Lucas siempre ha hecho lo correcto.
Una carrera impecable. Una vida estable. Una boda en camino.
Hasta que Ethan regresa.
Doce años después, su antiguo mejor amigo vuelve convertido en su mayor rival… y en alguien completamente distinto. Más frío. Más seguro. Más peligroso.
Ethan no ha vuelto por negocios.
Ha vuelto por él.
Lo que comienza como una competencia entre empresas pronto se transforma en algo mucho más personal. Más intenso. Más difícil de ignorar.
Porque Ethan no juega limpio.
Y Lucas ya no puede seguir fingiendo que nada le afecta.
Entre decisiones correctas y deseos que no debería tener…
Lucas tendrá que elegir:
¿La vida que construyó…
o a quien nunca logró olvidar?
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Capítulo 19
Lucas
Es lunes nuevamente y hoy tenemos una visita a terreno. Una donde supervisaremos los primeros trabajos y veremos si hay que hacer algún ajuste.
Bajo al estacionamiento y allí está Ethan.
-Te llevo- propone cuando me ve.
-No, gracias.
-Lucas, en serio te llevo.
-Tengo que ir a la oficina después. Necesito mi auto- digo.
-Como quieras, pero así no llegarás muy lejos- él apunta hacia una de las ruedas.
Me apresuro hacia allí y veo que está totalmente sin aire.
-¿Qué…? ¿Hiciste esto?- pregunto.
-¿Bromeas? ¿Por qué haría eso? No es como si estuviera desesperado por llevarte ¿sabes? Solo me ofrezco porque de otro modo no llegarás a tiempo.
Miro nuevamente la rueda, sin creerme la mala suerte que tengo.
Hago una mueca y subo al asiento del pasajero de Ethan, sin decirle nada. Él sube también y arranca el auto, poniéndonos en marcha.
Llamo al servicio técnico. No vendrán hasta en dos horas.
-¿Todo bien?- pregunta Ethan cuando corto.
-Sí.
Él no conversa después de eso, tampoco me molesta, para mi sorpresa. Lo que es un cambio agradable.
Llegamos al lugar sin incidentes y la inspección sucede sin problemas.
Quizá estaba demasiado a la defensiva. Pienso relajándome.
Subimos nuevamente al auto.
-¿A tu oficina?- pregunta.
-Sí.
En el trayecto recibe una llamada. Él contesta con el altavoz del auto, ya que va manejando.
-Ethan… ¿por qué no me has llamado?- es un hombre.
-Lo siento. Estuve ocupado- responde, sonriendo.
-¿Y cuándo tendrás tiempo? Quiero verte. Sabes que eres el único que me satisface- sigue.
Me congelo. Es una de sus conquistas, por supuesto.
-Por ahora no volveré a Inglaterra.
-Si no vienes, quizá debería ir yo a buscarte. No te extrañe si un día regresas y estoy esperando en tu cama.
Resoplo.
Ethan me mira por un breve momento, antes de mirar hacia delante.
-Sería una agradable sorpresa.
Ellos siguen coqueteando un poco más y, en serio, no puedo creer que lo haga por delante de cualquiera.
Ethan se ríe y ya no puedo más con ello.
-¿Podrías cortar de una vez? Me incomoda.
-¿Quién es ese?- pregunta el hombre al teléfono.
-Un conocido al que le doy un aventón- responde Ethan, enfatizando la palabra conocido.
Aprieto la mandíbula.
Un conocido. Perfecto.
-Voy a colgar, te llamo más tarde- sigue Ethan.
-Estaré esperando tu llamado… e intenta cambiar de conocidos- él corta la llamada y se hace el silencio.
-¿No podrías haber esperado a que colgara?- pregunta.
-No parecía que lo harías pronto.
-¿Y qué? ¿Te incomoda que él haya sido un hombre? ¿Sería mejor si fuera una mujer? ¿O es que acaso estás celoso?- pregunta calmadamente, mientras estaciona el auto en el edificio de mi empresa.
-¿Celoso? Ya quisieras- me bajo del auto, golpeando la puerta al cerrarla.
-Entonces, ¿qué es?- él se baja también y viene hacia mí, parándose tan cerca que, si no lo conociera mejor, diría que está a un paso de golpearme.
Pero maldita sea. Podría golpearlo también.
-¡Simplemente deberías guardarte tu vida privada!
-Entonces está bien para ti casarte, ¿pero no para mí tener una pareja?
-¡No dije eso!
Es tan exasperante.
-¿Sabes lo que pienso? Pienso que en realidad no estás tan seguro de querer casarte… y que estás celoso porque no te presté atención.
-Ni en sueños- digo, aunque por dentro siento una punzada en el pecho, porque él quizá dio en el clavo.
Él sonríe.
-¿En serio? Pienso que también estoy en tus sueños…
-Maldita sea, cállate de una vez- lo tomo del cuello y lo beso.
Un beso duro. Brusco. Mis dedos se tensan en su piel mientras lo acerco más.
Un beso lleno de rabia y frustración.
Él se queda quieto. No me aparta… pero tampoco me responde.
Eso… duele.
Lo suelto y me alejo antes de poder ver su expresión o que él vea la mía.
¿Qué se supone que hice? ¿Y por qué no me respondió?
Avanzo y salgo del estacionamiento.
Él ni siquiera intenta detenerme.