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Las Cicatrices Del Lobo

Las Cicatrices Del Lobo

Status: En proceso
Genre:Romance / Mafia / Venganza
Popularitas:6.9k
Nilai: 5
nombre de autor: pitufina

la vida de Giovanna no era color de rosa, pero la noche en que todo cambió descubrió que aquella persona que debería haberla protegido, la había condenado.
¿que ocurre cuando el monstruo arrastra consigo a la persona que mas amas en este mundo? ¿puedes perdonar que alguien te arrebate a tu madre por error?
Aleksei creyó que estaba vengando a su hermana, pero descubrió su error y ahora debe pagar las consecuencias.

NovelToon tiene autorización de pitufina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El hombre de los secretos

La tensión permaneció en la cocina incluso después de que nadie pronunciara una sola palabra.

Giovanna sintió cómo los músculos de su espalda se tensaban mientras observaba a su padre desde el otro lado de la habitación.

Había algo en él que siempre conseguía hacerla sentir pequeña.

No era solo su altura.

Ni su voz grave.

Ni siquiera aquella mirada oscura capaz de congelar cualquier conversación.

Era la incertidumbre.

Nunca sabía qué versión de él encontraría al cruzar una puerta.

Algunas veces era amable.

Otras parecía indiferente.

Y en los peores días...

En los peores días era mejor mantenerse fuera de su camino.

—¿Interrumpo algo? —repitió su padre.

Su madre fue la primera en reaccionar.

—Giovanna me estaba mostrando un regalo.

El hombre observó el pañuelo de seda que seguía entre las manos de su esposa.

—¿Un regalo?

—Lo compré esta tarde —explicó Giovanna.

Su padre arqueó una ceja.

—¿Y desde cuándo gastas dinero en cosas innecesarias?

La felicidad que había sentido al entregar el regalo desapareció al instante.

Aquella era precisamente la razón por la que evitaba compartir cosas con él.

Todo terminaba convirtiéndose en un problema.

—Es mi dinero.

El hombre la observó durante unos segundos.

Demasiados segundos.

—Mientras vivas bajo este techo, todo lo que hagas es asunto mío.

Su madre dio un paso adelante.

—Es solo un pañuelo.

—No te estoy hablando a ti.

El silencio cayó nuevamente.

Giovanna bajó la mirada.

No por sumisión.

Por experiencia.

Sabía cuándo insistir y cuándo callar.

Aquella tarde no era momento para discutir.

No con el modo en que había entrado a la casa.

No con aquella expresión.

Su padre dejó las llaves sobre la mesa.

El sonido metálico resonó por toda la cocina.

—¿La merienda está lista?

—Sí.

—Entonces sírvela.

La orden fue dirigida a su esposa.

No había agresividad en su voz.

Y sin embargo sonó como una amenaza.

Su madre obedeció sin discutir.

Giovanna odiaba aquello.

Odiaba la forma en que su madre se encogía cada vez que él estaba cerca.

Odiaba la manera en que vigilaba cada palabra.

Odiaba los silencios.

Las excusas.

Las lágrimas escondidas.

Y sobre todo odiaba no entender qué demonios estaba pasando.

Porque algo estaba pasando.

Lo sabía.

Lo sentía.

Llevaba años sintiéndolo.

Su padre desaparecía durante días enteros.

Recibía llamadas a cualquier hora.

Hombres desconocidos llegaban a la casa en vehículos oscuros.

Algunos parecían empresarios.

Otros parecían soldados.

Y ninguno inspiraba confianza.

Pero cada vez que preguntaba obtenía la misma respuesta.

"No son asuntos tuyos."

La merienda transcurrió en un silencio incómodo.

Su padre apenas tocó la comida.

Parecía distraído.

Como si estuviera pensando en algo más.

Algo lejano.

Algo peligroso.

De vez en cuando consultaba el teléfono.

Luego volvía a guardarlo.

Y cada vez que la pantalla se iluminaba, su expresión empeoraba.

Finalmente se levantó.

—Tengo trabajo.

Giovanna casi se rio.

Trabajo.

Siempre era trabajo.

Aquella palabra había servido durante años para justificar cualquier ausencia.

Cualquier secreto.

Cualquier mentira.

Su padre salió de la cocina sin despedirse.

Un minuto después escucharon la puerta de su despacho cerrarse.

Solo entonces su madre pareció respirar normalmente.

Giovanna observó aquella reacción.

Y algo dentro de ella se rompió un poco más.

—¿Por qué sigues haciéndolo?

Su madre levantó la mirada.

—¿Haciendo qué?

—Fingiendo que todo está bien.

La mujer guardó silencio.

—No está bien.

—Lo sé.

—Entonces deja de actuar como si nada ocurriera.

Su madre se sentó lentamente.

De pronto parecía cansada.

Mucho más cansada que unos minutos atrás.

—Las cosas son complicadas.

—Siempre dices eso.

—Porque es la verdad.

—No es una respuesta.

La mujer sonrió con tristeza.

—Quizás algún día lo entiendas.

—¿Entender qué?

La sonrisa desapareció.

Durante unos segundos pareció debatirse entre hablar o guardar silencio.

Finalmente eligió lo segundo.

Como siempre.

—Ve a hacer tus tareas.

Giovanna soltó una risa amarga.

—Claro.

Porque esa también era una respuesta habitual.

Cuando las preguntas se volvían peligrosas.

Cuando se acercaban demasiado a la verdad.

Cuando amenazaban con derribar las paredes de aquella casa.

Subió las escaleras y se encerró en su habitación.

La luz anaranjada del atardecer entraba por la ventana.

Normalmente aquel lugar le transmitía tranquilidad.

Aquella tarde no.

