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Cenizas Y Cristal.

Cenizas Y Cristal.

Status: En proceso
Genre:Romance / Acción / Mafia
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: XintaRo

🔞🔞En una ciudad donde las torres de cristal ocultan mafias, corrupción y cuerpos bajo neón, Cassian Cooling intenta vivir lejos de la violencia que marcó su juventud. Arquitecto prodigio de Central City, heredero de una fortuna y dueño de un talento capaz de construir maravillas, lleva años enterrando al monstruo que alguna vez aterrorizó las calles de Cuatro Leguas.
Cuando su mejor amigo queda atrapado en una deuda y la mujer de la que se enamora resulta herida, Cassian descubre que el pasado nunca desapareció. Solo esperó en la oscuridad el momento para volver.
Una guerra criminal comienza a devorar las dos ciudades más peligrosas, Cassian deberá decidir qué parte de sí sobrevivirá: el hombre que construye hospitales… o el que aprendió a destruir mafiosos.
Entre conspiración, mafias, tecnología, romance oscuro y una violencia tan brutal como adictiva, Cenizas y Cristal es una novela noir de ciencia ficción donde el amor puede salvar… o romper lo poco humano que queda dentro de t

NovelToon tiene autorización de XintaRo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap 1: Parte 3.

Durante todo el trayecto al apartamento, la imagen de Lekan se superpone una y otra vez a los planos del hospital. Hay algo en su seriedad, en su forma de mirar el mundo, que me atrae de una manera casi dolorosa.

Al llegar, bajo despacio al hangar de la Torre Zenith. Me estaciono, el tablero marca las 09:46 p.m. Salgo del coche. Camino por el interior de la torre en silencio. Llego al ascensor y subo. Veo el rostro de Lekan en el reflejo del ventanal mientras comienzo a subir, acompañándome en cada piso.

Ciento treinta y ocho pisos después la imagen de la mirada de Lekan aún no se borra de mi mente. El ascensor abre sus puertas en mi piso y entro. La IA doméstica activa las luces tenues y una música de jazz suave. Camino directo al bar, dejando el abrigo sobre el sofá. Me sirvo un whisky y me siento frente al ventanal, con la ciudad brillando a mis pies como un mapa de luces frías.

Lekan Martínez destroza mi concentración durante exactamente 6 horas.

Sí. Las cuento. Porque después de la segunda empiezo a darme cuenta de que tengo un problema. Uno serio… Intento convencerme de que solo admiro su trabajo.

Y sería fácil hacerlo… si no fuera porque jamás me había quedado despierto hasta las tres de la mañana pensando en la voz de una arquitecta.

Pero aquí estoy… Otra vez. Despierto. Mirando Central City desde el ventanal de mi apartamento mientras la lluvia convierte la ciudad en un océano de luces deformes.

Lena aparece proyectada cerca del sofá.

—Lleva observando la ciudad cuarenta y siete minutos… sin moverse.

—¿Ahora también me espías?

—Estoy diseñada para monitorear su bienestar.

—Entonces fracasarás miserablemente.

La inteligencia artificial guarda silencio… A veces creo que incluso ella ya aprendió cuándo dejar de insistir.

Miro el reloj holográfico suspendido junto al techo, marca las 03:46 a.m… Dentro de cuatro horas debo volver a Zenith Architecture.

Y sé perfectamente que ella estará ahí… Lekan. Con sus ojos verdes. Su voz tranquila. Y esa manera insoportable de hacerme sentir observado.

Tomo otro trago de whisky. No funciona. Nada funciona.

Me levanto del sofá junto al ventanal. Me pesa el cuerpo y la mente. Camino a la cama y me dejo caer. La IA cambia la música y deja sonido blanco de fondo.

—Descanse, señor… —dice la voz de Lena, mientras cierro los ojos y me dejo caer en el sueño que me provoca el whisky.

Pienso en Lekan. Su sonrisa es lo último que pasa frente a mis ojos antes de dormir.

El sonido de la voz de Lena me saca del sueño. No recuerdo que fue... pero siento que fue agradable y que ella estuvo allí.

—Buenos días, señor —dice la voz de la IA.

—¿Qué hora es, Lena? —respondo, siento el wiski aun en las encías al tragar saliva.

—Son exactamente. Las 07:40 de la mañana.

Me levanto de la cama, la sábana se desliza de mi espalda. No se en que momento me tape…

—Prepara la ducha, Lena —le ordeno a la IA, mientras estiro el cuerpo.

