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BAJÓ LAS GARRAS DEL REY LICÁNTROPO

BAJÓ LAS GARRAS DEL REY LICÁNTROPO

Status: Terminada
Genre:Hombre lobo / Amor en la guerra / Superhombre / Omegaverse / Completas
Popularitas:174.6k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Celeste A. Godoy

Lilith Gray lo perdió todo dos veces: Primero a su familia en la masacre de la manada Darkfire, y luego su corazón, cuando el hombre que le juró amor eterno la rechazó al encontrar a su "Compañera" predestinada.
Seis años después, la niña frágil había muerto. Ahora todos la conocian como "La Aniquiladora", una guerrera de élite que solo vive para el deber y el combate. Su objetivo es claro: convertirse en la Guardiana Real del Rey Rowan, el Licántropo más temido y poderoso del mundo.
Pero en la ceremonia de su nombramiento, el destino le juega una última carta. Al primer roce, el vínculo se desata: el Rey no quiere solo su lealtad, la quiere a ella. Lilith deberá elegir entre su libertad como guerrera o el poder absoluto como la Reina que nunca buscó ser.
¿Podrá entregarse al hombre por quien tanto lucho en proteger?

NovelToon tiene autorización de Celeste A. Godoy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 03: Su Vínculo

Lilith Gray

Once años. Habían pasado once años desde que las cenizas de Darkfire se enfriaron, y aunque el dolor nunca se fue del todo, había aprendido a caminar con él como si fuera una segunda piel. A mis dieciocho años, ya no era la niña asustadiza que se escondía bajo las sábanas. Me había convertido en una mujer de hombros firmes, mirada gélida y una disciplina que rozaba la obsesión.

Hacía apenas un mes que mi loba, Artemis, había despertado. Y no lo hizo con un susurro, sino con un rugido que sacudió los cimientos de la mansión Holdw. Contra todo pronóstico, siendo una hembra huérfana, Artemis emergió como una Alfa pura: de pelaje blanco como la nieve del norte y ojos plateados que destilaban una autoridad ancestral. Era poderosa, era rápida y, para mi desgracia, era increíblemente testaruda.

Especialmente cuando se trataba de James.

“Él no es para nosotras, Lilith. Deja de oler su rastro como una cachorra hambrienta”, gruñía Artemis en mi mente cada vez que James se acercaba.

—Cállate, Artemis —le respondía yo mientras me miraba al espejo—. Él me prometió que estaríamos juntos. Ha estado a mi lado cada segundo de estos once años. Es dulce, es protector... nos ama.

“Él ama una sola idea. Él ama su culpa por no haber podido hacer algo por Darkfire. Pero no siente el tirón de pareja. No siente un vínculo con nosotras. Suéltalo antes de que te lastime”, sentenciaba ella, retirándose a los rincones oscuros de mi conciencia.

Ignoré su advertencia, como hacía cada mañana. Me vestí con mi ropa de entrenamiento y bajé a desayunar, sintiendo la energía de Alfa bullir bajo mi piel. Al entrar al comedor, el aroma a café y madera me recibió, pero fue la expresión de Rayan la que me detuvo en seco.

Rayan estaba de pie junto a la cabecera de la mesa, sosteniendo un sobre lacrado con el sello dorado de la Guardia Real Licán. Su rostro, surcado por los años pero siempre imponente, mostraba una mezcla de orgullo feroz y una tristeza que intentaba ocultar.

—Felicidades, mi niña —dijo, su voz retumbando en el salón—. Lo has logrado.

Me quedé paralizada. Mi corazón dio un vuelco.

—¿Tío Rayan? ¿Es lo que creo que es?

Él asintió y me extendió el sobre.

—Has entrado en la Élite. De todos los aspirantes de las manadas del norte, tus resultados fueron los más altos. Todo tu esfuerzo, todas esas noches entrenando hasta el agotamiento... valieron la pena. Serás una de las pocas mujeres en la historia que entrenará para la Guardia Real del Rey.

Solté un grito de pura emoción que se convirtió en un aullido interno de Artemis. Por un momento, nuestras diferencias desaparecieron; ambas celebrábamos el poder, la independencia, el camino hacia la cima. Corrí hacia Rayan y lo abracé con fuerza.

—¡Gracias! ¡Gracias por creer en mí! —exclamé, sintiendo que finalmente estaba honrando la memoria de mis padres.

