Por el error de un angel, morí. reencarne y soy la mejor amiga de la protagonista.
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Capitulo 21: He secuestrado a una princesa.
Isabella no respondió de inmediato, su mirada seguía fija en Mary, pero ya no era la misma seguridad de antes, había duda, había tensión, había algo que no terminaba de encajarle aunque quisiera ignorarlo, respiró hondo, una vez, dos, como si intentara recuperar el control de sí misma.
—No… —dijo al final, más bajo—. No puedo creerlo así como lo dices.
— Estoy tratando de sacarte de algo que no estás viendo.
Isabella dio un paso atrás.
—No —dijo, ahora más firme—. Esto no tiene sentido, no puedo tomar decisiones así por lo que tú crees.
Se giró, claramente dispuesta a salir.
—Voy a llamar a Terence.
Mary sintió cómo el tiempo se acortaba.
—No lo hagas.
Isabella no se detuvo.
—No puedes venir aquí, decirme esto y esperar que confíe sin más.
Mary dio un paso rápido hacia ella.
—Si lo llamas, ya no vas a poder pensar por ti misma.
Isabella giró el rostro, molesta.
—Ya basta Mary.
Y avanzó hacia la puerta.
Mary la observó un segundo, calculando, sin margen para más palabras, sin otra forma de detenerla sin arruinar todo.
—Lo siento.
Isabella apenas tuvo tiempo de girarse.
—¿Qué-?
El golpe fue preciso, no fuerte de más, pero suficiente. Isabella se quedó quieta un segundo antes de desplomarse.
Mary dejo caer la lámpara y sostuvo a Isabella antes de que cayera al suelo.
—…esto definitivamente no estaba en el plan principal —murmuró, ajustando el peso.
Miró la puerta, luego a Isabella.
—Acabo de golpear a una princesa.
Respiró hondo.
—Bien, está viva, ahora tengo que salir sin que me arresten.
La acomodó como pudo sobre su hombro, no de la forma más elegante, pero si podía con ese peso, y abrió la puerta con cuidado, asomándose primero.
Pasillo despejado.
—Perfecto… o no.
Avanzó, manteniendo la cabeza baja, ajustando el paso para no parecer apresurada, pero tampoco dudosa.
Dos sirvientas pasaron frente a ella. Mary se escondió en otra habitación que por suerte estaba vacía. Esperó hasta que estuviera despejado.
Siguió caminando, giró, bajó por un pasillo lateral, luego otro, hasta que finalmente alcanzó la zona de servicio. Descanso unos minutos y salió del palacio por donde había entrado, su cuerpo ya resentía el esfuerzo, pero no se detuvo hasta que cruzó el límite.
—Listo… robar a una princesa no es tan difícil.
El trayecto hasta la residencia de Adrien no fue lento, pero tampoco pudo correr, tuvo que mantener un ritmo constante, cuidando no levantar sospechas.
Cuando finalmente llegó, no esperó a que la anunciaran.
Entró.
Adrien levantó la mirada desde donde estaba, y lo primero que vio fue a Mary, con ropa de sirvienta… y a Isabella inconsciente sobre su hombro.
—¿Que car... —trato de decir Adrien.
Mary dejó a Isabella con cuidado en un sofá cercano antes de responder, claramente agotada y jadeando.
—La golpeé.
Adrien arqueó apenas una ceja.
—Y la secuestré.
Hubo otro breve silencio.
—Eso… no estaba en el plan de—añadió ella, pasando una mano por su frente.
Adrien la observó un momento más, luego asintió con la misma elegancia de siempre.
—No, definitivamente no lo estaba. Es un milagro que no te hayan descubierto.
Mary se dejó caer un poco en el respaldo cercano.
—Iba a llamar a Terence, no iba a escuchar, no tenía otra opción.
Adrien miró a Isabella.
—¿Estás segura de eso?
Mary levantó la mirada.
—Sí. Bueno... golpearla fue una opción que se me ocurrió de último momento. No podría hacer que nos descubriera antes de tiempo.
Adrien asintió una vez.
—Entonces hiciste lo correcto… aunque poco convencional. El tiempo avanza y en cualquier momento se darán cuenta de que la princesa despareció y más Adam.
Mary soltó una pequeña exhalación.
—Gracias por no decirme que fue una locura.
—Lo fue —respondió él, con una sonrisa—. Pero necesaria.
Mary miró a Isabella.
—Tenemos que mantenerla lejos de él, mientras más distancia haya, más se debilita el efecto.
Adrien dio un paso hacia ellas.
—No será necesario depender solo de la distancia.
Mary lo miró.
—¿Qué quiere decir?
Adrien se giró ligeramente.
—He intentando preparar algo.
Mary se incorporó un poco.
—¿Algo como qué?
—Una forma de romper ese tipo de influencia y protegerla.
Mary frunció el ceño.
—¿Y por qué no lo ha usado?
Adrien no dudó.
—Porque no estaba seguro y falta una cosa lo importante.
Mary apretó los labios.
—Pues sea lo que sea hay que usarlo.
Mary miró otra vez a Isabella.
