Hay perdidas que te quitan las ganas de vivir. Ainara perdió a su bebé antes de conocerlo por culpa de la negligencia de su esposo.
NovelToon tiene autorización de Lilian Ortega para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Loca
Cuando Aianara cerró la puerta de la habitación se cruzó con un doctor. Él le sonrió.
—Buenos días, doctor—Airana le saludo entechando la mano.
El doctor tomó su mano— Buenos días— respondió.
—Mi bebé nació en la madrugada, usted podría llevarme al sector donde están los bebés— comentó ella.
—Claro. Vamos, te acompaño.
Airana siguió su paso.
—¿Y cómo se llama tu bebé?— el doctor preguntó.
—Aziel Navarro.
—Es un bonito nombre.
—¿Usted tiene hijos?
—No me trates de usted, que me haces sentir viejo. Dime Ander.
—Está bien, Ander ¿Tenés hijos?
—No, no tengo.
—¿Te gustaría tener hijos?
—No lo he pensado todavía. ¿A vos te gustaría tener más hijos?
—Sí, me gustaría, pero no con mi esposo.
—Porque no es tan bueno conmigo.
—¿No lo querés?
—Creo que ya no.
—Que triste escuchar eso. Mira— apuntó con el dedo—si vas por ese pasillo encontrarás el sector donde están los bebés— dijo Ander.
—Muchas gracias Ander— dijo Ainara sonriendo a Ander.
Ainara se dirigió a la unidad neonatal, abrió una puerta y observo a varios bebés, se acercó a cada uno y empezó a llorar, buscando al suyo. Minutos después, salió agarrando una manta como si cargará a un bebé. Tenía la vista pérdida, aferrada a unos trapos como si fuera su bebé, lo abrazó contra su pecho para que nadie intentará quitárselo.
Ander se la volvió a cruzar en el pasillo, la noto algo perdida y decidió acercarse a ella.
—¿Pudiste encontrar a tu bebé?—preguntó Ander.
—Sí.
—¿Me dejas verlo?
—Claro.
Ainara destapó parte de la supuesta carita de su bebé. Ander observaba a la joven que estaba parada a su lado. ¿Quién no se fijaría en una chica tan hermosa?, pensó. Ander, después de darse cuenta de que Aianara solo le mostró un par de sábanas envueltas en forma de bebé la volvió a observar. No pudo apartar sus ojos de ella.
—Tu bebé es muy hermoso— comentó Ander.
—Muchas gracias— contestó ella, besando las sábanas que se había robado de la unidad neonatal.
—Te acompaño a tu habitación— dijo él.
Ainara siguió el paso de Ander.
—¿Cómo te llamas?— preguntó Ander.
—Ainara Navarro.
—Tu nombre es muy bonito.
—Ander, puedo pedirte un favor.
—Dime.
—Por las noches me gustaba leerle cuentos a mi bebé, en este momento me gustaría leerle un cuento. ¿Vos podrías conseguirme algunos cuentos?
—Sí, como no. Ahora cuando te deje en tu habitación voy a buscar unos cuentos del sector pediatría.
—Eres muy amable.
Cuando Aianara entra en la habitación se encuentra con su esposo y su cuñada.
—¿Qué haces aquí hijo de puta? Sabes que no quiero verte. ¡Fuera!...— Ainara gritó.
—Mi amor, tranquila. Solo quiero saber cómo estás.
—Eres un puto mentiroso. Me dijiste que había perdido a mi bebé, pero no es así. Por tu culpa nació antes de tiempo.
—¿Que mierda te fusmaste, Ainara? estas diciendo puras tonterías.
—La que se fumó, ¿soy yo?. Eres increíble, Ozias. Por qué no te vas más bien.
—Tranquila, Ainara. Solo vinimos a ver como estabas— comentó su cuñada.
