Luego de que el avión en el que Olivia y su amiga Leticia viajan explotara, ellas reencarnan en la novela de época que estaba leyendo leticia, ambas tendrán que enfrentarse a una época y gerarquia totalmente distinta a la que conocen.
Olivia toma el lugar de la Villana Amarnatha Enderberg y Leticia ahora será su hermana menor Analise Enderberg, tratarán de hacer todo lo posible para cambiar el final de la "villana" y de paso salvar a el personaje favorito de leticia el "villano" Mikail Arancel segundo príncipe del Imperio Alba y Duque de Somerset.
Ellas intentarán todo lo posible por sobrevivir, por permanecer juntas y no cambiar su forma de pensar.
En esta historia se hará todo lo posible para que al final sobrevivan los villanos.
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CAPÍTULO 20
Capítulo 20
–¿Qué hace tu hermana?– Amarantha dio un respingo cuando escucho la voz de su esposo en su oído.–Lo siento no pretendía asustarte.– Se disculpó abrazándola por la cintura.
Ella solo le sonrío.
–Mi hermana está coordinando todo, le gusta tener el control de las cosas y que todo salga a la perfección, no puede ver nada fuera de lugar o se volverá loca. Así que les está dando instrucciones a todos de como deben guardar todo lo que compro y lo que llevaremos.–Explicó mientras recostaba su espalda en el pecho de su esposo.
Los sirvientes que estaban ayudando a Analise a guardar todo en los dos carruajes que estaban fuera de la mansión no perdían ningún detalle de como el gran y temible Duque de Somerset era cariñoso con su esposa.
–Pues, me alegra que se haya hecho cargo de todo, ya están por terminar, si no fuera por ella no estarían ni la mitad de organizados de lo que están ahora.– Dijo dejando un beso sobre su cabeza.– Me gusta el liderazgo de Analise.–Dijo viendo como señalaba y explicaba como acomodar todo.
–Si, ella puede hacerse cargo de cualquier cosa, nada le queda grande.–Hablo Amarantha sonriendo, por lo orgullosa que estaba de su hermana.
Vieron como Analise dio unas últimas indicaciones, para luego dirigirse a la entrada de la casa en donde se encontraba ellos mirando todo.
–Hola par de tortolitos.– Sonrió divertida cuando llegó frente a ellos.– No es que quiera ser entrometida, pero si siguen como van, pronto me darán un sobrino.– río pícara.
Amarantha se tensó en cuanto las palabras salieron de la boca de su hermana, había estado tan metida en lo maravilloso que era su esposo en el sexo, que por un momento olvidó, lo que el sexo creaba además de placer, bebes.
Mikail sintió como su esposa se tensó en sus brazos cuando su hermana habló de bebés.
Sabía que ella no quería tener hijos inmediatamente después de casarse, era uno de los puntos que había dejado claro en el acuerdo. Y la entendía, ella aún era joven solo tenía veinte años y talvez quería disfrutar más su vida antes de una responsabilidad tan grande como lo era tener hijos, él no tenía problemas con eso.
Analise se dio cuenta como cambió la expresión de su hermana al mencionar a los bebés y quiso estrellar su cabeza contra una pared por ser tan tonta y dejar salir ese tipo de comentarios tan a la ligera, sabiendo lo delicado que era para su hermana.
Analise se aclaró la garganta. Intentando aligerar el ambiente.
–Mara, ¿podemos hablar un momento?–preguntó con cautela.
Amarantha asintió. Y Analise tomó su mano para llevársela a otra parte de la gra mansión y poder hablar a solas sin interrupciones.
Mikail, frunció el ceño, al parecer el tema de bebés era más delicado de lo que pensó.
Cuando llegaron a una parte alejada del jardín trasero, Analise se detuvo y tomó los hombros de su hermana, buscando su mirada, que estaba perdida en cualquier otro lugar menos en sus ojos.
–Hey, mírame.–Susurro Analise tomándola su mentón y haciendo que la mirara a los ojos.–Necesito que respires profundamente.– Dijo mientras inhalaba y exhalaba, haciendo que Amarantha la imitara.