—Pero no quiero que termine mal —dijo—. Ella también es una víctima de Terence.
Adrien la observó con más atención al escuchar eso.
—Lo sé.
—Entonces ayúdeme a sacarla de esto.
Isabella fue llevada a una habitación de invitados, colocada con cuidado en la cama, su respiración estable, su estado tranquilo.
Adrien la observó un momento.
—No despertará pronto —dijo—. El golpe fue muy duro.
Mary asintió, aunque no se veía del todo tranquila.
—No quería hacerlo así.
Adrien se giró hacia la puerta.
—Yo sé. Pero ven conmigo te quiero mostrar algo antes de decirte que tengo preparado.
Mary lo siguió sin preguntar.
Bajaron por un pasillo menos transitado, luego una escalera que llevaba a una zona más baja de la casa, el aire cambió, más frío, más quieto, llegaron a una puerta que Adrien abrió con una llave antigua.
El interior estaba cubierto de polvo.
Mary miró alrededor.
—¿Hace cuánto no baja aquí?
Adrien entró primero.
—Mucho tiempo.
Mary lo siguió, observando los muebles, los objetos, todo parecía detenido.
—¿Cuánto es mucho?
Adrien avanzó unos pasos más.
—Casi cien años.
Mary lo miró, sorprendida.
—¿Cien años?
Adrien asintió.
—Mi familia dejó esto atrás hace generaciones.
Mary pasó la mano por una mesa, levantando polvo.
—Entonces… ¿por qué volver ahora?
Adrien no dudó.
—Porque cuando descubrí que el príncipe estaba bajo la magia de Isabella, entendí que esto no era algo que pudiera ignorar.
Mary lo miró.
—¿Y esto… qué es exactamente?
Adrien se detuvo frente a un cuadro cubierto.
—El origen de lo que intento hacer.
Quitó la tela con cuidado.
Mary se acercó.
Una mujer de cabello rosado, ojos violeta, a su lado un hombre de cabello negro, ojos rojos. En el marco, nombres claros.
Pandora y Vincent Chanlier.
Mary leyó en voz baja.
—¿Quiénes son?
—Mis antepasados. Ellos hicieron cosas que hoy parecen imposibles.
Mary lo miró.
—¿Cómo qué?
—Ella tenía magia —dijo—. Él trabajaba con joyas, pero no de forma común.
Mary frunció el ceño.
—¿Joyas?
Adrien levantó el collar que llevaba antes.
—Este es un ejemplo. Por eso la magia de Isabella o de Terence no me afecta.
Mary lo observó.
—Protección contra magia.
—Sí.
Mary volvió a mirar el cuadro.
—¿Y quiere hacer lo mismo?
Adrien asintió.
—Intento replicarlo.
Mary lo miró directamente.
—¿Puede hacerlo?
—No completamente.
Mary cruzó los brazos.
—¿Por qué?
—Porque no tengo magia.
Mary se quedó en silencio un segundo.
—Entonces… ¿cómo piensa lograrlo?
Adrien bajó la mano.
—Con lo que queda… y con lo que podamos entender.
Mary lo observó, procesando.
—Ese collar… ¿funciona porque es suyo?
—Sí —respondió—. Solo pasa de sangre a sangre. Fue su último trabajo.
—Entonces no podemos usarlo en ella.
Adrien negó. El silencio llenó el lugar. Mary miró el cuadro otra vez, luego a Adrien.
—Entonces tenemos que crear algo nuevo.
Adrien saca de su bolsillo un cofre pequeño al abrirlo hay un anillo con el centro de una esmeralda.
—Lo hice yo. No está perfecto como lo habría hecho ellos.—Continúo Adrien—Pero si con esto puedo detenerlo, buscaré a alguien con magia.
Mary lo observó, miró todo el lugar hasta llegar al cuadro polvoriento. Notó como la mirada de Pandora no se apartaba de la de Vincent, ni él la de ella.
Entendió algo. Que Adrien aún no veía.
—Dices que no tienes magia. Pero tiene descendencia de ellos.
Adrien suspiro con decepción.
—Mary. Ya lo intente. No la tengo.
Ella se acercó y tomó su mano libre.
—Porque no crees lo suficiente en tí. Yo creo en tí, y aunque no sé si sea suficiente, es un inicio—Un ruido de arriba hace que se queden callados—. Ven, vayamos a la habitación. Tengo miedo de que Yuyu escape.
Ese toque cálido de su mano fue la guía que Adrien no sabía que necesitaba. No soltó su mano, al contrario, la apretó más.
Esta vivo, sin magia, no fue un castigo como se lo esperaba, o tal vez perder su magia para él si lo sea.
La vida de Mary dio un giro que no se esperaba, pero en el proceso encontró el verdadero amor, Adrien es un buen hombre 😍😍😍
Adam dio a entender qué quiere algo con Yuyu, más adelante cuando todo se estabilice y las heridas sanen. /Whimper/ Mary prometió ir a trabajar a la panadería, cambio pan por joyas, pobre panadero se quedo sin su empleada loquilla /Grievance/