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El León De Oro Y Su Musa

El León De Oro Y Su Musa

Status: En proceso
Genre:Romance / Enfermizo / Posesivo
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Ariane Salvatore Falcó

El Caos del Capitán
En la Universidad de Saint Jude, las apariencias no solo engañan... te destruyen.
Ian Thorne es el dios de la duela. El capitán de baloncesto con la sonrisa perfecta, el carisma que ilumina auditorios y el rugido de una motocicleta negra que anuncia su llegada. Todos creen conocerlo. Pero cuando las luces se apagan y la multitud se dispersa, el "chico de oro" se desvanece. En su lugar queda un hombre de pocas palabras, mirada gélida y una lengua tan afilada como un bisturí. Ian tiene una regla de oro: nadie lo toca. Su espacio personal es una fortaleza blindada, y su curiosidad por la anatomía humana es puramente científica... hasta que ella aparece para alterar toda su estructura.
Sky es el incendio que nadie pidió, pero que todos se detienen a mirar. Loca, atrevida y absolutamente sinvergüenza, vive la vida sin filtros ni frenos. Está cansada de los chicos predecibles y de las promesas vacías. Ella busca un reto, algo que no pueda descifrar a simple vista.

NovelToon tiene autorización de Ariane Salvatore Falcó para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7: El juego de las intrusiones

La música de la fiesta en la casa de la fraternidad Sigma era un latido sordo que se sentía en las suelas de los zapatos antes de entrar. El aire estaba saturado de una mezcla de luces de neón, vapor de vaper y el olor dulzón de los ponches universitarios. Para la mayoría, era el evento del mes; para Ian Thorne, era el escenario perfecto para reafirmar que el Rey seguía en su trono, inmutable y bajo control.

Ian estaba apoyado contra la barra de la cocina, sosteniendo un vaso rojo con una elegancia que hacía que incluso un recipiente de plástico pareciera cristal fino. Llevaba sus pantalones cargo oscuros y una playera negra que se ajustaba a su pecho, con la cadena de plata descansando sobre la tela. A su alrededor, la gente gravitaba como si él tuviera su propio campo gravitatorio.

Frente a él, una chica llamada Madison, del equipo de porristas, se había tomado muy en serio la tarea de acortar distancias. Madison no conocía la regla implícita de Ian sobre el espacio personal, o si la conocía, creía ser la excepción. Se inclinaba hacia él, tocando ocasionalmente su antebrazo mientras reía de algo que él ni siquiera recordaba haber dicho.

Ian mantenía su máscara de "chico popular" intacta. Sonreía con la dosis justa de encanto, pero por dentro, su sistema nervioso estaba en alerta máxima. Cada vez que los dedos de Madison rozaban su piel, él sentía una punzada de rigidez, un deseo visceral de apartarse, pero su entrenamiento social le impedía quedar como un grosero frente a la multitud. Su control era su armadura.

—...y entonces le dije que no podía creer que el examen fuera tan difícil —decía Madison, dando un paso más hacia él, obligando a Ian a quedar acorralado contra la encimera. Ella extendió una mano para acomodarle el cabello—. Tienes un nudo justo aquí, Ian...

Ian tensó la mandíbula, preparándose para el contacto, cuando una voz cargada de un descaro eléctrico cortó el aire como un rayo.

—¡Oh, por Dios, Ian! ¡Menos mal que te encuentro! —gritó Sky, apareciendo de la nada entre la multitud.

Sky se abrió paso como si fuera la dueña del lugar. No parecía la chica profesional de la biblioteca; era la loca de siempre, con un brillo salvaje en los ojos y una sonrisa sinvergüenza. Se interpuso físicamente entre Madison e Ian, empujando suavemente a la porrista hacia un lado con un movimiento de cadera que pareció accidental, pero fue quirúrgico.

