🌙 CASADA CON EL ERROR PERFECTO
Es una novela romántica intensa que mezcla drama, pasión, traición y segundas oportunidades, donde el amor no nace de lo correcto… sino de lo inevitable.
La historia sigue a Yzzi, una brillante doctora que ha construido una vida aparentemente perfecta: una carrera sólida, estabilidad emocional y un prometido ideal, Gerald, un hombre exitoso y respetado que encaja perfectamente en el futuro que todos esperan de ella. Todo parece estar bajo control… hasta el día de su boda.
“Casada con el Error Perfecto” no es solo una historia de amor,
es una historia de identidad, elección… y del valor de enfrentarse a lo que el corazón nunca olvidó. 💔🔥
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CAPÍTULO 16 La guerra declarada
Parte 15 — La guerra declarada
La noche era silenciosa en el departamento de Yzzi y Aby.
Yzzi estaba sentada en el sofá, intentando recuperar fuerzas después de semanas de tensión.
De pronto, su teléfono sonó.
Era su padre.
—Hija… —su voz estaba quebrada, cargada de nervios—. Intentaron entrar a la casa.
El corazón de Yzzi se detuvo.
—¿Qué? ¿Cómo? ¿Papá, están bien? —su voz salió temblorosa, casi un grito.
Del otro lado, el padre respiró hondo, intentando calmarla.
—Estamos bien, hija. Los hombres de Ethan estaban aquí. Nos protegieron.
Las lágrimas brotaron de inmediato.
—¡Dios mío! Me muero si algo les pasa…
El padre bajó la voz, con ternura.
—No llores, Yzzi. Escúchame: Marcus es el guardaespaldas que Ethan nos puso, es un hombre fuerte, decidido. Nos dijo que Ethan había ordenado vigilancia permanente. No estamos solos.
Ella se cubrió el rostro con las manos, sollozando.
—Papá… no sabes lo que sentí al escucharte decir eso.
El padre hizo una pausa, y su voz se volvió más firme.
—Hija, no tengas miedo. Tu madre y yo estamos vivos gracias a él. Y tú también estás protegida.
Yzzi cerró los ojos, dejando que las lágrimas corrieran.
—Prométeme que se cuidarán.
—Lo prometo. Pero prométeme tú que no te dejarás vencer.
Ese intercambio fue más que una llamada.
Fue un recordatorio de que la familia Valmont estaba bajo ataque, pero también de que no estaban solos.
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Ethan — El escudo humano
Al día siguiente, Ethan llegó al departamento.
Su presencia llenó la sala, imponente y cálida a la vez.
Yzzi lo miró, con lágrimas aún frescas.
—Mis padres… —su voz se quebró—. Me lo contaron. Tus guardaespaldas estaban allí.
Ethan asintió, con mirada firme.
—Nunca más estarán solos.
Se acercó, tomó sus manos con fuerza.
—Tú eres mi prioridad. John no se apartará de tu lado.
Pausa.
—Y Marcus cuidará de ellos.
Yzzi lo miró, con el corazón latiendo con fuerza.
—¿Por qué haces todo esto?
Ethan bajó la voz, con un tono cargado de emoción.
—Porque no voy a permitir que te rompan.
Pausa.
—Soy tu esposo.
Ella lo abrazó, temblando.
Por primera vez, sintió que no estaba sola.
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Gerald y su padre — La nueva estrategia
En la casa de Gerald, la furia era palpable.
El padre caminaba de un lado a otro, con el rostro endurecido.
Gerald, aún marcado por los golpes, lo observaba con rabia.
—Fallaron —dijo el padre, con voz grave.
—Los hombres de Ethan estaban allí —respondió Gerald, apretando los dientes—. Ethan lo sabía.
El padre golpeó la mesa con fuerza.
—¡Ese maldito siempre se adelanta!
Gerald cerró los ojos, respirando con dificultad.
—Pero no puede protegerlos para siempre.
El padre lo miró con frialdad.
—Entonces cambiaremos de estrategia.
Pausa.
—Si no podemos quebrarlos con miedo… lo haremos con poder.
Gerald frunció el ceño.
—¿Qué propones?
—Hundiremos la compañía Valmont.
El silencio se volvió más pesado.
El padre continuó:
—Si pierden clientes, si las acciones caen, podremos comprarlas.
Pausa.
—Los dejaremos en la quiebra.
Gerald sonrió con malicia.
—Entonces no tendrán nada.
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La notificación en el hospital
Al día siguente en el hospital, Gerald intentaba mantener su fachada.
Estaba en su oficina cuando la puerta se abrió.
Entró un hombre de traje oscuro.
Su abogado, Ramiro Ortega, uno de los más temidos litigantes de la ciudad.
—Gerald —dijo Ramiro, con voz grave—. Tenemos un problema.
Gerald lo miró, irritado.
—¿Y ahora?
Ramiro colocó un documento sobre el escritorio.
—Es una notificación oficial.
Pausa.
—Debes presentarte ante el juez.
Gerald tomó el papel, lo leyó con rapidez.
Su rostro se endureció.
—¿Por qué?
Ramiro lo miró con seriedad.
—Demanda por corrupción, abuso de poder y manipulación administrativa.
Gerald apretó los dientes.
—¿Quién está detrás de esto?
Ramiro respiró hondo.
—Los representantes legales son Bret Anderson, socio de Lex & Honor, y Aby Álvarez, directora de Álvarez & Asociados.
Pausa.
—Ellos representan a Ethan Blackwood y a la doctora Yzzi Valmont.
El silencio llenó la oficina.
Gerald golpeó el escritorio con fuerza.
—¡Malditos!
Ramiro lo observó con calma.
—Necesitamos preparar la defensa.
—No. —Gerald lo interrumpió—. Necesitamos destruirlos.
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Valeria — La ilusión
En administración, Valeria seguía fascinada con Gerald.
Lo veía como un hombre fuerte, capaz de enfrentar cualquier cosa.
No sabía la verdad.
No veía la oscuridad.
—Gerald… escuché rumores. ¿Es cierto que hay una demanda?
Él sonrió con cinismo.
—Mentiras. Todo mentiras.
Valeria lo miró, ilusionada.
—Yo sé que eres inocente.
Gerald se inclinó hacia ella.
Ella asintió, encantada.
Sin saber que estaba siendo usada como pieza en un juego peligroso.
La batalla ya no era solo personal.
Era un enfrentamiento legal, empresarial y emocional.
Cada movimiento acercaba a todos a un desenlace inevitable, donde la verdad y la traición se entrelazaban en un juego mortal.
Atente a pan y no comas cabe pues, como decimos aquí en mi país VENEZUELA 🥰