—Siempre creí en ti, Lilith. Eres una Gray. La sangre de Alfas corre por tus venas —murmuró él, dándome un beso en la frente.

En ese momento, escuché los pasos de James entrando a la casa. Mi corazón, traicionero y esperanzado, comenzó a latir con fuerza. Quería contarle, quería que celebrara conmigo, quería que me besara y me dijera que nuestro futuro como Alfa y Luna estaba más cerca que nunca.

—¡James! —grité, dándome la vuelta con una sonrisa radiante. Corrí hacia él para lanzarme a sus brazos, como lo había hecho mil veces antes.

Pero algo estaba mal.

Apenas mis dedos rozaron la tela de su camisa, James se tensó como si hubiera tocado fuego. Se apartó rápidamente, dando un paso atrás con una brusquedad que me dejó tambaleante. El rechazo fue físico, casi violento.

Me quedé inmóvil, con los brazos extendidos en el vacío. Mi sonrisa se desvaneció lentamente.

—¿James? ¿Qué pasa? Mira, he entrado en la Élite, yo...

—Lilith, basta —me cortó él. Su voz no era la del chico dulce que me consolaba en las pesadillas. Era fría, distante, cargada de una culpa que me heló la sangre.

—¿Basta? ¿De qué hablas? Estás extraño desde ayer... —intenté acercarme de nuevo, pero su mirada me detuvo.

Sus ojos azules, que siempre habían sido mi refugio, estaban nublados. No me miraba a mí, miraba a través de mí.

—Lo siento —dijo, y esa palabra sonó como el golpe de un martillo sobre un clavo—. Lilith, lo siento de verdad. Pero la he encontrado.

El mundo pareció detenerse. Artemis se puso en guardia dentro de mí, erizando su pelaje mental.

—¿Encontrado a quién? —pregunté, aunque mi alma ya sabía la respuesta.

—A mi mate. Mi compañera predestinada —soltó James, y cada sílaba era un puñal—. Se llama Cara. Es la estudiante de intercambio que llegó ayer a la manada. En cuanto cruzó la frontera... la olí. Y el vínculo es... es algo que no puedo explicar. Es más fuerte que cualquier promesa que hayamos hecho cuando éramos niños.

Sentí como si el suelo desapareciera bajo mis pies. Once años de lealtad, de besos robados, de planes compartidos... borrados por un olor. Por un capricho biológico de la Diosa Luna.

—James... me prometiste —susurré, mi voz apenas un hilo—. Dijiste que yo sería tu Luna. Dijiste que estaríamos juntos sin importar el destino.

—Era un niño, Lilith —dijo él, y esa fue la herida más profunda—. No sabía lo que era un vínculo real hasta hoy. Nuestra relación... lo que sea que teníamos, se acaba hoy. No puedo estar contigo sintiendo a mi compañera reclamarme en cada fibra de mi ser. Es injusto para ella. Y es imposible para mí.

Delfina y Rayan observaban la escena en un silencio sepulcral. Rayan tenía los puños apretados, pero como Alfa, sabía que no se podía luchar contra el vínculo del mate. Era la ley sagrada.

Miré a James. Busqué un rastro de duda, una pizca de dolor por romperme el corazón de esa manera tan pública y cruel. Pero solo vi impaciencia. Quería irse. Quería correr hacia ella, hacia Cara nuevamente.

Artemis rugió en mi mente: “¡Te lo dije! ¡Mátalo! ¡Muérdele la garganta por su traición!”

Pero yo no era solo una loba. Era Lilith Gray. Y mi orgullo de Alfa, aunque herido de muerte, no me permitiría suplicar.

Me erguí, apretando los puños para que no se viera el temblor de mis manos. Tragué el sabor amargo de la traición y clavé mis ojos plateados en los suyos.

—Entiendo —dije con una voz que no reconocí, una voz gélida, despojada de toda emoción—. No insitiré. Si una desconocida vale más para ti que once años de vida compartida, entonces no tengo nada más que decirte, James Holdw.

—Lilith, no quería que fuera así... —empezó él, dando un paso tentativo.

—Ahorrate tus disculpas —lo interrumpí, dándole la espalda—. Les deseo lo mejor del mundo. Espero que ella sea todo lo que tú crees que necesitas.