—¡Es una emergencia nacional! —exclamó Sky, agarrando a Ian por la cadena de plata de su cuello, no con fuerza, sino como si fuera una correa de seda—. Se ha acabado el hielo en la nevera de las bebidas premium y tú eres el único con la altura suficiente para alcanzar las bolsas que el idiota de Evans puso en el estante de arriba del congelador industrial. ¡Vamos, mis amigas están al borde de un colapso por un cóctel tibio!

Madison se quedó con la mano en el aire, parpadeando confundida. Ian, por su parte, sintió una descarga de adrenalina. El silencio de la semana se había roto de la forma más estúpida posible.

—Sky, hay mucha gente que puede alcanzar el hielo —dijo Ian con voz tranquila, manteniendo su fachada de calma ante el resto de la fiesta. Sin embargo, sus ojos negros se clavaron en los carmesí de ella con una intensidad que decía claramente: "Sé perfectamente lo que estás haciendo".

—¡No! —insistió Sky, clavando sus uñas en el pecho de él, rozando la tela de su playera—. Los demás son unos inútiles y tú tienes esas manos de cirujano que necesito ahora mismo. Madison, linda, ¿te importa? Es una cuestión de vida o muerte social.

Sin esperar respuesta, Sky tiró de la cadena de Ian. Él pudo haberse resistido; con su fuerza, ella no lo habría movido ni un centímetro. Pero por alguna razón, el control de Ian decidió que seguirle la corriente a la loca era más interesante que soportar los toques de Madison.

Caminaron hacia el pasillo trasero, lejos del ruido principal. En cuanto estuvieron lo suficientemente lejos de las miradas curiosas, Ian se detuvo en seco, obligando a Sky a soltarlo.

—El hielo, ¿en serio? —preguntó Ian, cruzándose de brazos. Su voz ya no era la del chico popular; era la voz reservada y afilada de su "pv"—. Ha sido la excusa más patética que he escuchado en toda mi vida. Y te aseguro que escucho muchas.

Sky se dio la vuelta, apoyándose contra la pared del pasillo. Su indiferencia de la semana pasada había desaparecido por completo, reemplazada por esa chispa de desafío que Ian tanto odiaba... y que secretamente lo mantenía alerta.

—Funcionó, ¿no? —se encogió de hombros Sky, sin pizca de arrepentimiento—. Esa rubia estaba a dos segundos de marcar territorio en tu cuello y tú tenías esa cara de "por favor, que alguien me tire un yunque encima para salir de aquí". Te he salvado, Thorne. Deberías darme las gracias.

Ian se acercó a ella, invadiendo su espacio personal por primera vez de forma voluntaria. Se detuvo justo antes de tocarla, dejando que su altura y su sombra la envolvieran.

—¿Te salvado? —repitió él con una risa nasal, seca—. Me has sacado de una conversación aburrida para traerme a un pasillo oscuro a decirme mentiras. Creía que me habías olvidado, Sky. Durante una semana me trataste como si fuera un mueble de la biblioteca.

Sky soltó una carcajada descarada, echando la cabeza hacia atrás.

—Se llama estrategia, capitán. Me dijiste que no querías que te tocaran, así que te di todo el espacio del mundo. Pero verte con Madison... bueno, digamos que el fémur es un hueso resistente, pero mi paciencia no lo es tanto. Me aburrí de ignorarte. Es más divertido interrumpirte.

Ian la observó fijamente. Su control era absoluto; no permitió que ella viera cuánto le había afectado su ausencia, ni cuánto le intrigaba su regreso triunfal. Pero su lengua no pudo evitar soltar una de sus verdades afiladas.

—No eres tan buena jugadora como crees —dijo Ian, bajando la voz hasta que solo ella pudiera oírlo—. Me ignoraste para llamar mi atención, y ahora me interrumpes porque no soportas que alguien más me toque. Tienes un ego fascinante, Sky. Pero recuerda: yo soy el que decide cuándo se acaba el juego.

