Un incidente entre Maximiliano y Azul cambiará para siempre la amistad que los une. Luego, un accidente sumerge a Maximiliano en coma, y al despertar, su memoria alterada los enfrenta a una realidad que no reconocen.
Azul deberá sostener los recuerdos de Maximiliano… mientras se pregunta: ¿qué ocurrirá cuando él recuerde todo?
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INTRODUCCIÓN
NARRADOR: ACTUALIDAD
Azul Villanueva estaba en el apartamento que compartía con su mejor amigo Maximiliano. Ella estaba haciendo un trabajo para la universidad. De pronto su teléfono sonó.
Al ver el nombre en la pantalla sonrió. Era Maximiliano, lo cual no fue una sorpresa.
-¿Comida china, cielo?- Siempre le decía de esa misma manera con cariño, desde hacía varios años
-Siempre- Respondió y lo escucho reír
-Ya lo imaginaba- Ella escuchó su voz lejana y el sonido del motor. Él estaba conduciendo, usando el manos libres
El silencio se instaló en la conversación. Era algo normal cuando él conducía y debía doblar en alguna esquina. Ella lo respetaba, sabía cuánto se concentraba él al volante y lo responsable que era. Siempre lo había sido.
-El mismo auto. Qué extraño- Murmuró Maximiliano
-¿Qué auto, Maxi?- Preguntó sin entender
-Pareciera que me está siguiendo. Tal vez estoy paranoico, no me pongas atención- Él quiso tranquilizarla, pero la preocupación ya se había instalado en Azul
Maxi volvió a hacer silencio y dobló hacia la izquierda. Nuevamente, el mismo vehículo estaba detrás de él a muy poca distancia.
Azul se mantuvo en silencio, lo escuchó. Su respiración se escuchaba agitada. Prestó atención al ruido del motor, él había acelerado.
-Maxi dime algo, no te quedes en silencio- Pidió cada vez más preocupada
-Me está siguiendo. Creo que pediremos delivery, cielo- Respondió sin perder de vista el camino, totalmente concentrado, pensando regresar al apartamento tan rápido como el tráfico se lo permitiera
-¿Quién es? Maxi ten cuidado- Pidió poniéndose de pie sin saber que hacer
-Estoy cerca, llegaré en diez minutos
Ella escuchó que el volvía a acelerar y también el claxon. No supo si fue Maxi quien lo tocó o si fue alguien más.
-NOOOO- Lo escuchó gritar
-Maxi... Maxi... MAXIIII- Gritó
Escuchó como el coche derrapaba y un fuerte sonido. La llamada se interrumpió.
Azul volvió a marcar con insistencia. Nada. El teléfono llamaba, pero conectaba con el contestador. La preocupación aumentó junto a la angustia. Comenzó a llorar sin siquiera darse cuenta, completamente en pánico.
Varios minutos más tarde tocaron la puerta. Ella corrió a abrir, pensando que era Maxi. Se sorprendió al ver a dos oficiales de policía allí.
-Buenas noches. ¿Aquí vive Maximiliano Montenegro?- Preguntó uno de ellos. No escuchó siquiera su nombre
-Si, es mi amigo. ¿Dónde está Maxi?- Preguntó mirando hacia atrás de los oficiales. Él no los acompañaba
-Él sufrió un accidente. En la documentación que encontramos estaba esta dirección...
Azul notó que el oficial movía los labios, pero ella ya no lograba escuchar nada. Los recuerdos pasaban por su mente uno a uno mientras intentaba procesar la noticia.
-Él... él está bien. Tiene que estar bien- Los oficiales se miraron. La notaron angustiada- DÍGANME QUE ESTÁ BIEN
Azul gritó sacudiendo al oficial tomándolo por la camisa. Fue la única reacción que pudo tener. Los oficiales la sujetaron. Habían tenido que informar muchas malas noticias y sabían que esa reacción era normal.
-Señorita, la llevaremos al hospital. Necesitamos el número de su familia para informarle lo ocurrido- Azul pensó en Mariana, la madre de su amigo
Azul salió del apartamento sin siquiera tomar su abrigo. La angustia que tenía no le permitía siquiera sentir el frío de la noche.
-Maxi... alguien lo seguía. Yo... él me llamó- Susurró mientras los oficiales la escoltaban fuera del edificio cuidando que no se desmayara
-¿Él tenía problemas con alguien?- Preguntó uno de ellos
-No. Él no tiene enemigos. Maxi... es bueno- Rompió en llanto y la ayudaron a ingresar a la patrulla
El automóvil policial condujo al hospital. Azul gritó cuando entró. No veía a Maximiliano, lo llamaba desesperada.
Un médico de urgencias junto a los oficiales la apartaron y fueron a uno de los consultorios con ella. Al entrar allí Maxi no estaba.
-Señorita tiene que calmarse. Él está en cirugía ahora. Están haciendo todo lo posible...- Ella cayó al suelo de rodillas
Los oficiales la levantaron sin esfuerzo. Era delgada y en ese estado sumamente frágil.
-Haciendo todo lo posible... quiero verlo- Repitió sintiendo que la energía la abandonaba
-Señorita él está en cirugía ahora. Los médicos deben determinar la gravedad de sus lesiones. Entienda por favor
El médico salió del consultorio. Los oficiales permanecieron allí con ella para que no hiciera algo que pudiera entorpecer el trabajo de los profesionales.
Cuando Azul pareció más calmada, uno de los policías volvió a pedir información sobre la familia de Maximiliano. Ella en ese estado no podía comunicar la noticia.
En el lugar del accidente aún había gente trabajando en la escena. Había gente testificando en el lugar y en el pavimento había más marcas que demostraban que el vehículo no perdió el control por si solo. Alguien más pudo sacarlo del camino.
Los testigos vieron un automóvil verde oscuro a máxima velocidad que desaceleró con dificultad cuando el automóvil de Maximiliano perdió el control. Quien conducía miró la escena desde el interior y se fue a gran velocidad sin siquiera intentar auxiliar al otro conductor.
La policía intentaba determinar que ocurrió. Eso no fue un simple choque y fuga, había algo más y tenían que averiguarlo.
Azul dio tanta información como pudo, pero no sabía más de lo que Maxi le había dicho. Alguien lo siguió y después... el accidente.
Con el transcurso de las horas la sala de espera recibió varias personas que supieron lo que a Maximiliano le había ocurrido. Allí estaba su madre, su tía y varios amigos de él. Uno a uno respondieron preguntas hechas por la policía. Todos coincidieron en lo mismo. Maxi no tenía enemigos, no había una sola persona que pudiera querer hacerle daño.
Él había terminado su relación con Tamara Ibáñez hacía poco tiempo y ella ni siquiera tenía vehículo y además estaba en la sala de espera aguardando noticias. Eso fue suficiente para que tanto familia como amigos no la consideraran sospechosa.
La policía también había comenzado a buscar imágenes de las cámaras de seguridad de la calle del accidente. Quien podía aportar más información era Azul, pero ella no había obtenido datos relevantes para la policía.
y Maxi está que ni el sol lo calienta pobre el necesita ya ablar y ojalá cuando lo haga le diga que lleva tiempo que Azul le gusta