A los once años, Rutila Pavlov desapareció cuando su familia perdió todo. Hoy, Moscú tiembla ante "Miss Diablo" – una asesina invisible que azota la mafia.
Para vengarse, se casa con Xavier Orlov, el capo más temido de Rusia, obligado a cumplir una extraña voluntad familiar.
Nadie sabe que la esposa de Xavier es la asesina que todos buscan. Cuando él descubre la verdad, el amor podría ser su mayor peligro... o su única salvación.
NovelToon tiene autorización de Guadalupe Garza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
¡Fuera!
Moscú se sentía pequeña, asfixiant, Xavier Orlov no recordaba la última vez que había perdido el control de sus propios activos, pero perder el rastro de su esposa era un insulto que no estaba dispuesto a tolerar, tras la corta conversación con Federick, Xavier no se quedó de brazos cruzados... Movió sus propios hilos, contactó a informantes que le debían favores de sangre y, finalmente, obtuvo una ubicación en San Petersburgo.
Pero lo que hizo que su sangre hirviera no fue solo el viaje secreto de Ruth, sino con quién se encontraba.
—¿Giovanny Rovere? —rugió Xavier en la soledad de su oficina, estrellando un vaso de whisky contra la pared —de todos los hombres en Europa, tenía que ser ese maldito italiano.
Xavier conocía bien a Rovere, años atrás, una disputa por una ruta de contrabando en el Mediterráneo casi termina en una guerra abierta entre los Orlov y el clan Rovere, Giovanny era un hombre que no respetaba fronteras, ni leyes, ni matrimonios ajenos.
Sin pensarlo dos veces, Xavier ordenó preparar su jet privado, no le importaba la tregua, ni los negocios, ni el consejo de su abuelo, solo le importaba reclamar lo que era suyo
El puerto de San Petersburgo estaba envuelto en una niebla grisácea cuando el convoy de camionetas negras de Xavier se detuvo frente a la bodega de los Pavlov, el sonido de las puertas cerrándose al unísono fue como una declaración de guerra... Xavier bajó del vehículo con el rostro endurecido, sus ojos grises convertidos en dos trozos de granito.
Dos guardias de Ruth intentaron cortarle el paso, pero Xavier ni siquiera se detuvo.
—Apártense si valoran sus vidas —siseó con una autoridad que los hizo dudar, eran hombres de Ruth, sí, pero Xavier seguía siendo un Orlov, y el miedo que infundía su apellido era demasiado
Entró en la bodega y el eco de sus pasos resonó en la escalera hacia la oficina, a lo lejos, vio la oficina de cristal elevada, y ahí estaban ellos dos
Ruth estaba sentada tras su escritorio, imperturbable, mientras Giovanny Rovere se inclinaba hacia ella con una confianza que a Xavier le revolvió el estómago, Giovanny reía de algo que ella había dicho, y por un segundo, su mano rozó el antebrazo de Ruth, algo que no soportaría Xavier
—Fue suficiente —dijo Xavier para el mismo
Xavier subió las escaleras de metal de tres en tres y pateó la puerta de la oficina, el estruendo interrumpió la reunión de Ruth con Giovanny
—¡Fuera! —ordenó Xavier, clavando la mirada en Giovanny.
Ruth ni siquiera se inmutó, no se levantó, no se asustó... Simplemente dejó su bolígrafo sobre el escritorio y se recostó en su silla, observando a su esposo con una ceja levantada, viendo su rostro de furi
—Vaya, vaya... —Giovanny se enderezó lentamente, con una sonrisa de suficiencia —el gran Xavier Orlov decide aparecerse sin invitación —le dijo Giovanny —¿No te enseñaron modales en Moscú, o es que la desesperación te hace olvidar las jerarquías?
—Rovere, si no quieres que este puerto se convierta en tu cementerio, lárgate ahora mism —respondió Xavier, dando un paso amenazante hacia él.
—¿Me estás amenazando en una reunión de negocios legítima? —Giovanny soltó una carcajada y miró a Ruth —tu esposo es un poco... impulsivo, ¿no crees, mi señora?
—¡Basta! —la voz de Ruth cortó el aire como un látigo, miró a Giovanny con calma —Giovanny, los términos están claros, Federick te enviará los contratos firmados mañana, nuestra reunión ha terminado por hoy
Giovanny asintió, disfrutando del evidente estado de furia de Xavier, se acercó a Ruth y, en un acto de pura provocación, tomó su mano y depositó un beso en el dorso de su mano
—Un placer, Diosa, 3spero que la próxima vez estemos solos para celebrar el trato
Xavier dio un paso al frente, con el puño cerrado listo para impactar en el rostro del italiano, pero Ruth lo detuvo con una sola mirada, una mirada que le recordó quién mandaba en esa bodega
Giovanny salió de la oficina silbando, pasando por el lado de Xavier con un empujón de hombros que el ruso tuvo que tragarse por respeto a Ruth, una vez que la puerta se cerró y quedaron solos, el silencio se volvió tan pesado que se podía cortar con un cuchillo.
—¿Qué demonios haces aquí, Xavier? —preguntó Ruth, su tono era plano, despojado de cualquier emoción, que pudiera sentir
—¿Qué hago aquí? ¡Te desapareces por días, ignoras mis llamadas y te encuentro en una oficina cerrada con ese imbécil! —estalló él, golpeando el escritorio —¿Tienes idea de quién es Rovere?, ¿Tienes idea de cómo se ve esto para nuestras familias?
Ruth se puso de pie lentamente, su elegancia era casi insultante frente a la desesperación de él.
—Lo que yo haga con mis negocios no es de tu incumbencia, creí que eso lo habíamos dejado claro Xavier, y te sugiero que bajes la voz, estás en mi territorio, bajo mis reglas, viniste hasta aquí haciendo un berrinche de adolescente celoso cuando tienes un desastre que limpiar en casa.
—Vine por mi esposa —dijo él, su voz bajando a un susurro peligroso mientras rodeaba el escritorio para quedar frente a ella —viine porque no permito que nadie toque lo que me pertenece...
Ruth soltó una risa seca, desprovista de humor, se acercó a él hasta que sus pechos rozaron el abrigo de Xavier.
—Yo no le pertenezco a nadie, Xavier, ni a ti, ni a mi tío, ni a mi padrino, ni a ningún hombre, este matrimonio es un papel, un movimiento estratégico, si crees que puedes venir aquí y marcar territorio como un perro, estás muy equivocado.
—¿Eso es lo que soy para ti? ¿Solo un movimiento estratégico? —Xavier la tomó por la cintura, atrayéndola bruscamente hacia él —porque después de nuestra luna de miel, juraría que sentiste algo más que "estrategia".
Los ojos de Ruth brillaron con una chispa de algo que Xavier no pudo descifrar: ¿era deseo o era puro odio?
—Lo que sentí fue una distracción, una que no volverá a repetirse hasta que aprendas a respetar mis límites, ahora, si me disculpas, tengo un imperio que dirigir, y tu tienes una amante embarazada que atender, vuelve a Moscú, Xavier, me estás quitando el tiempo.
Xavier la soltó, sintiendo el golpe de sus palabras más que cualquier bala, ella no estaba herida por la infidelidad, estaba ofendida por la falta de profesionalismo, y eso, para un hombre como él, era el golpe más bajo de todos.