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ENTRE BATAS Y SOMBRAS.

ENTRE BATAS Y SOMBRAS.

Status: En proceso
Genre:Yuri / Venganza / Mafia
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Danny arboleda

🚨Está historia es intersexual, (Osea, mujer con sistema reproductivo de un hombre, comúnmente llamado p*ne) Si eres sensible a estás historias, por favor no leer. De igual manera, a veces lo que no nos gusta es porque nunca antes nos hemos atrevido a probar, así que no te prives de algo que nunca has probado.

Espero que os guste la novela. Dejen su Like y comentario. No olviden seguir para estar al tanto de cada capítulo que suba. Los episodios se subirán los lunes y viernes, gracias por todo😘 🚨

Alisha, es la jefa de la mafia: peligrosa, dominante... Valeria, aburrida de una vida que la consume, comete un error que cambiará todo: pedirle a Isabela que no la deje volver a su casa.

Ella no imaginaba que esa súplica sería tomada al pie de la letra. Ahora está atrapada en una jaula dorada, bajo el control de una mujer que mezcla crueldad con seducción, amenaza con un beso y castiga con una caricia.

Entre balas, risas oscuras y noches que arden, ambas descubrirán que lo prohibido pu

NovelToon tiene autorización de Danny arboleda para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

¿Futura Cuñada?

—¿Qué haces?

—Leer, ¿no ves?—Me adentré más en la mansión.

—¿Qué haces con Hulk y Terrie?

—Hmm... así que así es como se llaman.

...Ella estaba recostada sobre el lomo de Hulk, mientras acariciaba la panza de Terrie con la mano izquierda. En la otra mano tenía un libro. Hulk y Terrie, mis perros, los mismos que no soportan a nadie. Ni siquiera a Diogo lo dejan acercarse sin hacerlo correr. Pero ahí estaba ella, tranquila, como si los conociera de toda la vida, y ellos… dóciles.

—Hulk, ven aquí.—Lo llamé, pero él solo levantó la cabeza, me miró y volvió a acostarse. ¡¿Pero qué?!—¡Hulk, ven aquí!—El muy traidor me ignoró por completo. ¿Qué está pasando?

—No te escuchará.

—¿Qué les hiciste a mis perros? ¿Por qué son tan amables contigo?— ¿De qué me quejo? Yo también siento curiosidad por ella.

—Si me investigaste, sabrás a qué me dedico.—Eso tiene sentido. Ella es veterinaria; es lógico que sepa cómo llegarle a los perros, pero...

—Ellos son diferentes; están entrenados para otra cosa.

—Siguen siendo perros que necesitan cariño y compañía.—¿Por qué tiene respuesta para todo?

—¿Qué edad tienes, diez? ¿Por qué tienes respuesta para todo?

—Te diría mi edad, pero eso no es necesario, ¿cierto?

...Metí mis manos en los bolsillos del abrigo mientras renegaba mentalmente. Suspiré.

—Levántate. Me dijeron que no has cenado. ¿Qué te pasa? Pensé que te gustaba comer.—Le pregunté, pero ella se quedó callada. Por fin una que no responde... Bueno, eso pensé, pero no. Se sentó, suspiró y luego dijo:

—Me gustaba. Me tienes aquí encerrada, sin celular, sin poder hablar con mi familia, que debe estar preocupada, y mi novio debe estar preocupado al igual que mi mejor amiga. ¿Cómo estarías tú si estuvieras en mi lugar?—Bueno, tiene razón, pero lo hago por su bien, ya que a esa familia no le importa dónde está su hija. Y ese novio... Ja, ese no la quiere ni tantito; se ha estado comiendo a su mejor amiga hasta en frente de ella y ni enterada. Por eso le quité el celular, para que vea que a ellos no les importa nada de lo que le pase.

—Tu celular se dañó, ¿no lo recuerdas? Lo tiraste al piso como algo inservible. Si quieres, puedo mandar a comprar uno, solo si quieres.—No le diría que su familia es la peor raza humana que existe. Ella se levantó del piso y, como si Hulk y Terrie la estuvieran protegiendo, se levantaron y se pararon detrás de ella. Yo solo los miré con ironía. ¿Qué pasa?

—Gracias, pero no es necesario. Ya saldré de aquí y compraré mi celular—, dijo para luego darme la espalda y encaminarse a las escaleras que dan al segundo piso.

—Ven y cena; no dormirás sin cenar.—Me ignoró, pero apenas puso su pie en el primer escalón, le grité:—¡Te dije que vinieras a cenar! No me provoques, que no tengo mucha paciencia.

