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REENCARNE EN NUEVA ESPOSA DE MI EXMARIDO.

REENCARNE EN NUEVA ESPOSA DE MI EXMARIDO.

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Mujer poderosa / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:656.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Luisa, una mujer con un ex marido y tratando de llevar esta situación lo mejor posible, fallece por una alergia.

Pero no fue un accidente. 5 años después, Gaya Santoro es la esposa de Sebastián Guillén, el ex marido de Luisa. Con un tráfico final e igual al de Luisa, falleció.

Sin embargo despertó Luisa Mendez, la primera esposa después de 5 años reencarna en otro cuerpo, joven y hermosa, es ahora que la venganza debe triunfar. Todos los que lastimaron pagarán.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 2 Verdades a medias

De repente, todo encajaba con una claridad aterradora. Vanesa, que nunca había superado a Sebastián.

Vanesa, que había esperado pacientemente durante años, envenenando a su hija, manipulando a su esposo, desgastando su matrimonio. Vanesa, que había visto en la alergia de Luisa la oportunidad perfecta. Y años después, cuando Luisa ya no estaba pero Sebastián seguía siendo Sebastián—rico, guapo, poderoso—Vanesa había vuelto a ver una oportunidad. Otra esposa. Otra alergia. Otro "accidente".

Pero algo había salido mal. O tal vez, algo había salido bien.

Luisa levantó las manos frente a sus ojos y se quedó mirándolas como si pertenecieran a otra persona. Eran manos jóvenes, sin las pequeñas manchas que habían comenzado a aparecer en las suyas después de los treinta y cinco. Eran manos cuidadas, con uñas perfectamente esculpidas y una piel que nunca había conocido el cansancio de fregar platos o lavar uniformes de niños pequeños. Eran las manos de una mujer de veinticinco años que nunca había tenido que luchar por nada.

Eran las manos de Gaya Santoro.

Pero los ojos que miraban a través de ellas, la conciencia que las controlaba, era la de Luisa Méndez.

—¿Cómo es posible? —murmuró, tocándose la cara con esas manos ajenas. Los dedos encontraron una nariz más pequeña, pómulos más marcados, labios más llenos. Un rostro de revista, de esos que solía ver en las portadas mientras esperaba en la cola del supermercado y pensaba "qué suerte tienen algunas".

Pero Gaya Santoro no había tenido suerte. Gaya Santoro había tenido la mala fortuna de casarse con su viudo y de caer en las garras de la misma víbora que a ella la había matado.

La puerta de la habitación se abrió con un golpe seco y un médico entró seguido de Pauline. Era un hombre de unos cincuenta años, con gafas de montura dorada y esa expresión de autoridad tranquila que tanto le recordaba al doctor Ramírez, el que había atendido a sus hijos cuando eran pequeños.

—Señora Guillén, ¿cómo se siente? —preguntó, acercándose con una linterna para examinar sus pupilas.

Guillén. El apellido de Sebastián. El apellido que ella había llevado durante diez años y que ahora pertenecía a esta mujer joven cuyo cuerpo ocupaba.

—Confundida —respondió, y era la verdad más honesta que podía decir—. Muy confundida.

—Es normal después de un shock anafiláctico severo. Su cuerpo ha pasado por un trauma importante. —El médico le tomó el pulso, le colocó un termómetro en el oído—. Por suerte, su esposo llegó a tiempo con el autoinyector de repuesto que tenía en su coche. Otro par de minutos y…

Su esposo. Sebastián. El mismo Sebastián que había llegado tarde para ella. El mismo Sebastián que había permitido que Vanesa se instalara en sus vidas como una garrapata. El mismo Sebastián que ahora, según Pauline, tenía un autoinyector de repuesto en su coche.

Qué irónico. Qué terriblemente irónico.

—¿Mi... mi esposo? —preguntó, probando las palabras en su nueva boca.

—Sí, señora. Don Sebastián estuvo aquí toda la noche, pero tuvo que irse hace una hora por una emergencia en la empresa. Dijo que volvería en cuanto pudiera. —Pauline se acercó a la cama con una expresión de ternura que a Luisa le partió el corazón—. Estaba muy preocupado, señorita. No se separó de usted ni un momento.

Luisa tuvo que contenerse para no reír. Sebastián, preocupado. Sebastián, velando el lecho de su esposa. ¿Había velado el suyo? ¿Había llorado cuando la enterraron? ¿Había sentido siquiera una mínima parte del dolor que ella sintió cuando comenzó a ver cómo se alejaba de ella, cómo permitía que Vanesa se interpusiera entre ellos?

No quería saberlo. Y al mismo tiempo, lo necesitaba saber con una urgencia desesperada.

—¿Cuánto tiempo...? —comenzó a preguntar, sin saber muy bien cómo terminar la frase. ¿Cuánto tiempo llevo aquí? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que...?

