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La Contadora Del Mafioso

La Contadora Del Mafioso

Status: En proceso
Genre:Posesivo / Mafia / Amor-odio
Popularitas:5k
Nilai: 5
nombre de autor: Delenis Valdés Cabrera

Mi vida nunca fue mía. Primero fueron los golpes de mi padre y sus gritos recordándome que no valía nada, hasta que finalmente decidió ponerme un precio. Me vendió como si fuera un objeto para pagar su maldita deuda.
Ahora mi dueño es Dante.
Él es frío, letal y no tiene piedad con nadie, pero me necesita para llevar las cuentas de su imperio. Pensé que pasaría de un infierno a otro, pero en sus ojos oscuros encuentro algo que nunca conocí. Ahora estoy atrapada entre los números de la mafia y el deseo por el hombre que me compró.
¿Se puede amar a quien te posee?

NovelToon tiene autorización de Delenis Valdés Cabrera para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 24: La anatomía del deseo

POV: Dante

El motor del Lamborghini ruge por la carretera costera hacia Cefalú, pero el verdadero ruido está dentro de mi cabeza. Tengo a Alessia a menos de medio metro, y el espacio del coche se ha convertido en una cámara de eco para mis instintos más primarios. Cada vez que cambia de marcha, mi brazo roza el suyo, y la descarga eléctrica es tan fuerte que me obliga a apretar los dientes.

La lluvia empieza a golpear el techo de fibra de carbono, creando una burbuja de aislamiento perfecto. Miro de reojo sus manos, pequeñas y elegantes, entrelazadas sobre su regazo. Recuerdo esas mismas manos tirando de mi camisa en el despacho, y el autocontrol que tanto me ha costado construir empieza a agrietarse.

—Estás demasiado callado, Dante —su voz rompe la monotonía del motor, suave, casi un susurro que me recorre la columna—. El "gran jefe" parece tener la mente en otro lugar.

—Mi mente está exactamente donde debe estar, Alessia —respondo, y mi voz sale más ronca de lo que pretendía—. En la carretera. Y en por qué aceptaste venir conmigo sin rechistar después de lo que pasó en el desayuno.

—Quizás porque me gusta el peligro —dice ella, y veo cómo se inclina hacia mí, invadiendo mi espacio, desafiando las leyes de la física y de mi paciencia.

POV: Alessia

Me gusta ver cómo pelea contra sí mismo. Dante Vitale, el hombre que controla medio Palermo, no puede controlar el ritmo de su propia respiración cuando estoy cerca. Decido jugar un poco más con fuego, uno que no se ve en los libros que suelo escribir, uno que se siente en la boca del estómago y te hace temblar las rodillas.

Me desabrocho el cinturón de seguridad con un clic que suena como un disparo en el silencio del coche. Me deslizo un poco más hacia su lado, dejando que mi mano caiga, aparentemente por accidente, sobre su muslo. Siento cómo el músculo se tensa bajo el pantalón de tela fina, duro como el acero.

—¿Te pongo nerviosa, Alessia? —pregunta él, aunque su voz ha bajado una octava, volviéndose una vibración peligrosa que me humedece la piel.

—No es nerviosismo, Dante. Es curiosidad —deslizo mis dedos con una lentitud exasperante, trazando la costura interna de su pantalón, subiendo milímetro a milímetro.

Dante frena el coche de golpe en un arcén desierto, bajo la sombra de unos pinos que nos ocultan de la carretera principal. El silencio que sigue al apagado del motor es ensordecedor. Solo se oye el golpeteo rítmico de la lluvia sobre el techo.

POV: Dante

Mi paciencia se ha evaporado. Me giro hacia ella y la tomo por la nuca, obligándola a mirarme. Sus ojos están dilatados, oscuros, reflejando el mismo hambre que me está devorando.

—¿Quieres curiosidad? —le susurro, mi pulgar presionando su labio inferior hasta que se entreabre—. Vamos a explorar la curiosidad.