Se dejó caer sobre la cama.

Su mirada se dirigió hacia el techo.

Intentó concentrarse en cualquier otra cosa.

En sus amigas.

En la universidad.

En el futuro.

Pero los pensamientos siempre terminaban regresando al mismo sitio.

Su familia.

Su padre.

Los secretos.

La sensación constante de que estaba viviendo dentro de una mentira.

Un golpe seco la hizo incorporarse.

Provenía de la planta baja.

Luego escuchó voces.

Elevadas.

Tensas.

Su corazón comenzó a latir más rápido.

Con cuidado se acercó a la puerta.

Abrió apenas una rendija.

Otra voz llegó desde el despacho.

No era la de su padre.

Era un hombre.

Desconocido.

Furioso.

—Esto se está saliendo de control.

—Baja la voz —respondió su padre.

—No me digas qué hacer.

Giovanna contuvo la respiración.

No podía distinguir todas las palabras.

Pero era evidente que estaban discutiendo.

—Nos están observando.

—No tienes pruebas.

—Las tendré pronto.

Silencio.

Luego el desconocido volvió a hablar.

—Debemos informar al jefe.

Aquellas palabras llamaron inmediatamente su atención.

¿Jefe?

Su padre jamás había mencionado tener un jefe.

Siempre hablaba de negocios propios.

De inversiones.

De empresas.

Entonces, ¿quién era ese hombre?

Y más importante aún...

¿Quién era el jefe?

Un escalofrío recorrió su espalda.

Durante años había intentado convencerse de que todo tenía una explicación lógica.

Pero cada vez resultaba más difícil.

Los siguientes minutos transcurrieron entre murmullos imposibles de entender.

Finalmente escuchó pasos.

La conversación había terminado.

Giovanna regresó rápidamente a la cama antes de ser descubierta.

Un minuto después un automóvil arrancó frente a la casa.

El visitante se había marchado.

La noche cayó lentamente.

La cena fue incluso más incómoda que la merienda.

Su padre apenas habló.

Su madre tampoco.

Y Giovanna ya estaba cansada de fingir normalidad.

Cuando terminó de comer se retiró a su habitación.

No podía soportarlo más.

Necesitaba aire.

Necesitaba pensar.

Necesitaba comprender.

Pero sobre todo necesitaba respuestas.

Se acercó a la ventana.

Las luces del pueblo brillaban a lo lejos.

Todo parecía tranquilo.

Pacífico.

Normal.

Y sin embargo ella tenía la sensación de vivir sobre una bomba a punto de explotar.

No sabía cuánto tiempo permaneció allí observando la oscuridad.

Quizás una hora.

Quizás dos.

Hasta que un sonido llamó su atención.

Una voz.

Luego otra.

Procedían del jardín.

Su corazón se aceleró.

Reconoció inmediatamente a los dueños de aquellas voces.

Sus padres.

Sin hacer ruido abrió ligeramente la ventana.

El aire fresco de la noche entró en la habitación.

Y entonces escuchó con claridad.

—Debes salir de esto —decía su madre.

—Ya hemos hablado de este tema.

—No me importa.

—Pues debería.

—Tenemos una hija.

El silencio que siguió pareció eterno.

—Precisamente por ella sigo adelante.

—¡No!

La respuesta de su madre llegó cargada de desesperación.

—Lo haces por orgullo.

—No sabes de qué hablas.

—Sé exactamente de qué hablo.

Otra pausa.

Después llegó la frase que hizo que la sangre abandonara el rostro de Giovanna.

—Algún día van a matarte.

El corazón le golpeó con fuerza contra las costillas.

Abajo, en el jardín, nadie habló durante varios segundos.

Finalmente escuchó la voz de su padre.

Fría.

Resignada.

Casi cansada.

—Lo sé.

Y por primera vez en toda su vida, Giovanna comprendió que el peligro que había sentido durante años no era producto de su imaginación.

Era real.

Y estaba mucho más cerca de lo que jamás había imaginado.

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valeska garay campos
ojalá no lo traicione 😔
valeska garay campos
porque me haces 😭 autora me encanta la historia
Gladys Muñoz
y ella q culpa tiene en todo este embrollo
valeska garay campos
al fin se sabe quien fue el monstruo ahora el ruso debe encontrarlo antes que lo maten 😔
Muriel 💟
POR TÚ CULPAAAA
Muriel 💟
Solo espero y ruego que Giovanna no se enamoré de ese tipo, por favor autora que no se vaya a quedar con el asesino de su madre 🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻
Muriel 💟
Perdió a su madre en tus manos 🥺 Vos se la mataste
Gladys Muñoz
por q los padres dejan q ella también pague por sus errores la madre q le pasa q no manda a su hija fuera de esa casa la quiere mucho pero no la protege
Gladys Muñoz
por q los padres dejan q ella también pague por sus errores la madre q le pasa q no manda a su hija fuera de esa casa la quiere mucho pero no la protege
Carolina A²V
que bien pronto se hará justicia y las cabezas caerán 🤔
Carolina A²V
ahora tienes la verdad solo necesitas las pruebas
Carolina A²V
cuál es la novedad❓️🤔
Carolina A²V
ahora pregúntate si valió la pena 🤔
Carolina A²V
esto está muy bueno
Carolina A²V
🤔😠😠
Carolina A²V
poder de persuasión 😁😂🤣
Carolina A²V
no te imaginas cuanto 🤔
Carolina A²V
quieres descubrir las cicatrices que tiene Giovanna en su piel 🤔
Gladys Muñoz
Diosito por q las mujeres tienen q ser así dejarse maltratar por un mal nacido
Gladys Muñoz
empiezo tarde felicidades como es de mafiosos me gusta más buen día para todas
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