–¡Oh por Dios! No, no, no, – negó con rapidez Amarantha volviendo en sí y poniéndose histérica.– No nos cuidamos, ¡Por Dios! Ni siquiera sé si existe algún método anticonceptivo, que voy a hacer, oh cielos.– Empezó a murmurar dando vueltas Amarantha.
Analise suspiro. Y la tomó de por los hombros deteniéndola y haciendo que la mirara a los ojos.
–Primero cálmate y deja de murmurar, odio cuando lo haces, no te entiendo nada y si no te entiendo, no sé cómo ayudarte.–Dijo sería, Amarantha asintió.–Bien, ahora, sabías que en algún momento iba a pasar, tu lo aceptaste.– Le recordó.
–¡Si lo sé, se que acepte pero esperaba tener unos años para hacerme a la maldita idea!– grito fuera de sí.–No contaba con que mi esposo fuera un dios griego delicioso y que su sexo fuera increíble. ¡Maldición, no nos hemos cuidado!– Grito nuevamente.– ¿Y si ya estoy embarazada? ¿Qué voy a hacer?– Sus ojos se llenaron de lágrimas con rapidez.
Amarantha sentía pánico, no sabía que hacer su mente estaba nublada, empezaban a llegar los recuerdos de su padre alcohólico tirado en cualquier lugar de su casa, gritándole cuando la veía.
Y el recuerdo borroso de su difunta madre.
No, ella no tenía idea de como ser madre, sentía pánico del solo tener un bebé y que cuando este creciera la odiara por no ser una buena madre, estaba asustada. No sabía qué hacer.
Sintió los brazos de su hermana rodearla y apretarla a ella.
–Todo va a estar bien, si estás embarazada, serás una madre grandiosa, ¡Por Dios! Has cuidado de mí y me has ayudado a ser la mujer que soy hoy día. Además, siempre estaré a tu lado. Estamos juntas en todo y contra todo ¿recuerdas?– Susurro a su oído Analise mientras acariciaba su cabello.
Amarantha se relajó, considerablemente en los brazos de su hermana, sabía que podía contar con ella para lo que fuera, pero eso no hacía que el miedo desapareciera.
–Miladies, todo está listo, estamos esperando por ustedes para partir.– escucharon la voz de Virginia, quien miraba con preocupación a Amarantha que estaba a nada de llorar en los brazos de su hermana, a su lado estaba Rita igual de preocupada.
Amarantha se separó de su hermana y le Sonrió para luego asentir. Pero esa sonrisa no engaño a ninguna de las mujeres presentes.
–Muy bien vamos, ya quiero conocer nuestra nueva residencia.– Dijo Analise intentando cambiar el tema y el ambiente tenso que se sentía.
Las cuatro salieron del jardín en dirección a la entrada donde las esperaba Mikail, quien al ver los rostros de la cuatro mujeres frunció el ceño, pero se preocupó aún más cuando vio el rostro de su esposa, algo no estaba bien.
Analise dejo un beso en la frente de su hermana cuando llegó al carruaje en que iria con Rita y Virginia.
–Todo estará bien, no deberías preocuparte por algo que no es seguro.– Dijo con una sonrisa intentando tranquilizarla.
Amarantha le sonrió de vuelta y asintió. Para luego ir al carruaje donde solo iría con su esposo, cuando llego donde el se encontró con su mirada preocupada, pero le sonrió rezando por que no preguntara nada, no quería hablar sobre eso ahora.
El la ayudo a subir al carruaje para luego subir y sentarse frente a ella sin dejar de observarla en algún momento, ella por otro lado solo desvío la mirada a la ventana cuando el carruaje se pudo en marcha.
Su hermana tenía razón, no debía preocuparse por algo que aún no había pasado, lo mejor era que se centrará en la inversión y la nueva tienda que abriría con su hermana. Después de todo ese era el comienzo de su carrera como una mujeres exitosas y de renombre.
Con un suspiro intento alejar los todo pensamiento negativo y solo centrarse en lo que venía cuando llegara a la ciudad, tenía cosas importantes que hacer.