No la beso. No todavía. En su lugar, bajo la cabeza hasta su cuello, inhalando el aroma de su piel, una mezcla de vainilla y algo puramente suyo. Paso la punta de la lengua por el punto exacto donde late su pulso, sintiendo su estremecimiento violento. Mis manos bajan por su espalda, trazando cada vértebra a través de la seda verde del vestido, hasta que la atraigo hacia mi regazo.

Ahora ella está sobre mí, a horcajadas, y el espacio es tan reducido que puedo sentir cada curva, cada centímetro de su calor contra mi cuerpo.

POV: Alessia

Estar así, atrapada entre el techo del coche y su cuerpo, es una sensación de poder y vulnerabilidad absoluta. Mis manos se hunden en su cabello oscuro, tirando ligeramente para que me mire. Sus ojos son una tormenta de posesividad y deseo contenido.

—Dante... —su nombre sale como un gemido ahogado.

—Shhh —me silencia él, sus manos subiendo por mis muslos, levantando la tela hasta que mis piernas quedan al descubierto.

Sus dedos no son bruscos, son exploradores. Me toca como si estuviera leyendo un mapa prohibido, con una devoción que me hace sentir más que una simple posesión. Siento el roce de sus anillos fríos contra mi piel ardiente, un contraste que me hace arquear la espalda y soltar un jadeo que él atrapa con su boca.

Se inclina y empieza a desabrochar, uno a uno, los botones de mi vestido. Pero no lo hace con prisa. Se toma su tiempo para besar cada nuevo centímetro de piel que queda al descubierto. Me besa el hombro, la clavícula, el inicio del pecho, con una reverencia que me desarma. No hay sexo, pero hay una intimidad tan profunda que me duele.

—Eres mi perdición, Alessia —gruñe él contra mi piel, sus manos apretando mis caderas contra su hombro—. Y lo peor es que me encanta perderme en ti.

POV: Dante

Quiero más. Quiero todo. Pero sé que si sigo aquí, en este arcén, no llegaremos nunca al almacén. Siento su humedad a través de la fina tela de su lencería contra mi pantalón, y el esfuerzo por no desgarrar ese vestido y tomarla allí mismo me hace sudar.

Me separo apenas unos milímetros de su piel, mi respiración agitada golpeando su pecho. Sus labios están rojos, hinchados de mis besos, y su mirada está nublada por el mismo deseo insatisfecho que me quema a mí.

—Si no nos movemos ahora —le digo, mi voz saliendo como un rugido contenido—, voy a terminar haciendo algo de lo que no habrá vuelta atrás. Y quiero que cuando pase, tengamos todo el tiempo del mundo. Sin un coche de por medio.

Alessia me mira, frustrada pero excitada, y asiente lentamente. Se desliza de vuelta a su asiento, arreglándose el vestido con manos temblorosas y una sonrisa pícara que me dice que esto no ha sido una retirada, sino una tregua temporal.

Vuelvo a poner el motor en marcha, pero el coche sigue oliendo a ella, a nosotros, y a la promesa de lo que va a ocurrir en cuanto estemos bajo techado. La tensión no se ha ido; se ha quedado ahí, guardada, acumulando presión como una caldera a punto de estallar.

—Cefalú está a treinta minutos —digo, apretando el volante con una fuerza inhumana—. Espero que estés lista para lo que viene después de la auditoría.

Alessia me mira de reojo, mordiéndose el labio de esa forma que sabe que me vuelve loco.

—Nací lista, Vitale. Solo asegúrate de cumplir con tu parte del trato.

Piso el acelerador. El almacén nos espera, y con él, el final de este juego de sombras.

1
👑🖤📚
llevas diciendo lo mismo desde el inicio, en serio eres mafioso? como llegaste hacer capo ? 🤨🙄😒
Andrea Nardelli
en la mejor parte nunca terminan
👑🖤📚
eso es lo que me estresa de ti Dante, puro Hablar pero nada de actuar desde que descubriste lo del ataque debiste asesinarlo o mandado lejos de la familia
Milagros Lopez
muy buena excelente hasta el momento. gracias escritora por compartir
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