...Se detuvo, luego volteó a mirarme. Su expresión me dio miedo; creo que quiere matarme. Así como estaba, me dijo:

—No vuelvas a gritarme, y si no quieres que te provoque, pues, ya sabes la solución.—Habla muy calmada; eso quiere decir que está tan molesta y triste que siente que es mejor hablar así.

—No puedes irte; te necesito para algo.

—No me interesa. Solo quiero volver a mi vida: mi veterinaria y mi casa, nada más.—¿Qué vida? ¿Esa vida de hipócritas y engaños? Mejor está aquí conmigo.

—Esa vida es aburrida; es mejor quedarte.

—Para mí no lo es.

...¿Será que estoy haciendo lo correcto o sería mejor dejarla marchar, que vea por sí misma la clase de familia y novio que tiene?

—Además, sé que mi familia no es la mejor del mundo, pero es mi familia.

...Me quedé callada. Tiene razón; es su familia, pero hay algo en mí que me dice que no la deje ir, que estará mejor aquí, conmigo. Subió las escaleras con Hulk y Terrie detrás de ella. ¿Qué carajo les pasa? Los pitbull más grandes y agresivos que existen en este mundo están cuidando a una extraña, ¿es broma? Y a mí ni me escuchan. Suspiré. Subí las escaleras; creo que debo hablar con ella. Quería entrar a "MI HABITACIÓN", pero la señorita la tenía con seguro.

—Oye, abre la puerta.

—No, duerme en otro lado.

—Esta es mi habitación; no dormiré en otro lado, así que abre esa puerta.

—Ya dije que no.

—La tumbaré si no la abres.

—Si lo haces, me enojaré contigo.

...No pues, como si ya no estuviera enojada conmigo. Respiré hondo.

—De acuerdo. Ven, cenemos y hablemos. ¿No tienes preguntas para mí?

...No entiendo por qué estoy haciendo esto. ¿Acaso ella es alguien importante para mí? No, claro que no; apenas un día que la conozco. Si quiere comer, que coma; si no, pues no tengo nada que ver.

—¡¿Sabes qué? No cenes; aguanta tu hambre. No te obligaré a nada. Y no te preocupes, puedo dormir en otra habitación!

—¡Pues vete! ¡Eso sería genial; así puedo dormir tranquila!

—¡Bien, como quieras!

...Golpeé la puerta con rabia. ¡Maldición! Estoy peleando con una niña. Me alejé de la puerta y fui a mi despacho. Me serví un trago recargado; lo necesitaba. Después fui y me senté con la botella en mis manos en el sofá de cuero que estaba en la mitad de mi despacho. Puede que se vea que la estoy reteniendo sin motivo alguno, pero no es así. ¿Saben qué se siente tener a una mujer al lado y en lo único que puedes pensar es en cómo hacerla tuya? Es algo insoportable para mí, pero con ella no es así. No negaré que está guapa y buenísima; cualquiera estaría encantado de hacerla suya, pero yo no me siento con la necesidad de hacer eso, sin nombrar que gracias a ella la noche anterior pude dormir más de lo que he dormido esta semana. ¿Por qué? No sé. Por eso no quiero que se vaya; quiero saber más de ella, a ver si puedo averiguar qué me pasa con ella, aunque sé que está mal; solo... no puedo evitarlo.

...Me serví otro trago, luego otro y otro mientras pensaba en cómo hacer para que esté más cómoda en casa. Casi termino una botella de whisky, así que paré. No entiendo qué estoy haciendo, en serio que no. Salí del despacho y me dirigí a mi habitación. Intenté abrir la puerta, pero aún estaba con seguro, entonces...

—Ve por las llaves.

...Le dije a uno de los hombres que estaba parado frente a la puerta, vigilándola.

—Entendido, jefa.

...Él se fue; yo me quedé pegada a la puerta de espalda. No dormiría hoy si no duermo con ella; me cuesta conciliar el sueño, así que debo dormir con ella, porque antes pude dormir más tiempo. El joven volvió con las llaves, abrió la puerta y yo entré. Ella estaba acostada en un lado de la cama, al lado izquierdo para ser exactos. La cobija apenas cubría una parte de su cuerpo, dejando sus piernas al descubierto; su pierna derecha se encogía un poco, elevando así su rodilla a la altura de su cintura. No negaré que se veía muy provocativa, pero no pensé de esa forma con ella, así que me acerqué y la cubrí. La entiendo, entiendo que se moleste conmigo; cualquiera lo estaría, por eso mañana le mostraré la clase de familia que tiene, y la clase de novio que tiene. Fui al baño y me cambié de ropa, luego volví, dejé mi arma en la mesita de noche y me metí a la cama con ella. No me acercaría tanto; solo lo suficiente como para poder conciliar el sueño, y así fue. En poco tiempo, ya me estaba quedando dormida, entonces confirmé que la necesito a ella.

