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BODA SIN FLORES

BODA SIN FLORES

Status: En proceso
Genre:Amor tras matrimonio / Romance
Popularitas:9.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalianna Elizondo

Nos vendieron sobre las tumbas de nuestras madres.
Yo quería dedicar mi vida a salvar vidas. Ragnar Graf a proteger el legado de su familia. Ninguno de los dos deseaba casarse, pero nuestros padres ya habían decidido nuestro futuro.
Ahora estamos atrapados en un matrimonio por obligación, unidos por un contrato que beneficia a todos... excepto a nosotros.
Entre secretos, ambiciones multimillonarias y una atracción tan peligrosa como inevitable, descubriremos que existe algo mucho más aterrador que un matrimonio forzado:
Enamorarnos. “Porque algunas bodas se celebran con flores. La nuestra comenzó con una sentencia”

NovelToon tiene autorización de Dalianna Elizondo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3

Luego de varias horas de celebración con punzantes luces de neón iluminando el lugar, con una colección de risas forzadas, perdí la vergüenza para aventurarme a cantar en el karaoke sobre el escenario. Florecieron primero canciones rítmicas y pegajosas, hasta que los tragos de tequila doblegaron esa nostalgia atrapada en el pecho que he intentado ocultar desde que salí del cementerio. Pero para cerrar el show, salió desde lo profundo de mi alma, por el exceso de alcohol corriendo por mis venas, esa melodía que fue la legítima “corta venas” ante la mirada atónita de los presentes en el lugar. Aplaudieron eufóricos al terminar de interpretar, llenos de emoción, extasiados por el sentimiento, estallando en una locura que desencadenó muchos tragos de cortesía directos a nuestra mesa, además de números de teléfono e invitaciones para salir en otra ocasión.

Con la última armonía que dejó salir la tristeza de la pérdida y el dolor de la ausencia —no solo de mi madre, sino también la de mi padre, que ni siquiera recordó nuevamente esta fecha tan importante para mí como lo es cumplir veintiún años—, con disimulo sequé las lágrimas que escapaban de mis ojos, agradeciendo con cortesía los aplausos y las muestras de cariño. Ale me esperaba abajo, cerca de las escaleras del escenario, para dirigirnos directo al baño, donde me abrazó procurando que me tranquilizara para continuar con la celebración que estaba en su máximo apogeo.

Pero a mí ya se me había acabado la batería social; quería salir corriendo de allí e irme a casa, pero ella decididamente no me dejó salir de ese lugar para ir a encuevarme entre las cómodas cobijas y almohadas de mi cama a llorar la ausencia que sentía de mamá o el distanciamiento que generó su muerte en papá. Lo que es peor, y que se repite y repite como disco rayado en mi cabeza, son las imágenes de Ragnar, vestido de luto sin quitar la mirada de la tierra que cae sobre el ataúd, dejando correr las lágrimas como un niño indefenso lleno de dolor.

No obstante, la noche tenía algo diferente planeado para mí, que no esperaba, pero era especial. En ese bar de luces metálicas, de ritmo que retumba en los oídos, conocería al que más tarde se convirtió en mi mejor amigo para toda la vida, nada más y nada menos que a toda una celebridad: el prestigioso, además de muy atractivo, hotelero Rowan Adler. Cabe destacar que él es un hombre muy atractivo e inteligente; durante el resto de la noche no se apartó de nuestro lado, logrando hacer muy divertida nuestra velada con sus ocurrencias, aparte de una gran química con Ale. Ya que, como lo mencioné antes, los polos opuestos se atraen, y ella tiene una mentalidad muy abierta en el ámbito sexual; no le teme a probar cosas nuevas o hablarlas de forma abierta por la carrera que está terminando.

Un detalle que llamó mi curiosidad fue ver que Laura, al no ser el centro de atención, se fue molesta junto a Byron, que se ofreció amablemente a llevarla, como en la segunda interpretación del karaoke que realicé. Pero no era como que me interesara mucho su partida, ya que ella no es precisamente mi amiga; es más como una conocida que trato por respeto al socio de mi padre…

Ya bastante entrada la noche, después de beber mucho, entre bromas, risas, plática amena y escuchar cómo destrozaban las canciones en el lugar, nos retiramos al apartamento para seguir la fiesta ahí junto al nuevo conocido, con más alcohol en el sistema del que requiero en dos o tres vidas juntas, como para que Alejandra me convenciera de tocar la guitarra que se encuentra decorando la sala y fue el último regalo que me hizo mi padre, junto a unas clases para aprender a tocar el instrumento a la perfección.

—Vamos, Ayla, regálanos un buen cierre de la noche con una serenata —jugando con mi cabello.

—Creo, Ale, que ya se te subieron los tequilas —con un poco de risa.

—¡Cómo! ¡Además de bonita, talentosa! —menciona Rowan, sorprendido.

—E inteligente, no lo olvides —riendo—. Está bien, público conocedor, ¿qué quieren que les toque? —empuñando la mano como si fuese un micrófono.

Rowan se aventuró a pedir varios clásicos románticos sin apartar los ojos de Ale.

—Uy, qué romántico nos salió el muchacho, pero está bien.

Pronto empecé a tocar los acordes.

—Wow, vaya talento tienes, ¿no has pensado en dedicarte a la música?

—No, lo mío es la medicina. La música la utilizo como válvula de escape, como el deporte…

—Pero eres increíble, Lía —me dice emocionada Alejandra, abrazándome tiernamente.

