisetas y fueron a la caja.

Después pensaban distraerse en una sala de videojuegos. Hacía mucho que no jugaban juntas.

Y ahora que Renata era su amiga, querían que se acercara más a ellas y se abriera. Una forma era pasar tiempo juntas.

Aunque a Renata en realidad no le entusiasmaba mucho el plan, las siguió igual. Cuando era Aranza, había estado demasiado ocupada demostrando lo brillante que era para complacer a su familia.

Por eso no había tenido tiempo para sí misma. Ahora todo era distinto. Como Renata, quería probar a disfrutar de su nueva vida sin exigencias.

Pero antes de eso tenía que cumplir su misión: desenmascarar a Selena, averiguar quién era Perla y asegurarse de que ni los Salvatierra ni los Montalvo la controlaran.

Solo entonces podría vivir en paz. Por ahora no pensaba en el amor. Tenía que concentrarse en su misión y en la historia de la novela.

—Rena, juguemos básquet. Isa y yo contra Clara y tú —propuso Caro, retándola a un duelo.

Renata y Clara se miraron y sonrieron. Se pusieron en posición, listas para lanzar la pelota.

Caro e Isabel hicieron lo mismo y miraron el marcador, muy serias.

Al empezar la partida, las cuatro empezaron a lanzar pelotas una tras otra al aro.

Clara se quedó pasmada al ver la rapidez con que lanzaba Renata. Creía que no sabía jugar, pero resultó ser mucho mejor que ella.

—¡Isa, apúrate! ¡Rena ya metió un montón! —la apuró Caro. Hasta entonces solo Isabel había encestado.

Caro apenas acertaba de vez en cuando, y sus tiros hasta le estorbaban a Isabel para que la pelota entrara.

Isabel frunció los labios, molesta.

—Lanza al aro, tonta. No a mi pelota —dijo, y Caro solo se rio.

Renata, en el puesto de al lado, sonreía. Se lo estaba pasando de maravilla.

Hasta que...

Se acabaron las pelotas y también el tiempo de juego.

—Ganaron —dijo Caro, resignada, al ver la enorme diferencia en el marcador—. Entonces, ¿qué quieren que les invitemos? —añadió.

Clara se rio.

—Comer, mejor. Yo ya tengo hambre —propuso.

Renata estuvo de acuerdo; el estómago también le empezaba a rugir.

—¿Y si comemos en un restaurante japonés? —sugirió. Hacía mucho que no comía comida japonesa.

—Vamos, yo también quiero ir ahí —dijo Isabel.

Caro asintió, y todas caminaron hacia el restaurante. En el camino iban contándose cosas y bromeando. Hasta que una de ellas chocó sin querer con otra chica.

Pum...

—Ay, me duele —murmuró la chica, mirándose la mano enrojecida.

Clara, que era la que había chocado, se sintió fatal, sobre todo porque la chica había caído al suelo.

—Perdona, de verdad no fue a propósito —dijo, y quiso ayudarla a levantarse.

Pero la chica le apartó la mano de un manotazo.

—Pues fíjate por dónde caminas —le soltó con desprecio.

Renata entrecerró los ojos. Selena, se dijo para sus adentros. No esperaba encontrársela así.

Clara, que hasta ese momento se sentía culpable, se enfureció.

—Ya te pedí perdón. Además, tú también tuviste la culpa —replicó. No iba a cargar con toda la culpa.

Selena la miró con rabia.

—Maldita sea. Deberías reconocer que fue culpa tuya, en vez de acusarme a mí —dijo, sin dar su brazo a torcer.

Caro e Isabel jalaron a Clara hacia atrás. Conocían de sobra el carácter de su amiga, y no querían verla armar un escándalo en uno de los centros comerciales más grandes de la ciudad.

—No queremos alargar esto. Sé que Clara te chocó sin querer. Pero tú también venías con el celular en la mano, sin mirar —aclaró Isabel, recalcando las últimas palabras.

Selena chasqueó la lengua.

—Perfecto. Hagamos de cuenta que nunca nos vimos —dijo con sarcasmo. Y a propósito, al pasar, golpeó con el hombro a Caro y a Isabel.

Pero al alejarse, sus ojos se cruzaron sin querer con los de Renata. Se quedó quieta un instante y volteó hacia atrás.

Se quedó mirando largo rato la espalda de Renata y sus amigas. Se parece a alguien. Pero ¿a quién?, pensó, sin dejar de mirarlas.

Ting... Ting...

Selena levantó el celular.

—¿Qué pasó? ¿Sabes dónde está Elías ahora? —preguntó.

—Perdona, Selena. Lo perdí de vista —dijo alguien al otro lado de la línea.

Selena, furiosa, cortó sin escuchar más explicaciones.

—Por culpa de esas, perdí a Elías —masculló.

Mientras tanto...

Renata sonreía de lado tras la mascarilla. Había pensado que Selena la reconocería, pero se había equivocado. Selena no sabía que estaba allí.

Eso que había estado justo delante de ella. Solo había pasado un año y Selena no había sido capaz de reconocerla. ¿No era una enorme ventaja?

Podía salir con tranquilidad sin que Selena se enterara. Qué curiosidad: ¿qué estará haciendo ahora?

Miró a sus amigas, todavía ocupadas eligiendo qué pedir. ¿Y si la sigo?, pensó.

Ya había averiguado que Selena iría a un bar esa noche.

Por eso les había pedido a sus hermanos que volvieran a la mansión Salvatierra. Así podría seguir a Selena y, de paso, encontrar más pruebas de cómo era en realidad.

1
Josefa Villalta
Excelente
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play