SIN SPOILER
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ELLA SE SIENTE COMO HOGAR
La habitación quedó en silencio después de la advertencia de Kain.
La lluvia golpeaba suavemente los ventanales mientras Adaline permanecía quieta cerca de la ventana.
Valentino seguía intentando procesar todo.
Un ángel.
Dentro de la Mansión Torres.
Y Alessandro enamorado de ella.
Aquello parecía una locura completa.
Finalmente Valentino volvió a mirar a Kain.
—¿Qué quisiste decir con que tu padre la ama?
Kain soltó un pequeño suspiro cansado.
Como si ya estuviera demasiado agotado para seguir ocultando cosas.
Adaline bajó ligeramente la mirada.
Todavía incómoda con que hablaran de ella de esa forma.
El joven maestro se recargó contra la pared antes de responder:
—Ella no es solo un ángel.
Valentino esperó en silencio.
Y entonces Kain habló otra vez:
—Hace veinte años… ella era humana.
Los ojos de Valentino se abrieron apenas.
Sorprendido.
Kain continuó con voz baja:
—Mi padre se enamoró de ella cuando eran jóvenes.
Mientras hablaba, su mirada se movió inconscientemente hacia Adaline.
Y Valentino notó algo raro inmediatamente.
La dureza habitual de Kain disminuía apenas cuando la veía.
Muy poco.
Pero suficiente para notarse.
—El abuelo la m@tø porque no quería que estuvieran juntos.
El silencio se volvió pesado.
Valentino observó lentamente a Adaline.
Y de repente todo tuvo sentido.
La forma en que Alessandro la miraba.
La tristeza escondida en sus ojos.
La obsesión por protegerla.
Kain cruzó lentamente los brazos.
—Después ella se convirtió en un ángel.
Valentino pasó una mano por su rostro intentando procesar toda aquella historia.
—Eso es… increíblemente trágico.
Kain soltó una pequeña risa vacía.
—Bienvenido a esta familia.
Adaline abrazó ligeramente sus propios brazos.
Porque incluso escuchándolo de nuevo…
seguía doliendo.
Y mucho.
Valentino observó unos segundos a la chica.
Luego habló más suavemente:
—Entonces… ¿por eso tu padre parece diferente cerca de ella?
Kain asintió apenas.
—Ella fue la única persona que realmente amó.
El silencio cayó otra vez.
Pero esta vez Valentino notó algo más.
Algo extraño en el ambiente.
Porque honestamente…
estar cerca de Adaline también se sentía distinto para él.
Más tranquilo.
Más cálido.
Como si la ansiedad desapareciera un poco.
Y aparentemente Kain sentía lo mismo.
El joven maestro desvió ligeramente la mirada antes de hablar:
—Hay algo raro en ella.
Valentino arqueó apenas una ceja.
—¿Raro?
Kain frunció ligeramente el ceño.
Como si le molestara admitirlo.
—Cuando estás cerca… todo se siente más silencioso.
Adaline levantó lentamente la mirada hacia él.
Sorprendida.
Kain continuó hablando con evidente incomodidad:
—No sé explicarlo.
Y honestamente…
era verdad.
Porque Kain jamás había sentido calma emocional con nadie.
Ni con Bella.
Ni con Alessandro.
Ni con ninguna pareja.
Nunca.
Pero cuando Adaline estaba cerca…
el vacío dentro de él disminuía un poco.
Valentino bajó lentamente la mirada.
Y entonces entendió que él también sentía algo parecido.
No romántico.
No exactamente.
Era otra cosa.
Algo más suave.
Más cálido.
Como si Adaline despertara una necesidad emocional muy antigua.
Una sensación de protección.
De cariño.
De hogar.
Entonces Valentino habló casi en un susurro:
—Ella se siente… maternal.
Kain se quedó en silencio.
Porque odiaba admitirlo.
Pero Valentino tenía razón.
Era exactamente eso.
Adaline transmitía una calidez que ninguno de ellos había tenido nunca.
Porque Bella jamás fue cariñosa.
Nunca abrazó a Kain cuando era niño.
Nunca mostró ternura real.
Y Alessandro…
aunque intentó estar presente…
siempre fue demasiado frío y roto emocionalmente.
En cambio Adaline…
incluso herida…
incluso asustada…
seguía haciendo que el ambiente se sintiera menos oscuro.
Valentino volvió a mirarla.
Y notó algo que no había visto antes.
La forma en que ella los observaba.
Con preocupación genuina.
Con dulzura.
Como si realmente le importara si estaban bien.
Y aquello era tan ajeno para ellos…
que dolía un poco.
Entonces Adaline habló suavemente:
—Ustedes no son malas personas…
Kain soltó una pequeña risa amarga.
—Te sorprenderías.
Pero Adaline negó lentamente.
Sus alas se movieron apenas detrás de ella.
—Las personas malas no sienten culpa.
El silencio llenó la habitación otra vez.
Porque ninguno de los dos supo cómo responder a eso.
Y por primera vez en muchísimo tiempo…
Kain sintió algo extraño en el pecho.
Algo cálido.
Algo que jamás tuvo realmente desde niño.
La sensación de estar siendo cuidado por alguien.
que va a pasar en el cielo
que pasará con ese embarazo ?