Anna Torres, una mujer divorciada con dos niñas solo buscaba mejorar su situación económica para poder vivir tranquila con sus niñas.
Sergio Pettri solo buscaba a alguien que lo sacará de una gran problema que atravezaba su empresa familiar.
Ella sabía que no podía amarlo.
El se enamoró y solo eso sabía.
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Capítulo 20
ANNA
No lograba tranquilizarme luego de todo lo que acaba de pasarme. No podía ver de nuevo a Sergio, no podia ver a sus hijos ni a su esposa, me sentía tan mal, todo aquello podía evitarlo y no lo he hecho, he anhelado como loca a Sergio que fue capaz de hacer una locura dónde su hijo casi nos descubre.
No logre dormir en toda la noche y cuando las niñas se levantaron tenía tanto dolor de cabeza que ni me levante de la cama.
A media mañana Melani y Julia fueron a mi cuarto a preguntar si estaba bien.
– Si mis niñas, solo tengo dolor de cabeza – le dije cuando me tocó levantarme y que era la tercera vez que entraban al cuarto.
– Mi papi se preocupó, dijo: vayan a ver qué le pasa a Anna – dice Julia y me dió risa la manera en que ella lo imita.
– Estoy bien – le digo levantándome de la cama – solo unas niñitas que roncan mucho no me dejaron dormir – les digo y ambas se miran sorprendidas .
– Es Julia, yo no ronco – habla Melanie.
– Yo tampoco, mi papá, si ronca a veces, no me deja dormir – dice ella y me río.
– ¿Tampoco deja dormir a tu mamá? – le digo burlona pero su respuesta me sorprende.
– Mi mamá no duerme con nosotros, ella duerme siempre sola.
No quice decir nada más, entonces la conversación de la niñas se vuelve extraña cuando Melanie le dice que duerme conmigo, sin embargo ella la mira extraña. luego le dice que ellos siempre duermen con sus papá para que no esté solo.
¿Que tipo de relación tienen ellos?
Luego de una ducha y darme valor, salí, la sonrisa de Lorena me recibe.
– El señor Sergio salió a pescar, ¿va a comer? El mismo preparo todo – me dijo y lo ví a través de puerta de cristal y mi corazón se enloqucio, y senti ese vacío en el estómago que no sabia si me dejaría probar la comida que el mismo hizo.
En verdad que hoy lo veía mas atractivo que nunca, me senté solo a la mesa y casi se me paraliza el corazón al ver que entra a la casa al darse cuenta de mi presencia; me mira mientras camina hacia la cocina.
– Hola Anna ¿te sientes mejor? – imagino que las niñas le dijeron que me dolía la cabeza.
Aunque el sabe en verdad que es lo que tengo.
– Si – respondo y casi no puedo pasar bocado.
– Espero te guste la comida – dice al sentarse a mi lado y eso solo hace sentirme más incómodo.
– No… Sergio…por favor – le.digo en voz baja.
Lo miro como danzan sus dedos sobre la mesa, creo que lo hace cuando esta nervioso.
– Solo…– empieza a decir y es interrumpido por su hijo.
– Papá vamos...
– Si hijo – dice sin dejar de mover sus dedos. – voy – se levanta Poyanso su mano sobre la mesa.
No lo vulevo a ver hasta que llega la lancha a buscarnos. Empezamos a recoger todas las cosas y cuando estamos listos es que volvemos a ver a Lucila..
– ¡Aquí mami! – escucho a Luis decirle, ver como ella lo ignora y se sienta lo más alejado del niño, me rompió el corazón.
¿Que carajos con esa mujer? ¿Que no tenga nada que ver con el esposo es una cosa, pero tratar mal a su hijo ¡¡es algo que no es aceptable!.
Al ver la cara de decepción de Luis le tomo la mano y el me mira.
– Ven, aquí hay mucho lugar – le digo y lo jaló hacia mi y paso mi brazo por sus hombro.
Al otro lado mío está Auris. por Melanie no me preocupo porque ella y Julia están cada una al lado de Sergio que las abraza con posesión.
Mis ojos se tropezaba con los de él, y pude notar su molestia, quizá también se sintió mal con el comportamiento de su mujer. Pero mi pregunta es: ¿porque le aceptan ese comportamiento? Lastimar a su hijo, y eso es algo que una madre tiene que entender muy bien.
Al llegar a tierra firme, veo como Sergio ayuda a la niñas a subir al muelle y luego hace lo mismo con Luis y Auris, cuando lo trato de hacer conmigo, yo no lo deje, lo hice sola, sin embargo, ví como Sebatian ayudo a su cuñada. Y eso me pareció aún más inaceptable.
Quise decir algo, pero ví como Sergio se llevaba a los cuatro niños hasta el auto donde a lo lejos ví a Jhon. Me apresure y los alcance.
– John llévalos a la casa – le dice y se le nota la voz su molestia – y a las niñas con Anna, ¡por favor!
– Jefe y ¿usted? – le grita el muchacho y el solo le hace señas para que se vaya.
Nos subimos lo mas rápido que pudimos y Jhon arranca el auto. Veo por el retrovisor el comienzo de la discusión solo con ver la expresión de Sergio.