Camino al baño mientras me desvisto. El aire frio del apartamento me recorre la piel. Lena abre las llaves del agua, llenando el baño de vapor tibio. Mientras se calienta bien el agua, me miro en el espejo. Me quedo mirando mi rostro. Cansado… Mi barba ya tiene dos días, no me molesta. Mis ojeras ya no sobresalen tanto como ayer… Mis ojos… me molestan solo al ver su reflejo. Dorado… El dorado de los héroes de Santini.

—Que maldita mentira —murmuro.

Veo mis viejas cicatrices. Y el recuerdo de la primera apuñalada en las costillas se sobrepone con mi leve sensación de descanso.

Entro en la ducha y me quedo bajo el agua caliente sin moverme durante varios minutos. El recuerdo del agua fría en Cuatro Leguas es más real que la cálida sensación del agua cristalina, pura y caliente que ahora tiene mi ducha.

Termino de bañarme y salgo del baño desnudo mientras me seco. Lena abre mi closet y extiende un conjunto de traje semi informal de color azul oscuro. Una camisa negra con una corbata azul. Tomo el conjunto y me visto viendo la ciudad moverse sin detenerse a descansar… Central City nunca descansa.

Me termino de abotonar la camisa y veo la corbata. Era una de papá… pero no me gustan. No me gusta la sensación de tener algo apretándome el cuello…

La dejo a un lado.

—Lena. Ya te dije que no coloques cosas de mi padre en mi ropa —le digo a la IA mientras me coloco el saco.

—Entendido señor —responde—. Yo solo quería…

—No querías nada, Lena. Eres una IA. No mi madre.

—Su vehículo está listo… Señor.

Lena no responde más, solo apaga su holograma.

Salgo del apartamento, nuevamente sin desayunar. El ascensor se siente apretado por alguna razón. La ciudad se refleja sobre el ventanal panorámico, mientras a mi mente vuelve la cara de Lekan una vez más. Hoy la veré nuevamente…

—¿Por qué me interesa tanto…? —murmuro para mí.

Durante ciento treinta y ocho pisos la imagen de Lekan me acompaña en el descenso. Al llegar al primer piso, salgo y camino directo a la salida. El guardia de la recepción alza una mano al verme.

—Buenos días, señor Cooling.

No digo nada, solo le alzo una mano en señal de saludo.

Mi Vortex ya me espera afuera. Veo como un grupo de estudiantes lo admiran, comentando cuánto costará una maquina así de fina.

—Demasiado —digo, caminando tras ellos.

Los cuatro se giran y me miran a la cara. Primero veo algo parecido a la admiración. Luego veo como todos tensan el cuerpo al ver mis ojos… Mierda. Siempre estos ojos incomodando a todos. Su leyenda sigue marcada en la mente de todos, aun que no le rindan culto a Santini.

—Su coche es genial —dice uno de ellos con media sonrisa.

—Trabajen duro y podrán tener uno incluso mejor.

Todos se miran como si mis palabras grabaran una promesa irrompible dentro de ellos. Pero uno me mira con duda y algo de envidia.

—Es fácil decir eso si te dan todo tus padres… —suelta la frase con un tono agrio.

La frase me molesta… pero no me ofende. Por que es la verdad. Es fácil para los ricachones hablar de esfuerzo, cuando lo más complicado que han vivido es elegir, entre; ir de vacaciones al continente Este o comprarse un nuevo yate.

Le sonrió apenas antes de responder. Siento las comisuras de mis labios doblarse. Sin duda sonrió de manera aterradora otra vez. Lo noto en los ojos de los niños y en como se tensan sus cuerpos.

—Niño… —respondo y mi voz sale mas oscura de lo que pretendía—. Yo vengo de Cuatro Leguas. Así que no creas que me dieron algo gratis.

Los cuatro se tensan y aprietan el culo al oír el nombre de la ciudad más peligrosa del continente.

No digo más, solo camino al Vortex y subo. El coche se ilumina de inmediato, proyecta el tráfico en el parabrisas. Miro a los niños. Veo como observan mi coche elevarse. Fascinación, deseo y algo de envidia noto en sus ojos antes de alejarme.

No los culpo. Yo veía peor a los ricachones y sus malditas chatarras de lujo.