—¿Realmente te importa como estoy, Asia? Si tanto querés saber como estoy, te lo voy a decir. El puto de tu hermano con su amante me tiraron de la escalera y me dejaron ahí tirada. No estoy muy segura de cómo llegué al hospital, pero aquí estoy. Por culpa de Ozias casi pierdo a mi hijo. De puro milagro sé salvo mi bebé.
—Les voy a pedir que se retiren de la habitación de la paciente por favor— dijo Ander, al presenciar la discusión.
Un silencio absoluto quedó después del pequeño escándalo, después de las palabras del médico. Ozias y su hermana salieron de la habitación sin hacer ningún comentario, pero con la sangre hirviendo.
—¿Él es tu esposo?— preguntó Ander ayudándola a acomodarse en la cama.
—Sí. Pero después de todo lo que pasó voy a divorciarme de él.
—¿Qué te hizo?
—Metió a su amante a mi casa. ¿Quién sabe con cuantas más estuvo?
—¿Lo quieres?
—Ya no. Todas sus promesas solo fueron mentiras.
—Ainara.
—¿Qué?
—Te voy a dejar un momento sola, voy a ir a buscar los cuentos. ¿Me esperas?
Ainara asintió con una pequeña sonrisa, y luego se puso a cantar para su bebé.
Ander era médico pediátrico, pero no le resultó difícil darse cuenta de que la conciencia de Aianara negaba la muerte de su bebé como un mecanismo de defensa para evitar el estrés.
—¿Mi esposa esta loca, doctor?— preguntó Ozias cuando vio salir a Ander.
—No, no está loca. Está consciente de la realidad, pero ahora está en estado de duelo complicado y su mente niega la perdida de su bebé. Ahora mismo voy a hacer que la deriven a un psiquiatra.
—¿Por cuánto tiempo estará así?
—No lo sabemos. Habrá que ver cómo va en estos días. Por el momento habrá que evitar que se altere más. ¿Podría contactarme con sus padres?
—No se preocupe de eso, doctor. Yo mismo los llamaré y les contaré todo lo que está pasando.
—Está bien.
—¿Puedo pasar a verla?
—Por el momento no creo que sea bueno. Ella está alterada aún, dejemos que descanse.
—Yo necesito regresar al trabajo, vos podrías comunicarte conmigo si pasa algo con mi esposa.
—Sí claro. No te preocupes.
Ander sabía perfectamente que no tenía nada que ver con todo lo que le había pasado a Ainara, pero sintió una gran tristeza al verla en ese estado, quería ayudarla y salvarla del infierno que vivía. Su turno ya había terminado, pero decidió acompañar a Ainara, fue por los cuentos y enseguida volvió a la habitación. Encontró a Ainara, llorando.
—¿Qué pasó?— preguntó Ander, dejando en la mesita los cuentos.
—¿Dónde se llevaron a mi bebé? No lo encuentro.
—No te preocupes, pronto traerán a tu bebé.
—¿Por qué se lo llevaron?
—Porque tenían que revisarlo. Pero mientras esperamos por qué no me cuentas en que trabajas.
—Trabajo de secretaria en una constructora.
—¿Hace cuanto tiempo?
—Hace dos años.
—¿Tenés hermanos?
—No. Soy hija única.
—¿Cuántos años tenés?
—Veinticuatro. ¿Vos?
—Veintinueve.
—¿Hace mucho trabajas en el hospital?
—Hace tres años.
—Vos no sos mi doctor. ¿Verdad?
—No. Yo soy pediatra, pero si vos querés puedo acompañarte estos días que vas a estar en hospital.
—Será bueno tener un amigo pediatra. Así cuando mi hijo se enferme podré llamarte.
los personajes y crea muy bien la trama.
Joshua que astuto resultaste sabes que Aimara no es tu madre pero se lo haces creer te encanta que te abrace y llene de besos 😘😘😘🥰🥰🥰 pero no sabes si cuando te vayas sufrirá por tu partida y quieres que ella este con Ander para que no sufra lo que hace la inocencia de un niño.