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¿ESTE ES MI FINAL?

¿ESTE ES MI FINAL?

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Romance / Padre soltero
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Cintya Flores

Reencarné dentro de la novela que más amaba, pero no como la heroína. Soy la hija del duque más temido y odiado del imperio — un personaje que ni siquiera debería existir. No conozco mi final, pero sí sé una cosa: protegeré a mi familia aunque el mundo entero se ponga en mi contra.

NovelToon tiene autorización de Cintya Flores para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Jardín de Rosas

Esa misma noche, mucho después de que las visitas se hubieran ido y la mansión hubiera vuelto al silencio, el duque Ainsworth estaba sentado en su escritorio con los documentos del día todavía abiertos frente a él.

Pero no los estaba leyendo.

Estaba mirando la ventana.

—Ino.

No hubo pasos. No hubo sonido de puerta. Simplemente, donde antes había solo oscuridad, apareció una figura — completamente cubierta de negro de la cabeza a los pies, de pie frente a la ventana como si siempre hubiera estado ahí y el mundo simplemente no lo hubiera notado hasta ese momento.

—Infórmame.

—Cuando llegamos al castillo confirmamos que el Emperador fue quien envió a los asesinos. —La voz era baja, sin inflexión—. Ya hay sospechas en la corte de que el hijo del duque podría estar vivo. Por eso los enviaron: para investigar y actuar si era necesario.

El duque se levantó de la silla.

Se quedó de pie mirando directamente a su espía con una expresión que no revelaba nada, pero que las personas que lo conocían bien habrían reconocido como la cara que ponía cuando estaba tomando una decisión que no iba a gustarle a nadie.

—Sigue vigilando al Emperador. Todo movimiento, toda reunión, todo mensaje. Si algo cambia, me informas de inmediato.

—Sí, duque.

La figura se disolvió en la oscuridad con la misma ausencia de ruido con la que había aparecido.

El duque volvió a sentarse. Miró los documentos sin verlos.

Ya saben que existe.

Ya saben que está viva.

Apretó levemente la mandíbula.

Que vengan.

......................

A la mañana siguiente, Nazaria abrió los ojos y encontró a su padre sentado en la silla junto a su cama.

No dormido. Sentado, completamente despierto, con la taza de té ya fría en la mano, mirándola con esa expresión que ella había aprendido a leer: la de alguien que ha estado pensando durante mucho tiempo en algo que no puede resolver.

Nazaria lo miró.

Extendió la mano y le jaló una mejilla con cuidado.

El duque bajó la taza despacio y la miró con una expresión que decía claramente que acababa de procesar lo que había pasado y no estaba seguro de qué hacer con esa información.

—¿Cuánto tiempo llevas despierta? —preguntó.

—Acabo de despertar —dijo Nazaria con absoluta honestidad—. ¿Cuánto tiempo llevas tú aquí?

Una pausa.

—Un rato.

Un rato. Claro.

Este hombre se queda mirando dormir a su hija a las seis de la mañana y lo describe como "un rato". Completamente normal. Todo bien.

No voy a llorar. Tengo seis años y un nivel de compostura que mantener.

Su padre se puso de pie, acomodándose la bata con una dignidad que resultaba impresionante para alguien a quien acababan de jalar la mejilla.

—Vístete. Vamos a desayunar al jardín.

¿Al jardín de rosas?

El jardín de rosas de la mansión principal era diferente al de la mansión anterior. Más grande, más antiguo, con rosales que claramente llevaban décadas creciendo y que habían alcanzado alturas considerables. Las fuentes aquí eran de piedra blanca — finalmente, piedra blanca normal, no oro — y el sonido del agua creaba un fondo constante y tranquilo sobre el silencio de la mañana.

La mesa estaba preparada bajo el rosal más grande, con el desayuno ya servido y el sol de la mañana filtrándose entre las ramas.

Nazaria se sentó, miró el jardín, y sintió algo en el pecho que tardó un momento en identificar.

Paz.

Qué cosa tan rara en medio de todo lo que está pasando.

—Papá —dijo, tomando una taza de té con las dos manos—, ¿este jardín también es mío?

—Se construyó al mismo tiempo que el otro. Tardó más en terminar.

Nazaria lo miró.

—¿Hiciste dos jardines?

—Sí.

¿Por qué hizo dos jardines?

¿Por qué este hombre toma decisiones económicamente irresponsables con una tranquilidad tan absoluta?

Bajó la taza. Se bajó de la silla. Caminó hasta donde estaba su padre y lo abrazó sin decir nada, con los brazos todo lo apretados que sus seis años le permitían.

—Gracias, papá. Te quiero mucho.

El duque no respondió de inmediato. Luego puso una mano sobre su cabeza con una gentileza que contrastaba completamente con todo lo que el mundo pensaba de él.

—¿Tanto te gustó?

—No es el jardín —dijo Nazaria contra su manga—. Es todo lo demás.

Que no entiendas que eso incluye a las personas tampoco.

Que nunca entiendas cuánto.

El duque no dijo nada más. Pero tampoco retiró la mano.

Desde una esquina del jardín, el mayordomo Sheins observó la escena con la expresión cuidadosamente neutral de alguien que está profundamente conmovido y no tiene intención de demostrarlo bajo ninguna circunstancia.

Se ven bien, pensó. El duque se ve bien. Hacía mucho tiempo.

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Lorena Itriago
hay otra versión de esta Novela?
Carmen Otero
me encanta tu novela escritora. en espera de más capítulos
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