Tras una vida de maltrato, Akira consigue una beca para la universidad más prestigiosa del continente. Allí descubre que los seis príncipes de las bestias están ligados a su destino y que ella es la última Vinculadora. Un antiguo poder ha despertado... y todos la están buscando.
NovelToon tiene autorización de Giulian Ocampo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 21
La luz dorada envolvió por completo a Akira.
Sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.
Cerró los ojos por instinto.
Cuando volvió a abrirlos, ya no estaba en la montaña.
Frente a ella se extendía un inmenso campo cubierto de flores blancas que se mecían con una suave brisa. El cielo tenía un tono azul brillante y, a lo lejos, un enorme árbol de hojas plateadas se elevaba hasta tocar las nubes.
—¿Dónde estoy...? —susurró.
La misteriosa figura de luz apareció unos metros delante.
—Bienvenida al Santuario de los Primeros Reyes.
Akira miró a su alrededor.
—¿Y los demás?
—Permanecen fuera.
—Esta prueba solo puede afrontarla la Vinculadora.
Al escuchar esas palabras, el corazón de Akira se aceleró.
Mientras tanto, en la montaña...
El Varkhan dio un paso hacia la entrada del santuario.
—¡Akira!
Intentó cruzar el umbral, pero una barrera dorada lo expulsó hacia atrás.
Kael lo sostuvo antes de que cayera.
—No podés entrar.
—¡Tengo que hacerlo!
—Ella está sola.
Aurelius negó con serenidad.
—No.
—Nunca estuvo tan acompañada como ahora.
El Varkhan frunció el ceño, sin apartar la vista de la puerta.
Nunca se había sentido tan impotente.
Dentro del santuario...
Akira caminó lentamente hasta quedar frente al enorme árbol plateado.
Miles de pequeñas luces flotaban alrededor de sus ramas.
La figura de luz habló con calma.
—Antes de recibir tu verdadero poder, deberás superar tres pruebas.
—¿Qué clase de pruebas?
—Las que revelarán quién sos en realidad.
Akira respiró hondo.
—Estoy lista.
La figura sonrió.
—Eso está por verse.
Con un movimiento de su mano, el paisaje cambió.
Las flores desaparecieron.
El cielo se oscureció.
De pronto, Akira volvió a verse como una niña.
Estaba en la vieja casa donde había crecido.
Escuchó los mismos gritos.
Las mismas discusiones.
Las mismas palabras que tantas veces la habían hecho llorar.
Su corazón comenzó a latir con fuerza.
—No...
La puerta de la cocina se abrió.
Allí estaban las personas que tanto daño le habían causado.
Eran exactamente iguales a como las recordaba.
Una voz dura rompió el silencio.
—Nunca servís para nada.
Otra añadió:
—Solo traés problemas.
Akira sintió un nudo en la garganta.
Sabía que era una ilusión.
Pero las palabras seguían doliendo.
Las lágrimas comenzaron a llenar sus ojos.
La figura de luz apareció detrás de ella.
—Esta es la primera prueba.
—La prueba del pasado.
Akira apretó los puños.
—¿Tengo que pelear contra ellos?
—No.
—Debés enfrentarte a aquello que todavía vive en tu corazón.
Las voces comenzaron a repetirse una y otra vez.
Cada insulto.
Cada desprecio.
Cada momento en que la hicieron sentir insignificante.
Akira cayó de rodillas.
Se tapó los oídos.
—¡Basta!
Las voces no se detuvieron.
Entonces recordó algo.
Las palabras del Varkhan.
"No estás sola."
Después recordó a Kael sonriendo.
A Rowan haciendo bromas incluso en medio del peligro.
A Raizen arriesgando su vida.
A Aiden protegiéndola sin dudar.
A Lysander creyendo en ella.
Y a Aurelius, dispuesto a enfrentar al Rey Oscuro por mantener el equilibrio.
Respiró profundamente.
Se puso de pie.
Miró de frente las sombras de su pasado.
—Tal vez me hicieron creer que no valía nada...
Las figuras permanecieron inmóviles.
—Pero ya no voy a seguir creyéndolo.
Una intensa luz dorada brotó de su pecho.
Las sombras comenzaron a resquebrajarse.
—No soy la chica que ustedes quisieron destruir.
La casa empezó a desaparecer.
Las voces se apagaron.
—Soy Akira.
—Y voy a escribir mi propia historia.
Con un estallido de luz, toda la ilusión se desvaneció.
El campo de flores blancas volvió a aparecer.
La figura de luz sonreía con orgullo.
—Has superado la primera prueba.
Una pequeña llama dorada apareció sobre la palma de la mano de Akira.
—¿Qué es esto?
—La Llama del Coraje.
—Es la prueba de que enfrentaste tu pasado sin dejar que te definiera.
Akira observó la pequeña llama con emoción.
Por primera vez en muchos años...
Sentía que una parte de las heridas que llevaba en el corazón comenzaba a sanar.
Sin embargo, la figura de luz levantó la vista hacia el cielo.
Su expresión se volvió seria.
—No hay tiempo para descansar.
El cielo azul comenzó a cubrirse de nubes oscuras.
Un fuerte temblor recorrió el santuario.
La figura cerró los ojos por un instante.
—El Rey Oscuro...
Akira sintió un escalofrío.
—¿Qué está haciendo?
La respuesta llegó con un estruendo.
Una enorme grieta apareció en el cielo del santuario.
Desde ella comenzó a extenderse una oscuridad que no debería haber podido entrar en aquel lugar sagrado.
La figura de luz abrió los ojos, alarmada.
—Es imposible...
—¡Está intentando romper las reglas del Santuario!
Y una gigantesca mano envuelta en sombras comenzó a atravesar la grieta, buscando alcanzar a Akira.