Ella reencarna en un mundo mágico, pero mantiene su fuerte amor por el mar.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Dana 3
Aquella noche el sueño se sintió diferente desde el inicio.. aunque seguia en esa oscuridad.. pero todo parecia..
Más pesado.
Más real.
No había imágenes borrosas ni cambios extraños como otras veces.
Podía sentir el frío.
El roce de las sábanas.
El perfume suave de flores.
El peso de algo apretando su pecho.
Abrió los ojos lentamente.
Y vio un techo desconocido.
Blanco.
Decorado con molduras doradas.
Parpadeó confundida.
—…¿eh?
Se incorporó de golpe.
La cama era enorme.
Demasiado enorme.
Las cortinas de terciopelo cubrían ventanas altísimas y una tenue luz de amanecer iluminaba la habitación.
Por un momento creyó que seguía soñando.
Hasta que sintió el latido acelerado de su corazón.
Real.
Todo se sentía real.
El aire.
El frío del suelo.
La textura de las telas.
—No, no, no, no, no…
Su voz…
No era su voz.
Era más suave.
Más elegante.
Más baja.
Se quedó congelada.
Después lentamente levantó las manos.
Manos finas.
Delicadas.
Pálidas.
No eran sus manos.
El pánico comenzó a subirle por el cuerpo.
—¿Qué demonios…?
Se levantó torpemente de la cama y casi tropezó con el camisón largo que llevaba puesto.
—¿POR QUÉ ESTOY USANDO TANTA TELA?
Caminó tambaleándose hasta el espejo.
Y entonces la vio.
Dana.
Ojos celestes.
Cabello castaño oscuro cayendo desordenado sobre sus hombros.
Rostro hermoso incluso recién despierta.
La misma mujer de los sueños.
Solo que ahora…
Era ella.
La habitación quedó en absoluto silencio.
Ella miró el reflejo.
El reflejo la miró de vuelta.
Y lentamente entendió algo imposible.
—…me morí.
No era un sueño.
No era imaginación.
No era trauma psicológico raro post-tsunami.
Se había muerto.
Y ahora estaba dentro del cuerpo de Dana.
Se quedó observando el espejo durante un largo momento.
Después dijo lo más lógico que una persona podía decir en una situación así:
—Bueno… esto es preocupante.
Se agarró la cabeza.
—¡¿QUÉ CLASE DE ISEKAI TRAUMÁTICO ES ESTE?!
Comenzó a caminar en círculos.
[calma, calma]
Tal vez estoy en coma.
Tal vez sigo en el hospital.
Tal vez esto es una alucinación extremadamente detallada provocada por medicamentos.
Se pellizcó la mejilla.
Dolió muchísimo.
—¡AUCH! ¡MALDICIÓN!
Se quedó quieta.
—…bien, no es una alucinación.
Miró nuevamente el espejo.
Dana era absurdamente hermosa.
Del tipo de belleza que hacía sentir intimidada a la gente.
Pero de cerca…
Ahora podía verlo claramente.
Las ojeras suaves bajo sus ojos.
La tensión constante en su expresión.
La forma en que sus hombros parecían incapaces de relajarse.
Incluso sola.
Incluso sin nadie mirándola.
Dana seguía actuando como si estuviera siendo juzgada.
Y de pronto…
Sintió algo extraño en el pecho.
No suyo.
De Dana.
Un dolor viejo.
Profundo.
Como un eco.
Entonces imágenes comenzaron a aparecer en su cabeza.
“Debes hacerlo mejor.”
“No es suficiente.”
“Compórtate como una verdadera hija de esta familia.”
“No nos avergüences.”
La presión era sofocante.
Ella llevó una mano al pecho jadeando.
—Dios mío…
Dana había vivido así todo el tiempo.
Tratando desesperadamente de ganar cariño.
De ganar aprobación.
De convertirse en alguien digna de ser amada.
Y aun así…
Nunca había sentido que era suficiente.
La puerta se abrió de golpe.
Una sirvienta entró apresurada.
—Lady Dana, su padre..
La mujer se quedó paralizada.
Porque Dana estaba despeinada.
Descalza.
Mirando el espejo como alguien poseído.
Ella también se congeló.
Las dos se quedaron viendo varios segundos.
Entonces la sirvienta palideció horrorizada.
—¿…se encuentra bien?
Ella abrió la boca.
Y respondió con absoluta sinceridad..
—NO TENGO IDEA.
La mujer pareció a punto de desmayarse.
—¿Desea llamar al doctor?
—¿El doctor puede explicar reencarnaciones? Porque si sí, entonces tráigalo inmediatamente.
La sirvienta quedó completamente blanca.
Ella suspiró y se cubrió el rostro.
—bien, eso sonó raro. Olvídelo. Finja que no dije nada.
La mujer claramente NO iba a olvidar nada.
Después de unos segundos de silencio incómodo, la sirvienta habló cuidadosamente:
—Su padre pidió verla en el comedor principal.
El cuerpo de Dana reaccionó antes que ella.
Tensión inmediata.
Ansiedad.
Miedo.
Ella lo sintió todo.
Y por primera vez entendió algo horrible..
Dana no le tenía respeto a su familia.
Les tenía terror.
La sirvienta comenzó a acercarse para ayudarla a vestirse, pero ella seguía mirando el espejo.
Seguía viendo a Dana.
La hija perfecta.
La noble impecable.
La mujer fría y arrogante que todos juzgaban sin entender nada.
Y lentamente…
Sintió una mezcla extraña dentro de sí.
Tristeza.
Rabia.
Y una necesidad absurda de proteger a alguien que técnicamente ahora era ella misma.
Porque Dana había pasado toda su vida creyendo que nunca sería suficiente.
Y sinceramente…
Después de sobrevivir un tsunami y reencarnar accidentalmente…
Ella ya estaba bastante segura de algo.
La familia de Dana tenía estándares ridículamente estúpidos.
🥰🥰