 

—¡¡BANG!!

—¡Aaah!!

...Ante tremendo ruido, primero mi cuerpo se levantó antes de abrir los ojos. Llevé la mano a mi arma, pero no estaba. Entonces abrí los ojos asustada. Diogo y otros hombres entraron apurados a la habitación.

—¿¡Jefa!? ¿Se encuentra bien?

...Miré a Valeria, que estaba parada al pie de la cama con el arma en sus manos. Me acerqué y se la quité; al principio, no quería soltarla de lo nerviosa que estaba.

—Vamos, suéltala.

...Ella me miró, con sus ojitos llorosos y su expresión de asustada; luego la soltó. Apenas la soltó, se la pasé a Diogo.

—Salgan.

—Entendido.

...Diogo y los demás salieron. Valeria temblaba del susto y no paraba de llorar. ¿Qué hiciste, Alisha? ¿Cómo se te ocurre dejar un arma cargada? Qué estúpida.

—Está bien, todo está bien. No pasó nada.

...Le decía mientras la abrazaba.

—Lo siento. No pensé que fuera de verdad, tampoco pensé que...

—Shhh, no pasa nada; fue mi error.

...Nos separamos del abrazo; ella se quedó mirándome, luego me preguntó:

—¿Qué haces en la habitación?

...Me alejé un poco y aclaré mi garganta.

—Eeh... Es mi habitación. Me cuesta dormir si no duermo en mi cama.

...Le dije. Ella como que se la creyó, porque ya no insistió. Luego, su mirada recorrió mi cuerpo, después se llevó las manos a su boca mientras abría sus ojos sorprendida.

—¿Qué es eso?

...Seguí su mirada y me di cuenta de un pequeño problema. Entonces tomé una cobija y me cubrí.

—Bueno, eso, hmm... Soy una persona diferente, por así decirlo.

—Hmpm...

—Bien, ya que estás mejor, iré a darme una ducha.

...Ella solo movió su cabeza. Pasé por su lado para ir al baño. ¡Carajo! Ahora me odiará o me tendrá miedo. Me di una ducha rápida porque haría ejercicio, así que salí rápido de la ducha y, como de costumbre, salí desnuda. No esperaba que ella aún estuviera en la habitación. Nos quedamos mirando sin saber qué hacer. ¿Es que hoy es mi día o qué? Por instinto, me cubrí rápido, aunque ya no era necesario. Luego, ella retiró su mirada. Yo me di media vuelta y fui al vestidor sin decir ni una palabra. Esto es raro; ¿por qué siento pena con ella? Nunca antes me sentí así con ninguna; ¿por qué contigo sí?

—¡No vi nada, así que estate tranquila!

—¡Eso quiere decir lo contrario!

...Esto es absurdo. ¿Alisha Rusca tiene pena de alguien como ella? No lo creo. Me puse un top y shorts, y salí. Yo soy quien pone las condiciones; ¿por qué actuaría como si ella es quien las pone? Ja, no pues.

—Haz lo que quieras. Como ya te dije, estás en tu casa; haz lo que normalmente haces en tu casa. Ahora, iré a hacer ejercicios. Y ya que no tienes ropa, en la tarde saldremos de compras; también te tengo una sorpresa.

—Espera...

...No esperé a que me dijera nada; solo salí rápido de la habitación. Esto es muy vergonzoso, dios. Al salir de la habitación, Diogo estaba afuera esperándome.

—Jefa.

...Me entregó una carpeta.

—Allí están todos los movimientos de Alexander.

...Me decía mientras bajábamos las escaleras.

—¿Y él?

—Solo esperando su orden.

—No hay nada que decir. Quien me traiciona no vive para contarlo.

...Volví a entregarle la carpeta mientras me adentraba en el gimnasio.

—Como ordene, jefa.

...Hoy quería hacer que Valeria se sintiera bien en casa, ya que gracias a ella he podido dormir estos dos días. Hacía rato no me sentía así, como si dormir fuera el mayor placer de la vida. El cuerpo realmente descansa cuando duermes lo suficiente. Mi rutina de ejercicio era simple: estiramiento, correr un poco, levantar pesa, hacer barras y, por último, practicar un poco de boxeo. A cada ejercicio le daba de diez a quince minutos; rápido y sencillo, así me mantengo en forma. Terminé mis ejercicios y subí a darme otra ducha. Hoy tenía mucho por hacer. Valeria esta vez sí no estaba en la habitación; creería que estaría desayunando. Me arreglé y bajé por mi batido después de hacer ejercicios, y allí estaba ella, desayunando, aunque no con la misma emoción que antes. Era como si comiera por necesidad.