—Gracias. Yo ya me despido, la voz de la conciencia y responsabilidad me dice que tengo clases mañana temprano; además, creo que ustedes necesitan privacidad, porque me estoy volviendo un mal tercio aquí —moviendo las cejas de arriba a abajo.

—Gracias, amiga —acercándose Ale para besar mi mejilla.

—No olviden cuidarse, "Aleja"…

Retirándome a la habitación, solo escuché sus risitas cómplices atrás de mí.

Al amanecer, me levanté al oír la alarma, aunque podría jurar que, por la resaca monumental que tenía, mi cerebro quedaría esparcido en las paredes de la habitación en los próximos minutos. No dudé en apagarla rápido, me levanté con obstinación y tomé una ducha fría para ir a la universidad; pero cuando salí, vi a Rowan en bóxer caminando en la cocina…

—Buenos días —cubriendo mis ojos.

—Buenos días, hermosa.

—¿Ya se levantó Ale?

—Sí, pero me dijo que no va a ir a las primeras clases.

—Bueno, se cuidan mucho.

—Claro que lo haremos, Ayla…

Me dirigí a clases mientras mi cerebro renegaba casi con pancartas en alto en tono de protesta por el horrible dolor de cabeza que tenía por beber sin control durante la celebración de mi cumpleaños. Por lo que primero pasé a una farmacia por un par de analgésicos antes de llegar a la universidad, además de un café cargado de la cafetería que podría encender el motor de un avión oxidado, pero efectivo con esta cruda que traigo. ¡Gracias al cielo, pronto se fue alivianando todo el malestar para que me sintiera mucho mejor!

Una vez en el campus, al ir por los pasillos, muchas personas que no conocía me felicitaban por el espectáculo de karaoke de la noche anterior que, para ser sincera, apenas recordaba; si no tuviera el tequila viajando en el sistema, no creo que jamás me hubiese subido al escenario.

A lo lejos vi a Laura junto a Byron, pero me dio la impresión de que estaban discutiendo. No es como que me interese mucho lo que ocurra entre ellos, pero, en fin.

—Hola, chicos...

—Hola, futura súper estrella —me dijo Laura en un tono sarcástico.

—Hola, Lau…

—Veo que tu guardiana hoy no te acompaña. ¡Qué milagro!

—No se sentía bien, gracias por preguntar por ella —con una media sonrisa que parecía más una mueca mal dibujada en el rostro por la ironía en sus palabras. Luego fue el turno de Byron.

—Hermosa, ¿cómo finalizó tu noche? ¡Perdón por marcharnos antes!

—No te preocupes por eso, muchas gracias a los dos por todo el festejo, me divertí mucho. Los dejo porque tengo clases, nos vemos más tarde.

Me retiré, pero Byron se apresuró para acompañarme.

—¿Te gustaría salir en la noche a cenar?

—Estoy muy ocupada, gracias, tal vez en otra ocasión.

—¡Está bien, preciosa! —besando mi mejilla.

No sé por qué me da la impresión de que él se trae algo con Laura, además de verlos muy juntitos siempre o de irse con ella para acompañarla anoche; algo me dice que este par tienen su enredo. Pero de igual manera, en este momento no puedo perder el enfoque que tengo y lo que prometí en la tumba de mi madre…

Después del mediodía al fin llegó Ale, con una gran sonrisa pintada en su cara que no tenía mucho que preguntar, pues es obvio que se divirtió…

—Hola, señorita, veo que la pasaste muy bien…

—Sí, estuvo genial. Rowan es un dios del buen sexo, sin complejos, un completo campeón de mil batallas —entre risas.

—Me alegro que lo gozaras.

—Gracias.

—Ale, hablando de otra cosa, ni te imaginas hoy cuando llegué a la universidad: mucha gente que ni conocía me felicitó por lo del karaoke, yo apenas me acuerdo del ridículo que hice —amarrando con nerviosismo mi cabello.

—Era de esperarse, amiga, tú eres grande, súper talentosa, cantas como los mismos ángeles y tocas la guitarra de manera asombrosa, no tienes comparación.

—Gracias por el halago, pero tú me ves con ojos de amor, amiga, y sabes que yo solo lo hago cuando necesito distraerme.

—Sí, lo sé, lo sé, doctora Eisen, al igual que hacer ejercicio hasta el agotamiento de los simples mortales. Pero te tengo noticias, cariño: el sexo también funciona de maravilla, te lo dice una casi licenciada en la carrera de sexología.

—Gracias por el consejo terapéutico, Ale, pero el sexo solo complica todo y no estoy para ese tipo de problemas en mi vida, tengo suficientes por el momento, gracias —haciendo una reverencia teatral.

—Bueno, después no digas que no te advertí de lo que te perdías…

—Gracias por el consejo, doctora Alejandra Laos —riendo divertida.

1
Warriorgame
Que buena amiga.
Warriorgame
A veces esto es peor que una muerte rápida.
Warriorgame
Claro. Nada te prepara al 100% para la pérdida de un familiar muy cercano.
Yanet Cristina Vilugron Salazar
mal los padres
Yanet Cristina Vilugron Salazar
omg😱
Yanet Cristina Vilugron Salazar
upsss
Yanet Cristina Vilugron Salazar
jajaja él la miro como hombre
Yanet Cristina Vilugron Salazar
hay hay emociones
Yanet Cristina Vilugron Salazar
me gusta
Yanet Cristina Vilugron Salazar
interesante
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