Sky dio un paso hacia él, eliminando la poca distancia que quedaba. Sus pechos rozaron el torso de Ian por un instante, y él, asombrosamente, no retrocedió. Mantuvo la tranquilidad, el control y la mirada fija.

—Entonces, ¿por qué no te vas, Ian? —susurró ella, desafiante—. El pasillo está libre. Puedes volver con Madison y dejar que te toque el pelo.

Ian no se movió. Se quedó allí, en el silencio del pasillo, sintiendo la energía eléctrica que emanaba de la chica frente a él.

—No me gusta el hielo —dijo finalmente, con una sombra de sonrisa que no era para el público, sino solo para ella—. Y tampoco me gustan las excusas estúpidas. Pero me gusta menos que la gente crea que puede manipularme con un silencio de siete días.

—¿Siete días? —Sky arqueó una ceja, con un brillo de triunfo en los ojos—. Así que estuviste contando los días, Thorne.

Ian se dio cuenta de su error, pero no se inmutó. Su control era su mejor arma.

—Tengo una mente para los números, ya lo sabes. Biomecánica, anatomía... y el tiempo que tardas en volver a ser la loca de siempre.

En ese momento, la puerta del pasillo se abrió y un grupo de borrachos pasó gritando. El momento se rompió. Ian dio un paso atrás, recuperando instantáneamente su postura de capitán popular.

—Ve a por tu hielo, Sky —dijo él, volviendo a su tono de humor ligero para los oídos externos—. Yo tengo que ir a ver si Evans no ha quemado la casa todavía.

Se dio la vuelta y se marchó, caminando con una calma que Sky encontró irritante y magnética a la vez. No se había desmoronado, no le había rogado atención, y había mantenido el control incluso cuando ella lo había provocado físicamente.

Sky se quedó en el pasillo, mirando su espalda. Sonrió.

—Contó los días —susurró para sí misma—. Te tengo, capitán.

Lo que Sky no sabía era que, al girar la esquina, Ian tuvo que apoyarse un segundo contra la pared para soltar un suspiro largo. Su corazón latía a una velocidad que no era fisiológicamente normal. Había mantenido el control frente a ella, pero la barrera que protegía su aversión al contacto estaba empezando a agrietarse.

El juego había subido de nivel, y ninguno de los dos estaba dispuesto a ser el primero en rendirse.

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Rubiia sanz
es un idiota
Gata
❤️‍🔥
Rubiia sanz
porque tenemos que esperar hasta el día siguiente para leer otro capitulo🤔😟 no mola
✮⃟bady🪽💍𝙂⃥𝒂𝒃𝒓𝒊𝒆𝒍
que fetiche tienes con los masajes de pies 😂😂😂❤️
🌵Musa🍏: es x su culpa
total 1 replies
✮⃟bady🪽💍𝙂⃥𝒂𝒃𝒓𝒊𝒆𝒍
🙄🙄🙄...che fastidioso
🌵Musa🍏: okay /Facepalm/
total 3 replies
Carolina Alvarado Alvarado
hay Sky te dejaron con ganas de más😈😈😈 jajajaja está súper buena me encanta vamos a ver q pasa con estos 2 anatómico 😁😁😁
Carolina Alvarado Alvarado
hay Sky es un caso justamente va a aparecer el exs y ah la porrista le va a dar 3 infarto jajajaja 😁😁😁😁👏👏👏👏
Carolina Alvarado Alvarado
está buena me encanta 👍👍👍👍 espero con ansias más capitulos siiii por favor
Maria Elena Martinez Lazaro
Falta ver si la estrategia de Skay de resultados será que Ian Thorner si va a caer ?
🌵Musa🍏: no lo sé quizás no o quizás si ese demonio infernal 😭
total 1 replies
Maria Elena Martinez Lazaro
Excelente, gracias Autora me está encantado la historia felicitaciones
Maria Elena Martinez Lazaro: con gusto , aquí estaré pendiente leyendo esta historia para ver qué sucede con Skay y Ian
total 2 replies
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