—Ingresó ayer por la tarde, señora. Ha estado inconsciente casi veinticuatro horas. Nos tuvo muy preocupados.

Ayer. Solo había pasado un día desde que Gaya Santoro había sufrido el ataque alérgico. Pero para Luisa Méndez habían pasado cinco años. Cinco años de muerte, cinco años de ausencia, cinco años en los que su esposo se había vuelto a casar, sus hijos habían crecido, y su asesina caminaba libre por el mundo.

—Necesito un espejo —dijo de repente.

Pauline y el médico intercambiaron una mirada.

—Señora, quizás no es el mejor momento para…

—Necesito un espejo —repitió, y aunque la voz era suave y joven, el tono era el de Luisa. Ese tono que no admitía réplicas, que ella había perfeccionado durante años dirigiendo una empresa, negociando contratos, sacando adelante a su familia mientras Sebastián se distraía con sus propios asuntos.

El médico asintió y Pauline, después de dudar un instante, fue al baño y regresó con un espejo de mano. Se lo tendió como si ofreciera una bomba a punto de estallar.

Luisa—Gaya—tomó el espejo y se miró.

El rostro que la observó desde el otro lado era completamente desconocido y sin embargo, a través de los recuerdos que habían inundado su mente, también era familiar.

Pelo negro azabache cortado en un bob elegante que enmarcaba un rostro en forma de corazón. Ojos grandes de un verde intenso, enmarcados por pestañas largas y naturales. Labios rosados y bien formados, sin necesidad de los rellenos que tantas mujeres de su edad—de su anterior edad—usaban. Piel perfecta, sin una sola mancha, sin una sola arruga.

1
Carina Arredondo
exelente historia gracias
dann
😍😍😍 el es un guerrerito que quiere cuidar a su mamá
dann
🫤 esos chicos que no saben que es un colegio
dann
❤️✨ eso es vamos alfin lo entendió
dann
❤️🫡 mi respeto Haci se habla diría mi mamá ella siempre le dice Haci a quien viene a joder romper o meterce
dann
😂😂😂 he como te digo si volvió y ahora será tu dolor de cabeza
Carlaa _silverio🇩🇴
Buenos Vanessa prepárate que ya reencarnó la protagonista que ahora si te dará tu merecido desgracias 👏👏
Marianela Ramírez Quinteros
buna lástima haber perdido mi tiempo en esta novela. ...aburrida ....sin concretar nunca ....adelantando la hasta el final y la trama pobre ....sorry autora .....pero para la próxima escribirla completa ...sin inteligencia artificial ....ufffff ....usa tu imaginación y escribela ...
Marianela Ramírez Quinteros
sorry ...no sé si la autora lee los comentarios ....pero este guión están estupido .....tendré que adelantarla al final ...me aburrió ....la inteligencia artificial ...no reemplazará a un Humano ....y ahora a todos les está dando flojera escribir ...y se la dan a una máquina uffffff ...😡
Marianela Ramírez Quinteros
quizás el guión sea de ella ....pero escrita por inteligencia artificial....ya he leído muchas de este formato .....te mantiene en suspenso pero no concretan ..se alarga demasiado
..
Marianela Ramírez Quinteros
sin perdón ni olvido ....ese es el lema de una mujer empoderada ....😉😉😉😉😉😉
Marianela Ramírez Quinteros
pésimo protagonista .... personaje pusilánime ....no tiene carácter ....débil personaje .....yo me quedo con los hijos y me separo .....pero como la autora ....supongo que los dejara juntos ...pero ese personaje es una ultraja ....para una mujer ..DENIGRANTE

😡😡😡😡😡😡
Margarita Kynast
hermosa 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖
Marianela Ramírez Quinteros
la envidia ....es el defecto ...más destructivo que existe ....desean lo que nos les pertenece ....y en sus delirios .....creen que ellos son los merecen todo lo que no tienen ....sin esforzarse en nada .....si es llevado este tema a la política ....es un resentimiento social .......son parásitos .....uffff ... y se autoproclaman ....merecedores de todo lo mejor ....lo que no les pertenece ...ufffff son asco .....y en la vida real lo vemos todos los días ...



🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Flavia Molina
👏👏👏👏👏👏
Dervy 🇩🇴
Pero por qué esa gente no se van a sus casas? Cual es la necesidad de estar en casa ajena ? Por Dios. ☺️
Dervy 🇩🇴
Que joder. Por Dios 😭
Dervy 🇩🇴
Muchas comentan que ella era floja por dejarse de la suegra. No ella tenía dos niños pequeños, fundando un negocio, una casa. Muchas cosas para también cargar con toda esa 💩💩💩💩 de situación
Dervy 🇩🇴
La primera noche 🤣🤣🤣🤣🤣
Dervy 🇩🇴
Siempre tarde. Eso duele 😭
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