—A las cinco pasaré por ti, así que arréglate.

...Le dije terminando de tomar mi batido.

—¿No desayunas?

—No.

—No tengo ropa para ponerme.

—No te preocupes; te haré llegar algo.

—Ok.

...Ella no me miraba. ¿Será que me tiene miedo, o está asustada por lo que descubrió de mí? No importa; de todos modos, tarde o temprano se iba a dar cuenta. Pero ¿por qué me siento como si la hubiera decepcionado?

—Si quieres preguntar, no dudes en hacerlo; te responderé con la verdad.

—De acuerdo.

...¿Por qué está tan distante? ¿Ayer no estaba molesta? ¿Qué pasó hoy?

—Ok, ya me voy.

—Aja.

...Primera vez que salgo a esta hora, y todo es gracias a ella, ya que por ella pude dormir y levantarme a las seis, algo que nunca había hecho. Antes, a esa hora ya estaba lista, pero hoy no fue así, y se sintió bien. Le di una última mirada y salí. Estaba ahora algo triste, pero sé que en la tarde se alegrará cuando vayamos de compras, ya que a la mayoría de las mujeres les gusta comprar; no creo que ella sea la excepción.

—Jefa, en la carpeta tiene toda la información del hermano de la señorita Valeria.

...Mandé a investigar a su hermano, ya que parece el único en la familia que se preocupa por ella, y por lo que veo aquí, él trabaja para mí; solo que trabaja para Adriana como guarda de seguridad. Eso es bueno. Él es tan joven como su hermana; solo se llevan dos años. Ambos son muy jóvenes, pero aun así tienen sentido de la responsabilidad. Si fueran otros con los padres que tienen, serían peor, pero ellos eligieron ser opuestos a ellos; qué bueno por ellos.

—Dile a Adriana que promueva a Alessandro Bahr a jefe de seguridad.

—Entendido, jefa.

 

{Valeria}

—Señora Lucía, ¿puede prestarme su celular para hacer una llamada? Por favor.

...Me estaba volviendo loca en esta mansión haciendo nada todo el día. Además, estaba muy preocupada por mi familia y novio, mi trabajo... Creo que ya me echaron. Dios, ¿qué voy a hacer cuando esta loca decida dejarme ir? Pero, si es como en la novela que vi, ella no me dejará ir, porque lo sé: el trabajo de ella no es normal. Si no es muy rica, debe trabajar para la mafia, ya que solo esas personas mantienen armas en su casa y muchos guardias, tal como está esta mansión. Apenas me acerco a la puerta, ya hay dos hombres allí parados; eso no es normal. Quería preguntarle, pero con el susto de esta mañana, no quiero saber a qué se dedica. Me da miedo saber mucho y después termine matándome lejos de mi familia...

—Lo siento, señorita Valeria, pero no puedo hacer eso.

—Por favor, nadie se enterará, ¿sí?

...Junté mis manos para rogarle, pero no me hizo caso.

—Por favor, señora Lucía. ¿Sabes? Jamás había estado lejos de mi familia, y mucho menos de mi novio, pero ahora llevo dos días lejos de ellos, y sé que ellos me extrañan igual como yo a ellos. Por favor, no le diré nada; solo quiero saber cómo están y decirles que estoy bien, solo eso, ¿sí?

...Ella me miraba mientras soltaba un suspiro pesado, entonces pensé que me prestaría su celular. Pero, cuando movió su cabeza en negación, supe que no me prestaría su celular, y con ella, ya eran seis personas las que se negaban a prestarme su celular.

—El señor Diogo nos advirtió que si alguien le prestaba un celular, estaríamos muertos, y créame señorita, con ellos toca tomarse muy en serio lo que nos dicen.

...Ella se dio media vuelta y siguió haciendo lo que estaba haciendo. Eso me asustó, pero por algún motivo me sentí bien al escucharla decir eso a pesar de que me asusté; solo en el fondo de mi corazón me sentí bien al escuchar eso. Salí de la cocina pensativa; yo no sé nada de ella, solo su nombre y su "pequeño problema" como dice ella, pero para ser sincera, de pequeño no tiene nada. No importa, eso no importa ahora; solo quiero salir de aquí. No, en primer lugar, ¿qué hice para estar aquí encerrada? En mi vida siempre he sido honesta, no me meto en problemas, solo salgo con mis amigos o mi novio. Aunque mis padres son un problema, siempre los he respetado, entonces... ¿qué diablos estoy haciendo aquí?

