Enya una humana trasmigrada al mundo animal despierta en el cuerpo de una hembra leopardo de las nieves raza casi extinta en ese mundo, marginada por ser considerada fea, pero al ser víctima de las intrigas de su media hermana Enya al caer al agua descubre que no es fea solo está sucia, un día en su cueva toma un baño y descubre que posee una belleza hechizante conoce a sus maridos bestia, guiada por su guía bestial para ganar fuerza en esa tierra extraña dónde las bestias tienen forma humana formara vínculos con los machos más fuertes,descubriendo su verdadera forma bestial y su verdadero origen en las tierras nevadas de las montañas ocultas.
tendrá la opción de quedarse con la vida que construyo en el mundo de las bestias con sus maridos o regresar a su mundo original donde era una chaebol de primera generación
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Mundo extraño.
Enya intentó parpadear ligeramente; sentía que su cabeza iba a explotar.
Ugh, exclamé con un fuerte dolor de cabeza. Max, ayúdame a levantarme; me congelé en el momento que vi un entorno diferente y que todos habían desaparecido
.
¿Qué había pasado después de caer? ¿Qué era esa extraña fruta y el susurro que la llamaba?
Froté mis ojos para ver si era real lo que estaba viendo o si era una alucinación por la caída. Vi que aún sostenía la fruta dorada; extrañamente, emitía un aroma agradable, dulce. En ese momento no me di cuenta de que estaba siendo observada desde no muy lejos. Vi unos arbustos moverse, clavé la mirada en aquel lugar y me puse de pie lentamente para no alertar a lo que sea que me observaba.
Enyaa, correee. Se oyó otra vez esa voz susurrante en mi cabeza. Corrí tan rápido como pude, sin mirar atrás, hasta que tropecé con una gran raíz y vi que lo que me perseguía era una horrible cosa, un gusano gordo que se retorcía hacia mí; su altura era como de 3 metros producía un olor repugnante a carne podrida
Cerré los ojos por instinto esperando el dolor de ser devorada viva, pero el dolor nunca llegó.
Abrí lentamente los ojos y vi un leopardo de la misma altura parado sobre su cuerpo inmóvil; su pelaje dorado resplandecía hermosamente y se mecía levemente al compás del viento.
Casi olvido cómo respirar al ver aquel animal salvaje que me observaba sin parpadear; en sus ojos había curiosidad y asombro.
Excelente, no fui comida por ese asqueroso gusano, pero sí por otro animal salvaje. Suspiré resignada.
Si mi conocimiento no me fallaba, aquello era un leopardo, pero uno mucho más grande que los que había visto en sus viajes.
—¿De qué tribu eres, hembra? —preguntó con voz gruesa
¿Espera acaso ese animal salvaje acaba de hablarme?
—¿A qué tribu perteneces, hembra? —dijo con voz molesta mientras avanzaba y olfateaba lentamente
Tribu, hembra respondi titubiando.
—¿Qué eres? —¿Por qué no puedo reconocer tu olor? —Eres tan fea, pero de ti sale un olor seductor —dijo el leopardo
¿Qué? dulce, respondí.
¿Acaso dijo que soy fea?
Recordé que tenía la fruta dorada aún en la mano, pero sorpresa: al caer, se había pegado a mí la miel; había quedado en todo mi pecho. Me miré y vi cómo era absorbida por mi piel sin dejar huella.
Ven conmigo, hembra, o prefieres ser devorada por los rechazados
Soy Félix, ¿cuál es tu nombre, hembra?
Soy Enya. ¿Dónde estamos? ¿Qué era ese gusano?
¿Gusano? Te refieres a los excavadores. Dijo mirando levemente a la bestia tirada no muy lejos de ella
—Sí, respondí.
Vamos antes que el sol se oculte; la noche es muy peligrosa en este bosque —dijo inclinándose.
¿Qué quieres decir? ¿Sube a mi espalda o prefieres caminar todo el camino? Acaso me pareció ver una leve sonrisa en la boca de este animal salvaje.
Bien, respondí. Te llevaré a mi tribu; aunque eres tan fea, no te dejaré morir.
¿Fea? ¿Acaso eres ciego? Yo soy un chaebol deseada en todo Seúl; ¿cómo te atreves, animal salvaje? Pensé, mordiendo el labio con molestia.
Vamos, sube.
A regañadientes subí a su espalda y vi una larga cola blanca pegada a mí.
¿Pero que es esto? La jalé y caí al suelo
asustada y sorprendida. ¿una cola esponjosa?
Hembra estás bien dijo Félix sorprendido
Si respondí casi ida aun sosteniendo la cola blanca.
Bien entonces vamos
subí de nuevo a su espalda preguntándome que estaba pasando con mi cuerpo
Empezó a correr rápidamente y el viaje a esa aldea desconocida empezó.