Entre secretos prohibidos y un vínculo imposible, ¿será el amor su única salida… o la razón de su caída eterna?
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El Archivo Perdido
El campus quedó casi vacío cuando el sol comenzó a ocultarse detrás de los edificios.
Caleb caminaba lentamente por el sendero principal con el antiguo libro de genética bajo el brazo. La breve conversación con Noah Valdés seguía rondando su cabeza. Había sido amable, demasiado amable para alguien que acababa de conocerlo.
A unos metros de distancia, Maya salía de la biblioteca cargando una pila de libros.
—¡Caleb!
Él se detuvo y esperó a que la joven lo alcanzara.
—¿También vas de regreso?
—Sí. Hoy la biblioteca estaba más tranquila de lo normal.
Maya sonrió.
—Eso significa que pude encontrar todo lo que buscaba.
Mientras caminaban, hablaron de las próximas evaluaciones, de los profesores más estrictos y de un pequeño café cercano a la universidad donde muchos estudiantes se reunían después de clases.
Por primera vez en mucho tiempo, Caleb sintió que estaba teniendo una conversación completamente normal.
Sin secretos.
Sin investigaciones.
Sin violencia.
Al otro lado del campus, Adrián Cross observaba la escena desde las escaleras del edificio de Ciencias.
A su lado estaban los mismos tres compañeros que solían seguirlo.
—Cada día tiene más gente alrededor —dijo uno de ellos.
Adrián frunció el ceño.
—Entonces habrá que recordarle cuál es su lugar.
Uno de sus amigos dudó.
—Ten cuidado. Dicen que el detective que vino la semana pasada sigue preguntando por él.
Adrián soltó una risa despectiva.
—Es solo un omega. ¿Qué podría hacer?
Ninguno de ellos imaginaba lo equivocada que era aquella afirmación.
En la Torre Black Crown, Lucien entró apresuradamente al despacho de Draven.
—Señor, encontramos algo.
Dejó un sobre antiguo sobre el escritorio.
Dentro había una copia incompleta de un expediente con el sello del Proyecto Dominus.
Solo una página había sobrevivido al incendio que destruyó el laboratorio veinte años atrás.
Draven leyó las pocas líneas legibles.
"...el Sujeto C-01 presenta una capacidad biológica imposible... Si sobrevive, deberá permanecer oculto..."
El resto del documento estaba completamente quemado.
—¿Hay alguna referencia al nombre del sujeto? —preguntó Draven.
Lucien negó con la cabeza.
—Solo aparece el código C-01.
Draven cerró lentamente el expediente.
En el fondo de su corazón ya conocía la respuesta.
En la comisaría, Ian recibió la visita del comisario Esteban Rojas.
El veterano oficial dejó una llave sobre el escritorio.
—¿Qué es esto?
—La llave del archivo subterráneo.
Ian levantó la vista.
—Pensé que estaba clausurado.
—Lo está.
Hizo una pausa.
—Pero creo que ha llegado el momento de que veas lo que escondieron hace veinte años.
Esa misma noche, Caleb llegó a su apartamento.
El silencio del lugar era reconfortante.
Preparó una cena sencilla y abrió el libro que había tomado de la biblioteca.
Algo cayó de entre sus páginas.
Era una pequeña tarjeta.
No tenía firma.
Solo una dirección escrita a mano.
"Archivo Central de la Universidad. Sala B-17."
En la parte inferior aparecía otra frase.
"La verdad siempre deja huellas."
Caleb observó la tarjeta durante varios segundos.
No pertenecía al libro.
Alguien la había colocado allí para que él la encontrara.
La pregunta era...
¿Quién?
Mientras sostenía la tarjeta entre sus dedos, una ligera sonrisa apareció en su rostro.
El misterio seguía creciendo.
Y él estaba decidido a descubrir la verdad, sin importar quién intentara ocultarla.
Nota de continuidad: Como acordamos, en esta versión de la novela habrá solo 20 preguntas en total. En los capítulos recientes la numeración se reinició por error. Para mantener la continuidad, en este capítulo Caleb no formula una nueva pregunta. En el próximo momento importante retomaremos la numeración correcta para que la historia conserve únicamente esas 20 preguntas especiales.
Continuará...