...Estaba caminando a la sala de estar para ponerme a ver algo, ya que es lo único que puedo hacer aquí, pero la puerta principal se abrió, asustándome en el proceso, porque se suponía que ella volvía en la tarde, pero apenas eran las once de la mañana. Para mi sorpresa, la persona que entró por esa puerta era un joven de unos dieciséis a dieciocho años, pelo pintado de rojo, algunos aretes en la oreja, pantalón negro con muchos bolsillos y cuerdas, botas negras, chaqueta negra, igual con muchos bolsillos, y camisa blanca. Parece el típico chico problemático.

—¡Bienvenido, joven Alan!

...Al escuchar a los hombres llamarlo así, supe que era familiar de ella.

—¿Ella está en casa?

...Preguntó.

—No, joven Alan.

—Claro, no sé por qué pregunto, si ella nunca está.

...Dijo algo triste. Puso sus pies en marcha; luego levantó la vista y entonces me vio. Puso cara de confundido. Frunció el ceño y se acercó a mí. Cuando estuvo lo suficientemente cerca de mí, preguntó:

—¿Quién eres?

...Su mirada recorrió mi cuerpo con el ceño fruncido, preguntándose quién diablos era yo. Su aliento apesta a alcohol; eso quiere decir que ya es mayor de edad, pero... yo llevo dos días aquí y no lo había visto. Sintiéndome avergonzada por cómo estaba vestida, me di media vuelta para irme a poner algo mejor, pero...

—No respondiste a mi pregunta, pero no te preocupes; no te haré nada. Si estás aquí, es porque ella te trajo; de lo contrario, no andarías caminando con la camisa de mi hermana puesta como si nada.

...Frené mis pasos. No se escucha que sea alguien problemático. Me di la vuelta y fingí una sonrisa.

—Lo siento, no debería andar así por la mansión...

...Él me interrumpió, no dejándome terminar de hablar.

—No te preocupes; mi hermana te trajo. Así anduvieras desnuda, nadie se atrevería a mirarte.

...Fruncí el ceño. ¿Qué quiere decir con eso? Él sonrió y continuó hablando:

—Me llamo Alan, hermano de Alisha; un gusto conocerte, futura cuñada.

...Dijo extendiéndome su mano mientras sonreía. Pero yo me quedé con la frase "futura cuñada". ¿Qué quiere decir?

...Me acerqué y estreché su mano mientras también me presentaba.

—Mucho gusto, Valeria. Pero... ¿cómo que futura cuñada?

—Eres la primera mujer, aparte de Adriana, que trae aquí. Eso solo indica una cosa... ¡Espera! No debería ser así; yo no debería aceptarte tan rápido. Esto va mal... Hmpm...

...¡¿Qué?!

—Me iré a dormir; hace dos días que no duermo. Hasta mañana, cuñada.

...Él pasó por mi lado, dejándome allí confundida. ¿Qué quiere decir con que "eso indica una cosa"? Yo solo quiero volver a mi casa, pero ahora él me llama como si yo fuera novia de su hermana, pero... ¿cómo se va a dormir sin antes terminar de decirme todo? Además, creo que él sí me prestaría su celular. ¡Aaaah! ¿Y quién diablos es Adriana?

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Pamela Duran Sandoval
siga así excelente novela autora porfavor más capitulos
Blasida Zarate
Es buenísimo lastima que tiene pocos capítulos pero esperaré
Pamela Duran Sandoval
Valeria dale su merecido a Dante a él no le haces nada en cambio a la pobre señora rusca le rompes la nariz, la cacheteas, la insultas, pobrecita de ella me compadezco
Elisbeth Palma
más capítulo autora
Elisbeth Palma
😱😱😱😏 estará difícil
Elisbeth Palma
sí claro
Elisbeth Palma
🤭🤭🤭🤭😏 se la había olvidado
Elisbeth Palma
🥰🤭😏 me encanta estos tipos de novela
Pamela Duran Sandoval
gracias autora más capitulos porfi 🙏🙏🙏🙏
Pamela Duran Sandoval
excelente novela gracias espero pronto una nueva actualización
nilda daniela camacho mejia
necesito más capitulos, está muy buena la historia
Pamela Duran Sandoval
excelente novela autora ya la extrañaba me encantan sus obras las e leído todas y espero que esta no sea igual de buena que las anteriores gracias espero un nuevo capítulo
Dshir Caicedo: Hola. Gracias por siempre comentar. Yo también extrañaba publicar a mis querid@s y leales lectores. Yo también espero que sea de su agrado está historia.
total 1 replies
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