Me uno a la línea elevada y la radio se conecta con una estática clásica. Rock del que papá no dejaba de hablar. Fredy resuena con su voz en todo el habitáculo de la Vortex. Muevo el cuello por costumbre, mas que por el recuerdo… Subo a la línea superior de velocidad. El coche entra en automático para unirse al tránsito rápido.

Vuelvo el control a manual. La Vortex rompe el aire mientras acelero. El rugido del motor retumba junto a la voz de Fredy. Los 30 minutos de viaje se diluyen en 10 de buena música.

Estaciono en el hangar elevado. Abro la puerta y salto de la Vortex antes de que descienda. Mis zapatos resuenan en el pavimento húmedo. El aire huele menos opresivo. Menos carbónico y químico. La lluvia suele limpiar el aire unas horas antes de que todo se vuelva a llenar de su olor habitual.

Me coloco las gafas mientras noto como un grupo de secretarias se sonrojan y ser ríen nerviosas, comentando de mi a lo lejos.

Solo sonrió y camino a la entrada. El ascensor me lleva directamente al piso ejecutivo con ese zumbido suave y silencioso que siempre me ha gustado. Todavía llevo el peso de la noche anterior en los hombros, pero me ajusto el cuello de la camisa y entro en la sala de reuniones principal del proyecto Helix.

El ambiente en la sala ya está cargado. Varias pantallas holográficas flotan sobre la mesa larga, mostrando renders preliminares y análisis estructurales. Hay asistentes tomando notas, dos arquitectos senior de la firma a quienes respeto y algunos ingenieros de la Fundación Helix.

Y ella…

Lekan ya está sentada. Su silla está colocada más cerca de la mía que ayer. Mucho más cerca. Lleva el cabello recogido en un moño severo que resalta la línea elegante de su cuello, y viste un traje negro impecable. Levanta la vista cuando entro y nuestras miradas se cruzan solo un segundo. Suficiente para sentir ese golpe seco en el pecho que ya estoy empezando a reconocer.

Sus ojos son hermosos. El verde profundo de sus ojos brilla como esmeraldas pulidas. Me detengo un instante en la cabecera de la mesa.

—Buenos días —digo con voz firme—. Empecemos de inmediato. No tenemos tiempo para calentamientos.

Todos asienten. Me siento y la reunión arranca sin preámbulos.

Durante las siguientes horas, la sala se convierte en un campo de batalla de ideas, números y presiones. Revisamos los planos base, los informes geotécnicos, los requerimientos médicos de la Fundación y los presupuestos ajustados. Hablo con autoridad, lanzando conceptos sobre cómo quiero que la luz entre en las habitaciones, cómo los patios interiores deben funcionar como espacios de sanación y no solo de tránsito.

Pero en el fondo, una sombra me carcome: el miedo a fallar. Este no es un edificio cualquiera. Es un hospital oncológico. Aquí la gente viene a luchar por su vida, y yo estoy diseñando el escenario donde esa lucha tendrá lugar. Si me equivoco, no serán solo metros cuadrados mal usados. Serán vidas afectadas.

Sin embargo, confío en mí. Por algo soy el mejor de la ciudad. Este caos controlado es lo único que todavía sé hacer bien.

Lekan interviene con su precisión quirúrgica de siempre. Cada vez que habla, su voz es clara y cortante. Señala errores que nadie más había visto, propone soluciones estructurales que mejoran mis ideas sin matarlas. Y aunque mantiene la distancia profesional, soy demasiado consciente de su cercanía. Su silla está tan cerca que puedo percibir el sutil aroma a sándalo cada vez que se inclina hacia adelante para señalar algo en la proyección.

En un momento, nuestros antebrazos se rozan sobre la mesa al alcanzar la misma tableta. Ninguno de los dos se aparta de inmediato. El contacto dura un segundo de más. Levanto la vista y la encuentro mirándome. Hay algo en sus ojos verdes: respeto, desafío y algo más que todavía no logro descifrar.

—Continuemos —digo, rompiendo el momento con voz ronca.

Las horas pasan. El café se enfría en las tazas, los renders se modifican una y otra vez, y la tensión en la sala crece junto con la mía. Pero cada vez que dudo, cada vez que el peso del luto amenaza con nublarme la mente, miro de reojo a Lekan y algo dentro de mí se afianza.