Sin mirar a Rayan ni a Delfina, caminé con paso firme hacia la salida del comedor. Cada paso pesaba una tonelada, pero no me detuve hasta llegar a mi habitación. Cerré la puerta con llave y me apoyé contra ella, dejando que el aire saliera de mis pulmones en un sollozo ahogado.

Me desplomé en el suelo, pero no lloré como la niña de siete años. Esta vez era diferente. El dolor no era una sombra, era un incendio.

“Él es débil”, siseó Artemis. “Nosotras somos mucho mas poderozas. Nosotras tenemos en la sangre a Darkfire”.

Me levanté y caminé hacia mi cama. Allí tenia la carta de admisión a la Élite de la Guardia Real. La apreté contra mi pecho. Ese papel ya no era solo un logro académico o militar; era mi billete de salida de este lugar. Era la oportunidad de dejar de ser "la huérfana acogida por los Holdw" y convertirme en alguien cuyo nombre hiciera temblar a los enemigos.

Miré por la ventana y vi a James a lo lejos, en el patio trasero de la casa, abrazando a una chica de cabello rubio. La miraba con una adoración que nunca había usado conmigo.

—Disfruta tu destino, James —susurré, mientras guardaba mis pertenencias en una maleta militar—. Porque mientras tú te quedas aquí viviendo una fantasía, yo voy a convertirme en la pesadilla de quienes nos destruyeron.

Ese día, la última pizca de la niña ilusionada se desvaneció. Tomé mi capa, mis dagas y mi orgullo, y me preparé para el viaje hacia la capital. El destino me había quitado un amor mediocre, pero me estaba abriendo las puertas hacia un trono que aún no sabía que me pertenecía.

James me había rechazado como su Luna. Pronto, tendría que arrodillarse suplicando mi perdon.

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Josseline Palma
❤️❤️
Leticia Baeza Vazquez
y q paso con la zorra de la Rosalía y su familia de ambiciosos
Leticia Baeza Vazquez
hay ya esa lilitesta vieja q deje de conpirtarce como si todo dependiera de ella es su hija no una pura esclava osea ya está vieja q se dedique adu familia y deje de joder
Leticia Baeza Vazquez
siempre la misma estupides q se arrepienten y después buscan como corregir cuando ya es tarde osea
Natalia Cm
Ahora debe entender a James, y no seguir con su odio infantil, que desde un principio sabía lo que significa un vínculo de pareja 🤣🤣🤣🤣.
Natalia Cm
Yo juraba que Jay era mujer jajajajaajajajajaj
Natalia Cm
hay pobre Beta
Natalia Cm
Mmm a mí parecer ella siempre debió tener en cuenta que cualquiera de los 2 podría encontrar su mate, el vínculo es el vínculo y no se rechaza solo por una promesa hecha de niños 🤣🤣🤣🤣 y se lo advirtió su loba, así que sobre advertencia ⚠️ no hay engaño 🤣🤣🤣🤣🤣
Natalia Cm
No sé por qué? pero presiento que el tío es el culpable 🤣🤣🤣🤣🤣🤣, Interesante inicio 👏
ANGELOSUAREZ Mendez
muy linda historia, felicidades autora me gustaría seguir leyendo más de sus historias
ANGELOSUAREZ Mendez
hay que bella historia me a dejado fascinada y erizada de cuerpo completo 🤣🤣🤣🤣
ANGELOSUAREZ Mendez
vamos lucien , reclama lo que es tuyo que tú reina te espera con ansias
ANGELOSUAREZ Mendez
siiiiiiiiiiiiiii que viva el amor sin límites ni fronteras siiiii🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
ANGELOSUAREZ Mendez
no puede ser que estén a la interperie de no tener ayuda , autoraaaaaaa tiene que proporcionarle la ayuda necesaria a los tres porque sino se van a morir todos 😭😭😭😭
Stella Vergara
falto lo del beta y el perro de su niñez, también los territorios que compraron ,
Stella Vergara
buena historia,


🤭🤭🤭
Stella Vergara
noche de terror
Stella Vergara
Esperemos
Stella Vergara
Siento que es egoísta, ser reina no implica una jaula , es tener poder para proteger a los vulnerables, ser soldado es como tener límites , cada cabeza es un mapa
Stella Vergara
una historia diferente a las demás , divertida, esperemos pues 🤣🤣🤣
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