Impulsado por un afrodisíaco, una marca y la implacable presión del consejo de ancianos, el Rey Alfa se ve forzado a conseguir una Reina Luna mediante un contrato. Sin embargo, la palpable tensión entre ellos siembra la duda: ¿es su unión fruto de los sentimientos que han florecido con los años, una obligación contractual para asegurar el linaje lobuno de reyes alfas, o la innegable conexión de la marca que los une como almas gemelas?.
NovelToon tiene autorización de Rosangel Pérez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 21: Revelación II
__Entonces, por eso la presencia de la princesa heredera y la de tu compañera se ven y huelen como humanas, pero aun así imponen poder__. Dije, rompiendo el denso silencio que se había instalado tras la revelación de Zarthus.
Él ha confirmado que Draven es una amenaza que debe ser erradicada antes de que cause un daño irreparable. Pero no es solo eso; durante todo este tiempo hemos estado ante la presencia de varios dioses ocultos a plena vista. Ahora, ellos deben liderar la búsqueda de un peligro mayor que el Rey Demonio: el poder de la Destrucción. Ese poder reclama a gritos un nuevo dueño y, mientras no lo encuentre, solo generará caos al estar dividido en fragmentos otorgados a seres incapaces de dominarlo. Sin un portador apto, es imposible mantener el delicado equilibrio entre la destrucción dañina y aquella necesaria para un nuevo comienzo.
Ahora lo entendemos todo gracias a Zarthus(perdón, al Protector de los Magos). Me va a resultar muy extraño acostumbrarme a tratarlo como a una deidad cuando solemos discutir por todo y por nada. Zarthus me dedicó esa mirada analítica, con el toque de picardía de siempre, y asintió. Aquello resolvió muchas dudas, pero abrió un abanico de preguntas nuevas sobre sus otras identidades.
__¿Y qué necesitas exactamente de nosotros? Si nos das esta información es porque podemos ayudar en algo__. Preguntó mi Luna, directa como siempre, tras superar el choque de saber que está ante el Rey y Deidad de los magos.
__Tan directa como siempre, Reina Astrid. Me gusta; es mejor ir al grano y abandonar este tono tan serio, siento que me va a hacer envejecer más rápido__.
Me esforcé por no rodar los ojos. El mago siempre encuentra el modo de sacar a relucir su lado dramático, incluso en momentos de máxima tensión.
__Zoe ya está enterada de esto__. Continuó él, y su semblante cambió—.
__Decírselo fue lo más duro que he hecho. Aunque sabe la verdad, no me culpa por no haber estado allí para impedir que su destino se uniera al malnacido que le arruinó la vida, obligándola a blindar su alma para protegerse. En vez de odiarme, me dio una pequeña sonrisa y me dijo que no era mi culpa; que si yo hubiera actuado como deidad en ese momento, nunca me habría convertido en su hermano. Ella es feliz de tenerme así. Lo que pasó fue producto de las malas decisiones del hombre que debió amarla y cuidarla; nadie lo obligó a hacerle daño__.
Zarthus hizo una pausa. Se nota a leguas que hablar de Zoe y de su "alma gemela" todavía le afecta. Se culpa, pensando que todo habría sido diferente de haber intervenido. Sin embargo, Zoe tiene razón: si él hubiera permanecido en su reino como deidad, no estaría aquí con nosotros. Aunque a veces quisiera golpearlo, la verdad (que nunca diría en voz alta) es que aprecio al mago; sin él, nuestras vidas habrían tenido un final trágico.
__Con Zoe al tanto, ella se encargará de vigilar cualquier movimiento sospechoso en la tierra__. Explicó Zarthus.
__Investigará y me reportará cualquier amenaza para neutralizarla, hasta que hayamos reunido todas las fracciones del poder de la Destrucción y encontremos a un portador apto, alguien que no se deje corromper y que maneje el poder en lugar de ser controlado por él. Se lo informo a ustedes, como haré con los otros reinos, porque necesito ojos y oídos en todos lados. Cuanto antes encontremos a un nuevo portador, el peligro de extinción acabará. Entonces podré vivir tranquilo con mi reina y preocuparme por traer a nuestros hermosos pimpollos a este mundo; ya ha llegado el momento para ellos__.
Al terminar su discurso, comprendí mejor por qué reveló su divinidad, al igual que la de su reina y la princesa de las hadas. No obstante, esa última parte sobre sus "pimpollos" me causó una punzada de inquietud. Lo dijo como si supiera algo más. Me resulta extraño que justo ahora que Astrid y yo vamos a ser padres, a él le picara el bicho de la paternidad después de cuatro años de unión. No encaja. Pero no pregunté; conozco al mago y se que, si no quiere hablar, no hay forma de sacarle información.
Mientras mi cabeza busca respuestas, mi Luna le aseguró a Zarthus y a su compañera que contarán con nosotros para informar sobre cualquier rastro de la Destrucción, garantizando total discreción sobre sus identidades. Yo solo asentí; no estoy listo para hablar.
Terminamos la comida en una calma tensa. Tras despedirnos (bajo la petición de que los tratáramos como siempre, sin importar sus títulos divinos), llevé a Astrid a nuestra habitación en brazos. Ella protestó, alegando que esta embarazada, no incapacitada, pero no la bajé.
__Déjame consentirte, Astrid. Ahora no solo eres mi compañera y mi Luna, también eres la madre de mis cachorros. Eso merece atención y cuidado. Eres lo mejor que me ha pasado y, aunque aún no pueda decir que te amo, sé que vamos por buen camino. Te has convertido en mi adicción, en mi necesidad. El vínculo me da la certeza de que, cuando menos lo espere, te habrás metido hasta mis entrañas__.
Astrid parpadeó sorprendida, abriendo y cerrando la boca sin poder articular palabra. Sonreí; verla sin respuesta es un logro raro y satisfactorio. Al llegar a la habitación, la deposité con cuidado en la cama. Me desvestí y me acomodé a su lado, atrayéndola hacia mi pecho. La sostuve por la cintura, disfrutando de esos minutos de paz antes de tener que planear cómo enfrentar a Draven. No permitire que nada lastime a mi Luna ni a mis cachorros.
Los minutos de tregua se agotaron y no tuvimos más remedio que abordar el tema de Draven. No podemos pasar por alto que esta dispuesto a ocupar el trono del Rey Alfa sin importar el costo.
__Prepararé a los guerreros__. Sentenció Astrid.
__Tú te encargarás de enfrentar a Draven; déjalo con vida lo suficiente para que pueda patearle el trasero antes de que lo ejecutemos por haber osado poner en peligro a nuestros cachorros__. Me sorprendieron sus palabras. Había anticipado un debate intenso para impedir que ella marchara a una posible batalla contra Draven, pero fue todo lo contrario. Ella misma decidió no estar en la primera línea de ataque; no piensa arriesgar a los cachorros por un exceso de confianza.