Tal vez no esté tan solo en esto después de todo. Porque desde hace unas horas empiezo a notar pequeñas cosas absurdas: cómo se acomoda el cabello detrás de la oreja cuando analiza planos, cómo aprieta los labios cuando algo no le gusta, cómo sus dedos se mueven increíblemente rápido sobre interfaces tecnológicas.

Es demasiado buena. Eso también me molesta. No estoy acostumbrado a que alguien me siga el ritmo. Y definitivamente no estoy acostumbrado a que alguien me contradiga sin miedo.

La segunda vez que lo hace ocurre durante la reunión.

—La estructura del ala norte tiene un punto muerto energético —dice ella.

Miro el holograma del edificio suspendido frente a nosotros.

—No lo tiene.

—Sí lo tiene —replica, severa.

—Los cálculos están correctos.

—Tus cálculos están correctos —responde ella tranquilamente—. La distribución energética no.

La sala completa guarda silencio. Nadie suele discutir conmigo así. Mucho menos delante de todo el equipo.

Cruzo los brazos.

—Explícate.

Lekan camina hacia la proyección holográfica y mueve varias ventanas digitales con precisión impecable. Entonces modifica la distribución térmica del edificio.

Y ahí aparece el error. Pequeño. Minúsculo. Pero real.

Javier se ríe desde el fondo de la sala viéndome a los ojos.

—Oh, eso tuvo que doler.

No aparto los ojos del holograma. Lekan me observa esperando una reacción… Finalmente, asiento.

—Bien visto.

Ella parpadea levemente. Como si no esperara que admitiera el error tan rápido.

—Gracias…

—No te emociones. Sigue siendo mi edificio —digo con media sonrisa, viendo sus ojos.

Me ve directo a los ojos, sin miedo. Y por primera vez… Sonríe y ríe. Hermosa. Risueña. Mi pecho se contrae con un impacto brutal. Mas brutal que una bala caliente destrozando tus órganos. El aire se me va del pecho de una manera brutal. Mas brutal que una hoja de metal perforándote un pulmón

Mierda…

Ahí empieza realmente el problema. Por que esta punzada en el pecho ya la conozco. Y sé muy bien a donde lleva… A ese lugar que me juré no volver a pisar.

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favita
esto es muy novela noir/Casual/ brutal y cruda como me gusta🤭
favita
Esto es tan noir como la otras novelas de xin🥰 pero con romance🤭me encaaaantaaaaaaa
favita
sin duda las 5 estrellas 🤑 como aiempre xin con sus novelas noir y oscuras. pero ahora es una con romance /Drool/
favita
los 3 hermanos cooling damian cassian y walter. cada uno mas complicado🤣
favita
ok si me encanta que cada parte sea larga /Kiss/ almorce y lei un capitulo de lo mas tranquila🥰🥰🥰🥰 me encanta la historia xin sigue asi
favita
ok llevo como 1 mes sin leer y me encuentro con esta maravilla en top 15🤭 /Drool/
XintaRo: gracias por siempre apoyar mi contenido😸
total 1 replies
meganikita
Ahora si cassian esta frito😆😆😆
meganikita
Me encantan los dos😻
meganikita
Me encanta, ya la comencé a leer denuevo/Tongue/ muy buena la historia y el trama, romantica y apasionada ademas de la acción y el humor que siempre tiene Xin en sus novelas🤩 sin duda esta se volvio mi favorita de tus novelas xin
XintaRo: gracias 🥰
total 2 replies
melani99
Lena es unica🥰
meganikita
Desayunar mientras leeo un solo capítulo me encanta
sofialopez2010
romatica y llena de accion
sofialopez2010
es muy sexi la foma en la que escribes xin.🤭algo me dice que son tus propias experiencias🥰/Tongue/
Betsabebe
Lena es lamejor de toda la historia /Grin/
Betsabebe
Llevo 3 horas leyendo y no paro😆 jajajajja de verdad me encanta
Betsabebe
Javier es el mejor jefe del mundo😆😆😆
Betsabebe
Me encantan los 2😻 xin es muy caliente para narrar me gusta 😈/Drool/
Betsabebe
Jajajjajajaj me puedo imaginar a walter todo roto gritandole a cassian
jomijomi2012
me encanta Lena🥰 es la mejor IA del mundo
jomijomi2012
no crei que xin pudiera crear una historia haci de romantica y hot 🤭 pero ahora me tiene encantada. cada capitulo es genial y que sean largos me gusta mas. asi no estoy con 50 comerciales por capitulo
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